{"id":607,"date":"2025-08-15T07:23:00","date_gmt":"2025-08-15T07:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=607"},"modified":"2025-08-13T04:38:38","modified_gmt":"2025-08-13T04:38:38","slug":"la-caracteristica-funcional-de-la-empresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/la-caracteristica-funcional-de-la-empresa\/","title":{"rendered":"La caracter\u00edstica funcional de la empresa"},"content":{"rendered":"<p>Aproximadamente en la misma \u00e9poca en que pudo realizarse en Estados Unidos se hab\u00eda intentado con igual \u00e9xito, pero como a la industrializaci\u00f3n del vacuno y del ovino y a la conservaci\u00f3n de su carne. La tendencia a que obedec\u00edan las actividades de esos establecimientos consist\u00eda en preparar la carne para enviarla a distancia, pero su inter\u00e9s inmediato estaba en dominar previamente un mercado esencialmente consumidor como era el interno de ese pa\u00eds que contaba ya en la pen\u00faltima decena del siglo con 50 millones de habitantes. El mercado brit\u00e1nico estaba considerado como la bolsa de productos alimenticios del universo; ah\u00ed se almacenaban cantidades considerables de cereales y de carne destinadas no s\u00f3lo a su propio consumo sino a su distribuci\u00f3n en otros mercados. Pero el de Estados Unidos era ya una presa sumamente codiciada. Hacia 1890, la influencia de las combinaciones realizadas entre los m\u00e1s poderosos productores de carnes y sus derivados sobre los precios y m\u00e1s a\u00fan sobre el desenvolvimiento de las empresas no integrantes de la combinaci\u00f3n hab\u00eda sido objeto de cr\u00edticas acerbas. Se se\u00f1alaban ya los nombres de los cuatro componentes del m\u00e1s poderoso trust de la alimentaci\u00f3n y \u00e9stos eran Armour, Swift,Hammond y Morris. Este agrupamiento hab\u00eda reunido un capital considerable y comenzado por monopolizar el negocio del ganado, el de transformaci\u00f3n y el de venta de sus productos. Elegida la ciudad de Chicago en su condici\u00f3n de punto virtualmente c\u00e9ntrico del territorio norteamericano, como emplazamiento de los establecimientos industrializadores, un acuerdo celebrado con las empresas ferroviarias establec\u00eda bonificaciones en el flete de todo novillo que viajaba hacia la ciudad mencionada y recargos para todo el que se destina a otros lugares. La afluencia de novillos a Chicago no se hizo esperar y la combinaci\u00f3n pudo disponer en poco tiempo de la m\u00e1s vasta proporci\u00f3n del consumo interno. Porque si a pesar de las medidas explicadas algunos novillos elud\u00edan el transporte hacia el emplazamiento del trust y lograban abastecer peque\u00f1os mercados, aqu\u00e9l implantaba inmediatamente una carnicer\u00eda en cuya competencia la ajena a esa combinaci\u00f3n ten\u00eda muy pocas perspectivas. El proceso de fructificaci\u00f3n en la econom\u00eda mundial se hallaba en esa decena \u00faltima del siglo xix en su proceso de formaci\u00f3n, no obstante que en diversos lugares y en numerosos rubros de la econom\u00eda su existencia era por dem\u00e1s visible. Hemos expresado antes que el extraordinario ritmo de la producci\u00f3n alcanzado durante el segundo tercio del siglo xix fue la causa determinante de la forma fructificada, cuyo desarrollo comenz\u00f3 a ser una caracter\u00edstica cada vez m\u00e1s dominante del sistema de producci\u00f3n capitalista. El crecimiento inusitado de la f\u00e1brica y los poderosos medios de producci\u00f3n que proporciona la industria conducen a una concentraci\u00f3n de aqu\u00e9lla en empresas gradualmente m\u00e1s extensas. En los Estados Unidos el proceso de