{"id":1032,"date":"2026-05-01T06:38:00","date_gmt":"2026-05-01T06:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=1032"},"modified":"2026-04-27T21:02:37","modified_gmt":"2026-04-27T21:02:37","slug":"comunicados-argentinos-a-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/comunicados-argentinos-a-espana\/","title":{"rendered":"Comunicados argentinos a Espa\u00f1a\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>El 13 de junio de 1553 llegaron de Asunci\u00f3n, de paso para Europa, el tudesco Ulrico Schmieder y el caballero genov\u00e9s Francisco Gambarotta, que volv\u00eda a la metr\u00f3poli con algunas comunicaciones para el Consejo de Indias. Aprovechando la oportunidad que se presentaba, encarg\u00f3 a Gambarotta la misi\u00f3n de llevar a Espa\u00f1a la noticia de los desastres sufridos por la armada de Sanabria y del atropello y detenci\u00f3n arbitraria que sufr\u00edan en San Vicente. Llevaba tambi\u00e9n a Espa\u00f1a, por encargo de Salazar, muestras de \u201ccierto metal blanco\u201d que aqu\u00e9l y sus acompa\u00f1antes hab\u00edan hallado en la provincia, doce leguas de Asunci\u00f3n, pocos meses atr\u00e1s. A fines de junio Gambarotta se dirigi\u00f3 a Espa\u00f1a y cumpli\u00f3 sin duda su encargo sin tardanza. M\u00e1s cuando la carta de Salazar de que era conductor lleg\u00f3 al Consejo de Indias, don Diego de Sanabria no era ya gobernador y adelantado del R\u00edo de la Plata. La Corte hab\u00eda designado a Irala gobernador del R\u00edo de la Plata, en la real c\u00e9dula del 4 de noviembre de 1552. La trajo en copia, por v\u00eda San Vicente, Bartolom\u00e9 Giustinian o Justiniano, que, tras larga demora en esta ciudad, lleg\u00f3 por fin a la Asunci\u00f3n en agosto de 1555.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese a\u00f1o navegaba ya rumbo al r\u00edo de la Plata la armada de Or\u00fae. Casi tres a\u00f1os hab\u00edan durado los preparativos, al cabo de los cuales abandon\u00f3 las costas espa\u00f1olas de Sanl\u00facar de Barrameda, en agosto de aquel a\u00f1o. Transcurri\u00f3 el viaje sin inconveniente alguno, y el mi\u00e9rcoles de ceniza 1\u00b0 de abril de 1556, ausente Irala, aport\u00f3 a la Asunci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocas semanas despu\u00e9s llegaron tambi\u00e9n a esta ciudad Hernando de Trejo, do\u00f1a Menc\u00eda y los n\u00e1ufragos que quedaban, los cuales hab\u00edan permanecido en San Francisco a la espera de don Diego hasta marzo o abril de 1555. Sus esperanzas se hab\u00edan desvanecido con la llegada de Justiniano a San Vicente; por \u00e9l supieron sin duda de la nueva provisi\u00f3n que nombraba gobernador a Irala. Los \u00faltimos meses de la residencia de aqu\u00e9llos en San Francisco hab\u00edan sido harto penosos, por falta de v\u00edveres y recursos para conseguirlos. Irala pidi\u00f3 a Hernando de Trejo la raz\u00f3n de haber desamparado San Francisco; y no d\u00e1ndole bastante satisfacci\u00f3n, \u201cle prendi\u00f3 y tuvo privado de libertad hasta tanto que de todo hubiese mandato y disposici\u00f3n de su majestad\u201d (R. D\u00edaz de Guzm\u00e1n). As\u00ed concluy\u00f3 la penosa v\u00eda crucis de los n\u00e1ufragos de Sanabria, mucho m\u00e1s desgraciada que para ellos, para los intereses y el porvenir de la dominaci\u00f3n colonial de Espa\u00f1a en el R\u00edo de la Plata.