{"id":1045,"date":"2026-05-08T06:17:00","date_gmt":"2026-05-08T06:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=1045"},"modified":"2026-05-06T02:22:45","modified_gmt":"2026-05-06T02:22:45","slug":"las-tres-naves-se-dieron-a-la-vela-en-sanlucar-de-barrameda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/las-tres-naves-se-dieron-a-la-vela-en-sanlucar-de-barrameda\/","title":{"rendered":"Las tres naves se dieron a la vela en Sanl\u00facar de Barrameda"},"content":{"rendered":"<p>El jueves 10 de abril de 1550. Como empresa que proyecta y que iba entonces a realizarse por indias una larga sucesi\u00f3n de contrastes y desventuras. A poco de la partida, vientos contrarios les obligaron a recalar en la rada de Lisboa. De aqu\u00ed fueron nuevamente a la vela, dirigi\u00e9ndose a las Canarias, adonde arribaron sin mayor contratiempo. Refrescar v\u00edveres y luego de convenir que, en caso de separarse, se juntar\u00edan en la costa del Brasil, pusieron rumbo a las islas de Cabo Verde, donde estuvieron a punto de naufragar. Vientos contrarios, otra vez, les llevaron a la costa de Guinea y les obligaron a recalar en la isla de Santo Tom\u00e1s, a la que llegaron, probablemente, en los \u00faltimos d\u00edas de mayo. Despu\u00e9s de reponer su provisi\u00f3n de agua, continuaron la ruta, pero una nueva tempestad separ\u00f3 las naves. La de Becerra puso la proa hacia el sudoeste, y luego de correr un violento temporal en la costa brasile\u00f1a, algo m\u00e1s al norte de la isla de Santa Catalina, lleg\u00f3 casualmente a \u00e9sta el 25 de noviembre de 1550. Entretanto, vientos contrarios y tal vez la impericia de los pilotos imped\u00edan a la San Miguel abandonar las costas de Guinea, muy a pesar de pasajeros y tripulantes, pues el viaje se retrasaba considerablemente, y aquellos parajes eran peligros\u00edsimos por lo frecuentados de piratas y corsarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, al cabo de algunas semanas, durante las cuales, perdido el rumbo, vagaron a la ventura busc\u00e1ndolo, el temido encuentro se produjo. El 25 de julio de 1550, d\u00eda de Santiago, entre las siete y las ocho de la ma\u00f1ana, tocase a rebato a bordo de la San Miguel. Acababa de divisar una vela que, seg\u00fan toda probabilidad, era de alg\u00fan corsario franc\u00e9s de los que frecuentaban aquella costa, en acecho de indefensos barcos mercantes que desvalijar.<\/p>\n\n\n\n<p>San Miguel no tiene artiller\u00eda ni gente de guerra suficiente para disputar la victoria al enemigo. Por esto, la primera tentativa de su capit\u00e1n es alejarse del peligro; pero en vano. Su prop\u00f3sito se frustra, porque el viento no le favorece. La nave del 100 corsario, m\u00e1s veloz y mejor gobernada, p\u00f3nese a poco a tiro de Ia bandera francesa de cruz blanca sobre campo azul estrellado de flores de lis.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"749\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/na-749x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1047\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/na-749x1024.jpg 749w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/na-220x300.jpg 220w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/na-768x1049.jpg 768w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/na-1124x1536.jpg 1124w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/na-9x12.jpg 9w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/na.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 749px) 100vw, 749px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La confusi\u00f3n es inmensa en la nave castellana: cruzarse \u00f3rdenes contrarias y numerosas que nadie cumple. La inminencia del saqueo y sus inevitables horrores y violencias tienen fuera de s\u00ed a la gran mayor\u00eda de la tripulaci\u00f3n, y la endeble y precaria autoridad del capit\u00e1n Salazar no logra imponerse a sus desmoralizados marineros. Por \u00faltimo, tome una resoluci\u00f3n, pues el momento apremia. \u00c9chese a la mar, y en \u00e9l se dirigen a la nave corsaria el capit\u00e1n Salazar y, en calidad de int\u00e9rprete, el caballero genov\u00e9s Bernardo Vibaldo o Vivaldi, a quien se ha elegido para tal oficio por su conocimiento del franc\u00e9s. La nave corsaria es de La Rochelle, propiedad de un tal Fran-cisco Mart\u00edn y navega con bandera francesa, bajo el mando del capit\u00e1n Escorcer Normand. Salazar intenta convencerle de que la San Miguel no es nave de comercio, y que navega en direcci\u00f3n a las Indias, llevando a su bordo gente armada que el rey de Espa\u00f1a (con quien el de Francia se halla entonces de paz) env\u00eda al R\u00edo de la Plata; pero la codicia del aventurero franc\u00e9s, estimulada por la perspectiva de un abundante saqueo, no entiende tal raz\u00f3n. Salazar y Vivaldo son retenidos, en tanto que un grupo de corsarios se traslada a la San Miguel, con la prolijidad y rapidez de los avezados en tal oficio.<\/p>\n\n\n\n<p>Consumado el robo y vueltos a bordo de la San Miguel Salazar y Vivaldo, pudo aqu\u00e9lla continuar su viaje y llegar a Santa Catalina sin otros incidentes conocidos o dignos de menci\u00f3n, el 16 de diciembre de 1550, donde tuvieron sus tripulantes la satisfacci\u00f3n de hallar la nave de Becerra. La otra naufrag\u00f3 en el oc\u00e9ano. Desde Santa Catalina envi\u00f3 Salazar por tierra a la Asunci\u00f3n, a Crist\u00f3bal de Saavedra y cinco soldados, para que noticias en a Irala de la real provisi\u00f3n que nombraba a don Diego de Sanabria gobernador del R\u00edo de la Plata; y para que solicito de aqu\u00e9l enviar\u00e1 a San Gabriel v\u00edveres y recursos que permitieran a los expedicionarios (los cuales se preparaban a continuar por mar pa\u00f1eros realizaron felizmente su traves\u00eda por el mismo camino de AIvar N\u00fa\u00f1ez y llegaron a la Asunci\u00f3n el 15 de agosto de 1551.Enterado Irala de la provisi\u00f3n y calculando que en aquella fecha estuvieran los expedicionarios en la isla de San Gabriel, envi\u00f3 con presteza en su socorro a Nufrio de Chaves, &#8220;con bastimentos y gente pr\u00e1ctica de la tierra&#8221;, el cual parti\u00f3 de Asunci\u00f3n en setiembre de aquel a\u00f1o. Regres\u00f3 poco a poco sin haber logrado noticias de ellos; bien que dejando en San Gabriel y, por orden de Irala, \u201cmucho mantenimiento de carne y grano y aviso necesario\u201d. Entretanto, prepar\u00e1ndose los de la armada a continuar el viaje; m\u00e1s un nuevo percance vino a dilatar su terminaci\u00f3n. Quebrantada por tantas peripecias, la San Miguel no se hallaba en estado de continuar la navegaci\u00f3n; y para evitar un naufragio que parec\u00eda inminente, vi\u00e9ndose obligados a echarla de trav\u00e9s. Abandonaron luego aquella costa inhospitalaria (que las repetidas malocas de los portugueses de San Vicente hab\u00edan transformado en un desierto) y dirigirnos, para mayor desventura, al puerto denominado entonces Mbiaza, en 28\u00b0, 40&#8242;, seg\u00fan S\u00e1nchez de Vizcaya.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El jueves 10 de abril de 1550. 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