Se trata de una nueva herramienta estratégica para la gestión de patrimonio. Un punteo sobre su incidencia en el mercado.
La gestión de patrimonios exclusivos es una actividad financiera que históricamente, se realiza mediante bancos privados y oficinas familiares, pero un cambio está al acecho de una transformación en el sector. Se trata del uso de los superfondos.
Estos gigantes financieros, caracterizados por manejar activos bajo gestión, que superan los cientos de miles de millones de dólares, y causan un cambio en el escenario financiero ante la elección de su uso.
Qué son los superfondos y por qué son toman gran importancia
Los superfondos se diferencian de los fondos tradicionales por su magnitud y diversificación. Por lo general funcionan bajo el respaldo de grandes conglomerados corporativos, gobiernos o fondos soberanos.
Cuentan con una gran capacidad de acceso a oportunidades exclusivas, desde capital privado y bienes raíces de primera categoría hasta estrategias alternativas altamente sofisticadas. Estas características impactan para que atraviesen el importante crecimiento en la actualidad.
Los bajos tipos de interés, innovación tecnológica y la creciente demanda de soluciones de inversión personalizadas son parte de los beneficios que ofrecen los superfondos, de allí su éxito en los mercados globales.
También, tienen la capacidad de influir directamente en las decisiones de asignación de capital en sectores críticos como tecnología, energía renovable y atención sanitaria.
Cómo los superfondos redefinen la gestión de portafolios exclusivos
La inclusión de los superfondos en la planificación de gestión de patrimonios tienen un resultado esperado con una transformación en la forma en la que se administran los portafolios exclusivos.
En este sentido, se detecta que diversas herramientas que los involucran son de gran beneficio. Entre ellos, se indica que hay una mayor diversificación geográfica y sectorial, ya que su uso trasciende las fronteras, sobre todo se usan en las economías emergentes.
También, la integración de medidas con criterios ambientales, sociales y de gobernanza es uno de los pilares fundamentales para los superfondos. Estos criterios ya no son aspectos más que relevantes, por lo que su aplicación es minimizar riesgos y genera rendimientos sostenibles.
La tecnología es otra área donde los superfondos están marcando la diferencia, ya que se utilizan algoritmos avanzados, inteligencia artificial y análisis de big data, para optimizar la asignación de activos y mejorar la toma de decisiones.
En este sentido, los superfondos están posicionados para desempeñar un papel central en el futuro de la gestión de patrimonios, debido a que se presentan como un modelo de innovación y resiliencia.
No obstante, la competencia por activos exclusivos es un obstáculo para esta herramienta. Como así también la regulación cada vez más estricta y las expectativas de los clientes de alto valor neto, que requieren resultados consistentes en entornos de mercado volátiles.
Pero su enfoque en la diversificación, la sostenibilidad y la tecnología no solo está transformando la forma en que se gestionan los portafolios exclusivos, sino que también está elevando las expectativas de lo que los inversores pueden esperar de sus gestores de activos.