Cómo la neurociencia financiera puede transformar la toma de decisiones en grandes patrimonios

Científico analiza escaneo cerebral en laboratorio para estudiar funciones neurológicas relacionadas con la toma de decisiones.

La forma en la que se toman decisiones puede estar atravesada por las emociones. Un punteo de la importancia de la neurociencia.

En el mundo de la gestión patrimonial, la toma de decisiones financieras es un proceso de suma importancia atravesada por factores económicos, legales y fiscales. Pero también por una dimensión menos explorada, como es la influencia de la neurociencia en la forma en que los individuos con grandes patrimonios manejan su riqueza.

La neurociencia financiera combina finanzas, psicología y neurociencia, para brindar una comprensión más profunda de los sesgos cognitivos y emocionales que afectan la toma de decisiones en la gestión de patrimonios. 

Son estos conocimientos con los que asesores financieros y family offices pueden profundizar sus  estrategias para obtener decisiones más efectivas para la preservación y el crecimiento del capital.

La toma de decisiones financieras

El cerebro humano está diseñado para realizar las más importantes tareas, pero no para procesar decisiones financieras de manera racional y objetivo, ya que durante su evolución los seres humanos desarrollaron mecanismos de respuesta instintiva.

Uno de los conceptos clave en neurociencia financiera es el sesgo de aversión a la pérdida, identificado por los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky. Mediante este concepto se explica por qué los individuos tienden a sentir el dolor de una pérdida con mayor intensidad que el placer de una ganancia de igual magnitud.

En el mundo financiero, este aspecto puede llevar al ser humano a tomar decisiones conservadoras, evitando inversiones de mayor riesgo con alto potencial de rentabilidad.

En esta línea, estudios neurocientíficos indican que la incertidumbre y las fluctuaciones en los mercados activan la amígdala, la región del cerebro responsable de las respuestas al miedo, que puede llevar a tomar decisiones impulsivas, como liquidar posiciones durante caídas del mercado, entro otras. 

Como las emociones y sesgos cognitivos son inevitables, los asesores financieros pueden recurrir a principios de neurociencia para mejorar la calidad de las decisiones de sus clientes y contar estrategias de inversión más efectivas.

No obstante, la neurociencia financiera también tiene aplicaciones en la planificación patrimonial y la transferencia intergeneracional de riqueza, para contar con un seguro para la continuidad del legado financiero.

Las emociones juegan un papel fundamental en la percepción de la riqueza y su administración por parte de las siguientes generaciones. Los herederos pueden experimentar ansiedad financiera o falta de compromiso con la gestión patrimonial debido a patrones neurocognitivos heredados.

En este sentido, la neurociencia financiera permite diseñar programas de educación patrimonial basados en principios de motivación y refuerzo positivo, ayudando a las nuevas generaciones a desarrollar habilidades de toma de decisiones financieras más estructuradas. 

Tal como lo indica el especialista financiero Fernando Boudourian es de gran importancia tener en cuenta  las necesidades de cada cliente, para así poder  definir una estrategia de inversión.La neurociencia financiera está transformando la manera en que se toman decisiones en la gestión de grandes patrimonios, con el objetivo de llegar a la comprensión de los mecanismos cerebrales.