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta 1555, Irala vivi\u00f3 en constante alarma y como sobre aviso, temeroso de ser sorprendido y preso por alg\u00fan enviado de la Corte. Poco tiempo antes de la llegada de Or\u00fae, al saber por v\u00eda de indios y lenguaraces la inminente llegada de aqu\u00e9l, sali\u00f3 de Asunci\u00f3n, probablemente para huir al Brasil, con escolta de 30 soldados. Seguro ahora de su autoridad por el nombramiento real que en copia le habla tra\u00eddo Giustinian, reparti\u00f3 a extranjeros franceses, ingleses, portugueses y genov\u00e9s a imprimir a la Asunci\u00f3n aquel sello cuya inopinada y precaria fortuna, debida s\u00f3lo al favor para \u00e9ste prenda casi cierta de fidelidad. No escapaba, como es f\u00e1cil imaginar, a la penetraci\u00f3n de aquel &#8220;la grande importancia que hab\u00eda en tener poblado un puerto para escala de los nav\u00edos en la entrada del R\u00edo de la Plata&#8221;(R. D\u00edaz de Guzm\u00e1n). A este prop\u00f3sito hab\u00eda respondido, en 1552, la tentativa de poblar a orillas del r\u00edo San Juan, realizada por el capit\u00e1n Juan Romero, con poco m\u00e1s de 100 soldados y dos bergantines, auxiliada poco despu\u00e9s, para repeler un ataque de los indios comarcanos, con un refuerzo de sesenta, bajo el mando de Alonso Riquelme, ya la cual el mismo Irala se refiere, probablemente, en su carta de 1555, aludiendo al segundo socio que hab\u00eda enviado a los compa\u00f1eros de Sanabria, por febrero de aquel a\u00f1o. No se le ocultaban tampoco las graves dificultades de tal empresa con los limitados recursos de hombres, armas y bastimentos de que dispon\u00eda y la lentitud agobiadora y los grandes riesgos de la navegaci\u00f3n aguas arriba por el r\u00edo Paran\u00e1. Prefiri\u00f3, pues, acometer con todas sus fuerzas la ocupaci\u00f3n de la provincia de Guayr\u00e1, y de todo el territorio comprendido entre el alto Paran\u00e1 y la costa del Brasil, que ya asolaban los portugueses, aliados a los indios tup\u00eds, con sus crueles malocas, mediante las cuales arreaban como bestias miles de infelices indios guaran\u00edes y les llevaban cautivos a trabajar como esclavos en San Vicente.<\/p>\n\n\n\n<p>Con este fin, accediendo a un pedido de ciertos caciques de Guayr\u00e1, realiz\u00f3 su entrada a esta provincia en 1555. Ese mismo fin tuvieron: la fundaci\u00f3n de Ontiveros, encomendada en el mismo a\u00f1o, probablemente, al capit\u00e1n Garc\u00eda Rodr\u00edguez de Vergara, con 6o soldados; la lucha del sucesor de aqu\u00e9l, capit\u00e1n Pedro de Segura, contra el aventurero ingl\u00e9s Nicol\u00e1s Colman, manco de cierta nombrad\u00eda, &#8220;el m\u00e1s determinado y col\u00e9rico soldado de cuantos all\u00ed hab\u00eda&#8221;, seg\u00fan Ruy D\u00edaz de Guzm\u00e1n, en 1556, y la fundaci\u00f3n de Ciudad Real, realizaci\u00f3n de un pro p\u00f3sito de Irala que, despu\u00e9s de su muerte, ocurrida en Asunci\u00f3n d 3 de octubre de 1556, encomend\u00f3 el sucesor de aqu\u00e9l, Gonzalo de Mendoza, al capit\u00e1n Ruy D\u00edaz de Melgarejo, padre del cronista D\u00edaz Guzm\u00e1n, con 1oo soldados. La nueva poblaci\u00f3n se asent\u00f3 tres leguas arriba del Salto Grande, junto a Ontiveros, sobre la margen izquierda del r\u00edo Paran\u00e1, en la confluencia del Pequir\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Las quejas y lamentaciones infructuosas de los n\u00e1ufragos de Sanabria y las observaciones y advertencias del piloto Juan S\u00e1nchez de Vizcaya, documentadas en su petici\u00f3n de 1545, y a\u00f1os despu\u00e9s en su excelente carta descripci\u00f3n de 1553-1556, eco lejano de la pol\u00edtica colonial de Irala y sus parciales, fueron, en el siglo xvi, las \u00fanicas tentativas espa\u00f1ola dirigidas a contener las usurpaciones territoriales de los portugueses, cuyas consecuencias desastrosas para el imperio colonial de Espa\u00f1a en Am\u00e9rica del Sur se har\u00edan sentir, ya irremediablemente, siglo y cuarto despu\u00e9s, en 1680, con un nuevo y audaz avance: la fundaci\u00f3n de la Colonia del Sacramento.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 13 de junio de 1553 llegaron de Asunci\u00f3n, de paso para Europa, el tudesco Ulrico Schmieder y el caballero genov\u00e9s Francisco Gambarotta, que volv\u00eda a la metr\u00f3poli con algunas comunicaciones para el Consejo de Indias. 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