producci\u00f3n industrial hab\u00eda llevado la concentraci\u00f3n a extremos realmente elevados. En 1904, solamente el 0,9% de las empresas ten\u00edan una producci\u00f3n mayor de 1 mill\u00f3n de d\u00f3lares; en ellas trabajaban sin embargo el 26 % de los obreros y registraban el 38 % de la producci\u00f3n. En 1909, los establecimientos que reun\u00edan esa condici\u00f3n eran el 1,1 %; ellos ocupaban el 30 % de los obreros y concurr\u00edan con el 44 %de \u00cda producci\u00f3n. Pero a\u00fan en 1929 el 5,6 % de las empresas ocupaban el 58 % de los obreros y su producci\u00f3n ascend\u00eda al 70 % del total. Un peque\u00f1o n\u00famero de empresas, que sin embargo representaban y reun\u00edan los m\u00e1s variados rubros de la producci\u00f3n, empleaban bastante m\u00e1s de la mitad de los obreros y produc\u00edan m\u00e1s de las dos terceras partes del total que acusaba el pa\u00eds, indicaba que el grado de concentraci\u00f3n era ciertamente considerable y que las restantes peque\u00f1as empresas deb\u00edan ser l\u00f3gicamente impotentes en la lucha contra semejante oponente. Esta modalidad no era privativa de los Estados Unidos; durante el proceso de formaci\u00f3n de los grandes consorcios todas las naciones industrializadas ofrec\u00edan ejemplos similares. Ninguno m\u00e1s elocuente que el de Alemania. En 1907, el 0,9 %de las empresas ocupaba el 37 % de los obreros; pero dispon\u00eda adem\u00e1s del 75 % de la potencia motriz a vapor y del 77 %de la fuerza el\u00e9ctrica. Es decir que menos de la cent\u00e9sima parte de las empresas dispon\u00eda ya de las tres cuartas partes de la fuerza el\u00e9ctrica y de vapor. Por contraste se puede observar que al 90 % de las empresas que constitu\u00edan el bloque de las peque\u00f1as, les correspond\u00eda \u00fanicamente el 7 % de la fuerza de vapor y el\u00e9ctrica.<\/p>\n\n\n\n<p>La semejante absorci\u00f3n de los recursos de la poblaci\u00f3n no s\u00f3lo desarma a los peque\u00f1os industriales, sino que empuja por medio de acuerdos y combinaciones a la creaci\u00f3n del monopolio y al consecuente dominio del mercado. En Alemania el n\u00famero de consorcios era de unos 250 en 1896 y de 385 en 1905; estos \u00faltimos abarcaban cerca de 12 mil establecimientos; las cifras incluidas m\u00e1s arriba explican el dominio que en el terreno de la t\u00e9cnica ofrec\u00eda este conjunto. En Inglaterra las agrupaciones monopolistas de patronos, carteles y trusts, ten\u00eda lugar solamente cuando el n\u00famero de las principales empresas competidoras se reduc\u00eda a un cierto l\u00edmite. En los Estados Unidos el n\u00famero de esas combinaciones era de 185 en 1900 y de 250 en 1907; pero el n\u00famero de empresas pertenecientes a corporaciones era en 1904, el 24 % y en 1909, el 26 %. En esos establecimientos estaban ocupados en las mismas fechas el 71 y el 76 % de los obreros, respectivamente. La concentraci\u00f3n en la producci\u00f3n del petr\u00f3leo, del acero, del carb\u00f3n, condujo durante esa primera d\u00e9cada de este siglo a cifras no por conocidas menos impresionantes. Debe admitirse que la producci\u00f3n fructificada no s\u00f3lo establece la superioridad sobre sus oponentes en las dimensiones de sus empresas sino aun en sus procesos t\u00e9cnicos. La combinaci\u00f3n de la producci\u00f3n puede seleccionar patentes, instalar laboratorios de ensayo para perfeccionar y simplificar procesos. Mecanizar el trabajo y mejorar los elementos de comercializaci\u00f3n. En la misma medida en que perfecciona sus m\u00e9todos de producci\u00f3n y limita los costos, adquiere mayores recursos para la eliminaci\u00f3n de la competencia y desde luego para la elevaci\u00f3n de los precios. Con respecto a lo primero, sus elementos de combate se desarrollan desde la privaci\u00f3n de las materias primas hasta la de mano de obra: desde medios de transporte hasta la de mercados, pasando por la disminuci\u00f3n sistem\u00e1tica de los precios. Por supuesto que este \u00faltimo recurso no tiene sino una trascendencia combativa, y \u00e9l cesa para cambiar de signo en cuanto la empresa agredida ha entrado en la combinaci\u00f3n o ha cesado en sus actividades.