Aspectos complementarios de la ubicación y expansión del frigorífico

Ubicación de los establecimientos.

El desarrollo de la ganadería a partir de los primeros años de este siglo comenzó a experimentar múltiples modificaciones impuestas todas de manera directa o indirecta por el proceso que cumplió el frigorífico mientras ampliaba y desarrollaba su zona de explotación. La ganadería abandona definitivamente su condición de rubro aislado y se vincula a la agricultura. La alteración experimentada por las industrias agropecuarias se puede abarcar considerando los dos aspectos bajo los cuales se presenta a la observación, es decir, su distribución cuantitativa y su variación cualitativa; ambas influyen de manera directa diversificando y ampliando la naturaleza de los rodeos y la de los cultivos, introduciendo diversas especies cuyo objetivo difiere fundamentalmente del que caracterizaba a las expresiones tradicionales. Ellas ejercieron sobre el panorama nacional una modificación profunda; transformaron la modalidad económica de las distintas zonas y crearon en realidad un mapa económico nuevo. La tecnificación de la agricultura, la ampliación de las bases de sustentación de la industria manufacturera, la incidencia del régimen crediticio y el crecimiento de la población y de los transportes, constituyen algunos de sus aspectos trascendentales.

En el proceso de desarrollo del frigorífico se deben localizar diversas etapas. Hemos hecho alusión a la primera que se desarrolla entre los años 1883 y 1886. Su influencia se prolonga hasta fines del siglo en que comienza la segunda etapa; ésta realiza su trabajo de instalación entre los años 1902 y 1905.A partir de 1911 comienza la tercera, cuyo proceso de construcción de los establecimientos que se inauguraron en ella, se prolonga hasta 1927. Durante la primera, los establecimientos operan exclusivamente con el ovino, Desde luego su instalación debía estar necesariamente al lado del agua porque el resultado de sus labores se destina al consumo externo y porque el transporte interno de carnes no era todavía un problema factible. En el período de instalación de los tres primeros establecimientos, no existía otro puerto que el del Riachuelo recientemente mejorado por la adquisición de la primera draga que el país destinó a los servicios de profundización de sus rutas fluviales. La elección del lugar de emplazamiento, atendiendo a esta circunstancia, no podía decidirse pues sino por la proximidad de Buenos Aires. Desde el punto de vista de la proximidad a la zona que poseía la materia prima quedaban aún dos soluciones, porque en la distribución del ovino en la provincia de Buenos Aires, si bien se desarrollaba de manera uniforme por todos sus campos, podrían identificarse dos zonas en las cuales la densidad era mayor que en el resto; una de ellas estaba integrada por todos los partidos del sur de la provincia situados desde Chascomús hacía Azul, Tandil, Juárez, Tres Arroyos, y el del extremo oeste, Puán, Guaminí, Alsina, etc. La otra zona se hallaba integrada por los partidos del norte y noroeste, Arrecifes, Pergamino, Baradero, Bragado, Salto, Lincoln, Suipacha. La elección dependía pues de otros factores que los meramente afectados a la existencia de materia prima.

La costa de la provincia de Buenos Aires situada al sur de la Capital era prácticamente inabordable al barco ultramarino: cualquier instalación portuaria que fuese proyectada en ella significaba una cuantiosa inversión porque debía proceder a-la creación del recinto de aguas tranquilas y profundas donde ubicar las de atraque. Esa obra no se justificaba dependiendo exclusivamente del embarque de carnes, sino como una obra de servicio público en la cual las tareas de ese embarque constituían en una de sus labores. La otra solución era la costa del río Paraná dentro de los límites de Buenos Aires. En ella la obra portuaria no exigía más que la de margen necesaria para acostar la embarcación; y en lo referente a los accesos, los calados de los barcos entonces en uso se adaptan perfectamente a las condiciones naturales del río Paraná, mientras la costa sureste de la provincia de Buenos Aires las negaba en forma terminante. Desde el punto de vista de las comunicaciones con la zona productora, las condiciones de ambas regiones eran equivalentes desde que el desarrollo de las vías férreas era tan precario en una como en otra; por lo demás el tráfico ferroviario no había ganado aún a los animales destinados al frigorífico; en esa época y por muchos años todavía el movimiento de las haciendas se realizaba por arreos.

La elección de la costa norte junto al Paraná se explica pues, porque además de las razones expuestas, en su interior existía una tradición comercial y un conjunto de estancias y de poblaciones que eran aún extrañas a la zona sur. En la inmediata proximidad de la costa del Paraná de las Palmas se hallaban en efecto los partidos de la Provincia de Buenos Aires que en esa época ostentaba la mayor densidad en la riqueza ganadera; los que dentro de la provincia tenían más de 500 ovejas por k㎡ eran en efecto los de Arrecifes, Carmen de Areco, Las Heras, Mercedes, Navarro, Rodríguez, Salto y Suipacha; ellos y el conjunto de los que completaron la zona de influencia de la costa del Paraná de las Palmas poseían en suma unos 16 millones de cabezas de ganado ovino.