Entre los años 1900 y 1929 en que este proceso ha cumplido una etapa no modificada hasta ahora en sus líneas generales, cuando menos en lo concerniente a la extensión de las dos zonas, la de ultramar y la de cabotaje, el tráfico ha ido ratificando el hecho que la importación continuaba acordando un predominio abrumador al puerto de Buenos Aires. En 1913, sobre un total de 10,13 millones de toneladas, que valían 1.100 millones de pesos, aquel puerto absorbía 7,6 millones o sea el 75%. Rosario recibía 1,2 millones o sea 11,9% Bahía Blanca el 3,2 %; Santa Fe el 2,2 %; La Plata el 4,1 %; el resto se repartía entre los puertos del sistema fluvial y se refiere a mercancías importadas desde los países limítrofes. De este volumen, igual al 96,3 %, que fue recibido por los puertos situados dentro de la zona de ultramar, el porcentaje que corresponde a Buenos Aires incluye la totalidad de las mercancías manufacturadas destinadas al consumo general; las que recibían Rosario, La Plata, Bahía Blanca y Santa Fe, están constituidas por los materiales destinados a la construcción y explotación de los ferrocarriles y entre los cuales el carbón desempeña un papel preponderante. Las empresas han continuado girando estos cargamentos hasta desembarcarse en el punto más próximo al de utilización; a esta tendencia explicable, el Estado no ha opuesto reparo alguno, en razón de Ias causas ya mencionadas. Las mercancías recibidas en Buenos Aires, y en cuyo consumo participaba el país, eran reexpedidas desde ahí, en parte por vía fluvial. El año mencionado, el de Buenos Aires despachó hacia los demás puertos del país el 63 % del volumen total del comercio interior, que alcanzaba a 5,1 millones de toneladas; Bahía Blanca despachó el 19 %; Colón el 2,3; Concordia, Ibicuy y Rosario, el 2% cada uno; Concepción del Uruguay el 1,8; Santa Fe el 1,5, etc. Se puede observar en esta nómina que, sin excluir Rosario, todos los volúmenes mencionados aluden a productos nacionales destinados al exterior carentes de mercado en el puerto de origen, como el volumen despachado por Bahía Blanca, que se refiere a la lana propia y concentrada en sus muelles procedente desde la Patagonia. La exportación total del año 1913 alcanzó a 11,8 millones de toneladas; de ellas el puerto de Buenos Aires despachó 3,4 o sea el 29%; el de Rosario 2,3 millones o sea el 19,5%, Bahía Blanca el 11,5%; Santa Fe el 5,1%, igual que San Nicolás; La Plata el 8,8%. EI 80% de la exportación correspondió pues ese año a la zona de ultramar.
El año 1929 las importaciones pesaban 12,5 millones de tn. y su valor se elevaba a 1.900 millones de pesos. El puerto de Buenos Aires recibió ese año el 80,1 %; el de Bahía Blanca el 3,1%; el de Rosario el 8,8 %; el de Santa Fe el 0,8; el de La Plata el 2,4%; el de Villa Constitución el 1% y entre Zárate y Campana el 2,2%. En total la zona de ultramar ha recibido ese año el 98,2 % de la importación, pero los valores relativos no acusan mayores variaciones que las de 1913; es claro que Rosario, Santa Fe y La Plata han visto reducir las cifras de sus mercancías importadas en la proporción en que Buenos Aires aumentaba las suyas. Debe advertirse no obstante que los mismos valores relativos en ambas fechas, aluden a valores totales bastante diversos y en consecuencia que la diferencia entre el 11,9% que medía la importación de Rosario en 1913, y el 8,8 de 1929, significó una variación comercial favorable a este último, bastante pronunciada. En cuanto se refiere a la exportación, ella alcanzó a 17 millones de tn valoradas en 2.200 millones de pesos. El puerto de Buenos Aires absorbió de ese volumen 4,7 millones de tn igual al 29% del total; Rosario despachó ese año el máximo volumen de cereales con casi 6 millones de toneladas, o sea el 35,5 del total; entre Villa Constitución y San Nicolás, alcanzan a 1,5 millones, es decir el 8,8% del total; Santa Fe a casi 1 millón de tan igual al 6%; Diamante y Concepción del Uruguay totalizan 600 mil, igual al 3,5; Bahía Blanca, 2,2 millones o sea el 13 %; y entre Quequén y Mar del Plata, 100 mil igual al 0,6%. La zona de ultramar despachó pues ese año el 96,4%del total exportado por el país.
En síntesis, el movimiento portuario registrado en 1929 se refiere a 29,5 millones de toneladas de comercio exterior y 10,5 millones de toneladas correspondientes al comercio interior, divididas estas últimas en 6 millones entradas y 4,5 salidas. Sin perjuicio que la misma mercancía figure bajo dos designaciones, porque una parte de las que entran a los puertos de ultramar desde el interior se destinan a la exportación, y recíprocamente una parte de las mercancías importadas se distribuyen luego hacia los otros puertos por vía fluvial o por la navegación costera, el movimiento total del sistema portuario alcanzó a 40 millones de toneladas. Distribuido este volumen en los puertos emplazados en las distintas rutas de navegación, le corresponden a los puertos del río de la Plata el 53 %; a los del río Paraná, el 31%; a los del río Uruguay, el 3%; a los del río Paraguay, el 1 %; y a los de la costa atlántica el 12%.

