Clasificación de las regiones fitogeográficas

En función del clima, Parodi realiza la siguiente clasificación:

A. Clima subtropical: veranos calurosos e inviernos benignos y breves:

a) Lluvias frecuentes, superando ordinariamente los 1000 mm anuales.

1) Selva misionera.

2) Selva tucumano-boliviana.

b) Lluvias medianas: entre 400 y 1000 mm.

3) Parque chaqueño.

B. Clima templado-cálido: veranos bastante calurosos e inviernos poco fríos; nieva por excepción:

a) Lluvias medianas: entre 400 y 1000 mm o algo más:

4) Bosque pampeano.

5) Parque mesopotámico.

6) Estepa (o pradera) pampeana.

b) Lluvias escasas: entre 100 y 400 mm.

7) Monte occidental (o bosque xerófilo).

C. Clima templado-frío: veranos templados e inviernos fríos; nieva a menudo:

a) Lluvias frecuentes y muy intensas; entre 600 y 2000 mm, excepcionalmente hasta 4500 mm según longitud meridiana.

8) Bosques subantárticos.

b) Lluvias muy escasas; intenso viento, precipitaciones entre 100 y 400 mm.

9) Estepa patagónica.

10) Desierto andino.

Las características particulares de cada región fitogeográfica, así como su importancia económica y su explotación se tratan en el capítulo correspondiente al sector forestal.

Sólo agregaremos aquí que este recurso natural (flora silvestre) ocupa el 70 por ciento del territorio (45 por ciento cubierto por praderas naturales aptas para la ganadería y en parte, para la agricultura, y 25 por ciento cubierto por bosques y montes), que equivale, en conjunto, a casi 200 millones de hectáreas. Es importante destacar que tanto las praderas como los bosques (ambos naturales) encierran un enorme valor potencial, si se considera que con un adecuado tratamiento se puede multiplicar su actual capacidad productiva. En efecto, mientras que una pradera natural, en el mejor de los casos, puede alimentar a un vacuno por hectárea, convertida en pradera artificial puede recibir hasta tres animales. Lo mismo ocurre con los bosques si invirtieramos parte de ese 25 por ciento del territorio cubierto por bosques y montes (que en realidad podríamos llamar tierras forestales) en bosques artificiales, no sólo dejaríamos de importar madera, sino que quedarían libradas para otros usos (ganadería o agricultura) el resto de las mismas.

La fauna silvestre

Si bien la fauna autóctona por su carácter biológico (reproducible) tiene, innegablemente, el carácter de recurso natural renovable, el avance de la colonización, es decir la ocupación del suelo por el hombre, así como la captura indiscriminada de ejemplares para su utilización, está convirtiéndolo en un recurso incompatible con la civilización, que tiende a extinguirse con el progreso. A ello se suma el hecho de la ruptura del equilibrio entre las especies como consecuencia de la persecución de determinadas plagas por parte del hombre, así como la lucha biológica misma que determinó, como hecho más visible, la desaparición de los grandes mamíferos. Es por ello que como hemos sostenido en otra oportunidad, el estudio zoogeográfico de un país como el nuestro debe hacerse sobre la base de las descripciones más recientes. De tal manera, podemos distinguir los siguientes distritos faunísticos:

1) Distrito subtropical. Comprende la fauna de las selvas misionera y tucumano-boliviana y del Parque Chaqueño. Con muy pocas excepciones (vizcacha, guanaco, avutardas y algunos monos pequeños) la población animal de este distrito es la misma que se encuentra en las zonas forestales vecinas de Bolivia, Paraguay y Brasil. Se hallan allí todavía numerosos ejemplares de carnívoros, víboras de las más variadas especies y abundantes aves.

2) Distrito pampanico. La desaparición del venado (el animal más típico de nuestras pampas) así como la del ciervo, son el mejor asidero. Sólo quedan algunos guanacos en la región serrana mientras ha desaparecido el yaguar o jaguar. Entre las aves, el ñandú. Lamentablemente, son muy abundantes los roedores y entre los marsupiales, la comadreja overa y la colorada que son verdaderas plagas para el agro.

3) Distrito patagónico. En lo que a fauna se refiere, este distrito difiere, en sus límites con la Patagonia propiamente dicha. En efecto; su límite septentrional desciende hasta el Río Negro, dado que hasta él llegan muchas especies del distrito pampásico. El patagónico es el distrito zoográfico más pobre del país y ello se explica por ocurrir lo mismo con la flora, ya que los representantes del primer eslabón de la cadena alimentaria (los herbívoros) no encuentran suficiente alimento. El puma con color, de gran talla, los zorros colorado y gris, hurones y gatos monteses, todavía pueblan este distrito. Sin embargo, lo más típico de la región lo constituyen la liebre patagónica y los mamíferos marinos, particularmente el lobo marino (del género Otaria) y el elefante marino. En el extremo meridional del territorio y sus islas adyacentes ponen una nota inconfundible el pingüino común o pájaro bobo, el pingüino Adelia (el más abundante), los albatros y petreles.

4) Distrito andino. Cubre el sector cordillerano que se extiende desde el límite norte del país hasta el paralelo 35° S, incluyendo toda la Puna. La aridez dominante determina una gran pobreza en materia de fauna por iguales razones que las que mencionamos para la Patagonia. Las especies más apreciadas, por la fama de su pelo, son las pertenecientes a los camélidos americanos (auquénidos; es decir la vicuña, la alpaca, la llama, el guanaco), el ratón chinchilla, la chinchilla de patas blancas y, entre las aves, el gigante de los Andes: el cóndor. Todas aquellas especies han sido objeto de una intensa cacería estimulada por el alto valor de su pelo, razón por la cual amenazan con extinguirse. La chinchilla, que fuera llamada “joya de los Andes”, puede decirse que ya se ha perdido. Queda el recurso de criar en cautividad, como se lo está haciendo.