Tanto los bancos norteamericanos, como el banco de Canadá, como algunos de los británicos y como los dos alemanes, ejercen sin embargo una incidencia sobre la vida económica mucho más fuerte de lo que pueda denotar la simple mención de su capital y reservas. Estos establecimientos no son sino sucursales de otros de amplitud mundial y cuya gravitación sobre la economía argentina se ejerce por intermedio de las empresas a ellos vinculadas y cuyo desenvolvimiento es posible facilitar aún acordando a la referida sucursal un capital inadecuado a su importancia. La concentración de referencia, resulta agravada aún, si se presta atención a su radio de acción. Los bancos que operan en la Capital Federal, ya sea actuando a la vez en el interior, ya que pertenezcan solamente a aquélla, son 36; pero ellos reúnen el 79,5% del capital; el 95,7 de los préstamos; el 84,7 de los depósitos y el 83,1% de las existencias.
La política bancaria, en lo referente a los establecimientos de depósito y descuentos, se ha polarizado pues, alrededor del Banco del Estado y de los bancos particulares. Sin perjuicio de la concordancia que debió ocurrir en múltiples cuestiones de la actividad financiera, estos últimos especializan su desempeño en las actividades propias del sector mundial que representan, estableciendo el nexo entre las inversiones realizadas en la Argentina y las casas matrices; vinculan en realidad la economía argentina al desarrollo de los negocios mundiales.

El Banco de la Nación constituyó en cambio, aparte de sus atribuciones como banco de Estado, el instrumento financiero de los negocios ganaderos. Independientemente de las consignas formuladas y sostenidas frecuentemente en lo referente a la ayuda al pequeño productor, los años 1921, 25 y 30 por ejemplo, había acordado 120 mil, 220 mil y 390 mil préstamos menores de 2.000 pesos sobre un total respectivamente de 180 mil,300 mil y 490 mil operaciones. En 1921 los primeros eran en promedio 860 pesos y los demás 13.600; en 1925, de 825 y 11.700 y en 1930 de 665 y 8.80 pesos respectivamente. EI número de préstamos pequeños ha crecido en los 3 años mencionados desde el 11,1% del total acordado hasta el 16,3 y el 23,1 respectivamente. Sin perjuicio de ello, los créditos de mayor volumen se reducen en número, pero aumentan en valor individual.
El Banco de la Nación ha sido el instrumento financiero del gran capital ganadero y comercial, ha concurrido en ayuda de la agricultura en circunstancias muy excepcionales y por mandato. En épocas de relativa normalidad, el banco acordaba sus beneficios a la gran producción ganadera y a quienes englobados en la designación de “otros gremios “obtenían hasta el 25% de sus préstamos. En ambos casos la preferencia por la Capital Federal queda expresada con el volumen acordado a los préstamos ahí originados; si acaso, el interior existía bajo la forma de la industria azucarera o la vinícola. Tanto en la distribución de los préstamos como en la lentitud con que se difundió hacia el interior, se puede afirmar que el Banco de la Nación no propende a un desarrollo armónico del país, y que todo lo contrario pugnó por acentuar el centralismo diseñado por todos los acontecimientos decisivos de la economía argentina. Lo mismo que el banco de Francia, el banco de Inglaterra, y el Reichsbank, el de la Nación Argentina nacido para dar facilidades crediticias a toda la Argentina se aproximó de más en más a la situación de sus mayores tendiendo a transformarse en un “banco de banqueros”. Sin insistir en los préstamos realizados a otros bancos, y que entre 1925 y 1929 sumaron 4 mil millones de pesos, es preciso saber que los cinco más grandes bancos localizados por el censo de 1925 son el de la Nación, el de la Provincia de Buenos Aires, el español, el Tornquist, y el francés. Considerando los rubros típicos de la economía bancaria, separadamente entre el Banco de la Nación y el conjunto de los otros cuatro, se llegaría a esta conclusión, expresadas las cifras en millones de pesos.
De donde resulta que el Banco de la Nación poseía un capital y reservas igual al 50,2% del de los cinco más grandes bancos y el 30,2% del total de los 91 bancos de descuentos y depósitos hallados en 1925; los préstamos del Banco de la Nación eran el 61,4% del total acordado por los cinco grandes y el 35,2 del conjunto mencionado; sus depósitos eran el 69,4%de los primeros y el 41,3% del conjunto; finalmente, las existencias del Banco de la Nación eran el 57,2 de las de los cinco, y el 39,2 % de las que poseían los 91 establecimientos. Causa profunda sorpresa el hecho que un establecimiento de tal magnitud haya podido ser allanado y reducido a la impotencia por las disposiciones de la ley 12.536 creadora del Banco Central: si se advierte que entre los bancos oficiales se hallaba el de la Provincia, que a pesar de ser entonces un banco mixto no escapaba completamente a esa designación, y figuraba en 2do. término en la lista de grandes bancos, con 91 millones de pesos de capital; y que entre los primeros 15 se hallaba el de la provincia de Córdoba, con más de 10 millones y superando al canadiense, a los norteamericanos, al belga, al germánico, al japonés, etc., la sorpresa se acrecienta en lo que afecta a la atribución de votos que correspondió en la asamblea de bancos a los institutos oficiales. Realmente la desesperación por continuar vendiendo una definida cuota de carne, condujo a esos equipos gobernantes de los 1930 a los mayores excesos; su inoperancia y su falta de imaginación para hallar otras salidas toca en lo extraordinario, recordando que poseía en sus manos no ya un instrumento financiero de tal magnitud sino Entregar el sistema de bancos.