<\/p>\n\n\n\n<p>La sofocaci\u00f3n que este nuevo capitalismo produc\u00eda en los Estados Unidos durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo xix, en particular en la producci\u00f3n de art\u00edculos alimenticios, provoc\u00f3 una reacci\u00f3n que impuls\u00f3 a la intervenci\u00f3n del Estado en procura de medios de defensa del consumidor. De esa intervenci\u00f3n surgi\u00f3 la ley anti-trusts Sherman. Es muy conocida la circunstancia en que los fines de esa ley fueron eficazmente desviados, mediante el uso de medios legales como la disoluci\u00f3n formal del trust y su diversificaci\u00f3n en empresas perfectamente vinculadas, pero supuestamente ajenas en el nombre. Estanislao Zeballos dec\u00eda en el debate sobre las carnes ocurrido en la C\u00e1mara de Diputados en 1913, que el fracaso de la ley Sherman deb\u00eda considerarse parcial porque si bien no obtuvo la rebaja del precio de la carne impidi\u00f3 que aqu\u00e9l siguiera aumentando. Satisfacci\u00f3n un poco relativa, porque como el mismo lo explica m\u00e1s adelante, en concepto de la Corte Suprema de Illinois, la ley Sherman es \u201cindefinida, vaga, porque fue una ley de ensayo y porque se pusieron en juego intereses enormes que pesaban sobre los tribunales para detener su acci\u00f3n\u201d. Lo exacto, sin embargo, es que los recursos de la ley Sherman, o por lo menos la interpretaci\u00f3n que la Corte Suprema de los Estados Unidos ha hecho de ella, son sin duda intrascendentes. Llamados ante la Corte, Armour y Swift, y exigiendo el juramento de que formaban parte de una combinaci\u00f3n para forzar los precios, adujeron en su favor, y obtuvieron as\u00ed la absoluci\u00f3n, la cl\u00e1usula constitucional seg\u00fan la cual nadie est\u00e1 obligado a declarar en su contra. No se debi\u00f3 pues a las persecuciones realizadas mediante la ley Sherman la disoluci\u00f3n del trust de la carne ni de la de ning\u00fan otro trust, ni tampoco el hecho que esa organizaci\u00f3n apareciera en el horizonte sud-americano, donde sus m\u00e9todos propios eran ya conocidos. La tesis enunciada por parte de los tribunales norteamericanos, ajustada sin duda a principios jur\u00eddicos ineludibles, implica la necesidad para quien recurre en demanda de justicia de probar por s\u00ed mismo los cargos que formula. Y c\u00f3mo esa funci\u00f3n de acusador no ser\u00eda nunca desempe\u00f1ada por el afectado que es el consumidor, sino por una empresa dedicada a actividades similares, se deduce que en definitiva ella no supone otra cosa que legalizar la competencia entre monopolios. En esta etapa de la lucha comercial se sabe que el triunfo corresponde siempre a la organizaci\u00f3n m\u00e1s poderosa, ya sea por absorci\u00f3n de las otras, ya por su eliminaci\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aproximadamente en la misma \u00e9poca en que pudo realizarse en Estados Unidos se hab\u00eda intentado con igual \u00e9xito, pero como a la industrializaci\u00f3n del vacuno y del ovino y a la conservaci\u00f3n de su carne. 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