El desarrollo del comercio exterior entre 1900 y 1930 presenta desde el punto de vista del saldo comercial, dos fases: la primera es la que se cumple desde 1900 hasta 1920: en ella los saldos son constantemente positivos, con la excepción del correspondiente al año 1911: además, este año de saldo negativo, separa en dos etapas al período 1900/1920; los que se desenvuelven entre 1900 y 1909 y los que se desarrollan entre 1915 y 1920 en cuyos períodos los saldos comerciales alcanzan a cifras muy elevadas. La otra fase, la que se cumple entre 1920 y 1930, se caracteriza por una mayor variabilidad, ya que los saldos comerciales se suceden con fuertes variaciones en uno y otro sentido.
Durante los 30 años transcurridos a partir de la iniciación de este siglo, el país había acumulado un saldo comercial favorable de 6 mil millones de pesos; había adquirido en los mercados extranjeros 33 mil millones de pesos y había vendido mercancías por 39 mil millones. La consideración del conjunto de las operaciones financieras realizadas por el país, conduciría por supuesto a conclusiones distintas. Durante el último período que consideramos, es decir el que transcurre entre los años 1926 al 29 inclusive, en efecto, el país vendió mercancías por valor de 8.772 millones de pesos y adquirió por valor de 7.100; su balance comercial, fue pues favorable y le dejó un saldo de 1.670 millones. Contribuyeron durante ese período a acrecentar su activo conjuntamente con el valor de las exportaciones, diversas inversiones privadas, del exterior, y algunos empréstitos públicos; recíprocamente, aumentaron su pasivo los servicios de la deuda pública, el de los capitales privados invertidos en el país, las remesas realizadas por particulares, y algunos gastos públicos efectuados en el exterior. En tal forma los movimientos ordinarios, integrados por el conjunto de referencia, condujo a un activo acumulado de 9.715 millones y a un pasivo de 9.564; el saldo fue positivo y de un valor de 150 millones. En concepto de movimientos extraordinarios de fondos, ocurrió un volumen de oro, alternativamente vendido y comprado, que tuvo por resultado un activo de 400 millones y un pasivo de 475; o sea un saldo negativo de 75. El saldo neto del balance de pagos de ese período fue positivo de 75 millones.
El comercio exterior por habitante
Consideradas por habitante las cifras del comercio exterior, separadas en los dos rubros que lo componen, expresadas en pesos moneda nacional y considerados los promedios quinquenales entre 1870 y 1929, da lugar a las curvas que aparecen. Ambas siguen un curso aproximadamente paralelo con excepción de las ordenadas que corresponden a los quinquenios 1875/79 y 1885/89. En el primero de ellos, comenzó la importación del material ferroviario y en el segundo las compras referentes a las construcciones de diversa naturaleza que caracterizaron a esa época: a partir del quinquenio 1900/05 ambas curvas mantienen su paralelismo, pero la exportación se halla situada permanentemente sobre la importación. La tendencia general de ambas curvas, independientemente del descenso que las dos acusan a partir del quinquenio 1915/19, que marca el máximo absoluto de ellas, es la de un exponencial cuya rama ascendente comienza a principios de este siglo. Si se comparan las curvas que traducen el desarrollo del comercio exterior por habitante, el del área total bajo cultivo, las que expresan los valores relativos de la exportación y el que se refiere al porcentaje de la población urbana y rural, que el desarrollo del comercio exterior por habitante y el del área sembrada con cereales y lino se traducen por curvas homólogas, lo que permite afirmar que ambos acontecimientos son correlativos; tanto la exportación como la importación son función del desarrollo de la agricultura y de la población afectada a esas labores; se puede expresar también que el desenvolvimiento del comercio exterior sigue un curso similar al de la incidencia relativa de la exportación de productos agrícolas. La conclusión de todo ello sería pues, que no solamente la exportación de productos agrícolas determina el desarrollo de la exportación por habitante sino, aunque el desarrollo de la agricultura propició la urbanización del país y en consecuencia fue un positivo factor de impulso a la importación por habitante. Efectuando la discriminación de países proveedores de las importaciones argentinas y de los que absorben los productos enviados por el país al exterior, se puede comprobar que solamente 7 países proporcionaban el 88 % de las mercancías importadas por la Argentina en 1900, y el 78 % en 1929; éstos eran: Gran Bretaña, Alemania, Francia, Bélgica e Italia entre los europeos; y Estados Unidos y Brasil, entre los americanos. Si a ellos se agrega Holanda, ese conjunto absorbía en 1900, el 92%de las exportaciones argentinas y en 1929, el 97 %. En lo que afecta al comercio exterior por países, las importaciones en los primeros años del siglo, procedentes de Gran Bretaña, oscilaban alrededor del 30 % de su valor total; ocupaba el segundo lugar Alemania con el 17 %; Estados Unidos había ascendido hasta proporcionar el 15 %; y luego Francia, Italia, Bélgica y Brasil aportan entre el 8 y el 10 % los dos primeros y aproximadamente el 5 % cada uno de los otros dos. Estas posiciones fueron alteradas al estallar la primera guerra mundial.

