{"id":612,"date":"2025-08-18T01:52:49","date_gmt":"2025-08-18T01:52:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=612"},"modified":"2025-08-19T02:02:59","modified_gmt":"2025-08-19T02:02:59","slug":"el-comienzo-de-la-penetracion-imperialista-en-la-economia-ganadera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/el-comienzo-de-la-penetracion-imperialista-en-la-economia-ganadera\/","title":{"rendered":"El comienzo de la penetraci\u00f3n imperialista en la econom\u00eda ganadera"},"content":{"rendered":"<p>Por lo dem\u00e1s la industria norteamericana se hallaba hacia fines del siglo XIX madura para tentar la exportaci\u00f3n de capitales. El \u201dtrust beef\u201d, como se llamaba popularmente a la combinaci\u00f3n formada por los cuatro grandes de la producci\u00f3n de carne, hab\u00edan logrado un desarrollo extraordinario. Inmediatamente de constituido, es decir, durante los primeros a\u00f1os de los 1890, faenaba en condiciones normales 40 mil novillos diarios; atend\u00eda con ello al consumo de la mayor parte del territorio de los Estados Unidos y al amparo de los transportes frigor\u00edficos oce\u00e1nicos prove\u00eda con animales en pie primero, y con carne congelada luego, al mercado de Londres. Durante el a\u00f1o 1901 la exportaci\u00f3n de cuartos congelados de Estados Unidos a Gran Breta\u00f1a era de casi 2 millones. Las cuantiosas ganancias obtenidas en la provisi\u00f3n al mercado interno, fueron primeramente invertidas en la expansi\u00f3n de ese mercado hasta recordarle dimensiones verdaderamente nacionales; luego vino la etapa de inversi\u00f3n en industrias subsidiarias. La del vacuno, el ovino y el porcino, hab\u00eda alcanzado tal grado de diversificaci\u00f3n, cubr\u00eda cap\u00edtulos tan extensos, que ni apelando al recurso que supon\u00eda el veloz crecimiento de la poblaci\u00f3n norteamericana y la ampliaci\u00f3n del mercado que implica la creaci\u00f3n de nuevas mercanc\u00edas, admit\u00eda indefinidamente otros aportes de capital. Por otra parte, la escala de salarios, debido a causas que no es la oportunidad de enumerar, hab\u00eda ascendido de manera sistem\u00e1tica, y ya sea a causa de ella, ya en raz\u00f3n de las voluminosas inversiones que supon\u00eda la guerra de absorci\u00f3n del mercado, los capitales excedentes, cada vez en mayor proporci\u00f3n deb\u00edan desembocar en el mercado exterior. El desplazamiento hacia lugares apropiados era pues una exigencia impostergable a principios de este siglo. Y ese desplazamiento no podr\u00eda realizarse m\u00e1s que a zonas en las que la existencia de la materia prima fuese apropiada a la fabricaci\u00f3n y donde el costo de producci\u00f3n, es decir los jornales, asegurasen un margen justificativo. Los pa\u00edses o lugares que reun\u00edan tales condiciones eran: Argentina, Uruguay, la zona sud del Brasil, Australia y Nueva Zelandia. Durante la primera decena del presente siglo, la industria frigor\u00edfica norteamericana invadi\u00f3 las regiones aludidas; adquiri\u00f3 establecimientos en producci\u00f3n, instal\u00f3 otros, tom\u00f3, en suma, posesi\u00f3n del mercado de producci\u00f3n y continu\u00f3 la obra ya iniciada de dominar el mercado de consumo. La incorporaci\u00f3n a la Argentina del capital norteamericano afectado a la industria frigor\u00edfica imprimi\u00f3 a \u00e9sta un impulso en\u00e9rgico. Las vinculaciones comerciales, que, por otra parte, nunca hab\u00edan ocupado un lugar prominente, se hab\u00edan extinguido bastante a medida que Estados Unidos abandonaba sus compras de lana en Argentina. Hemos hecho referencia a la circunstancia que en 1899 en el puerto de Buenos Aires se registr\u00f3 la entrada de un solo barco con bandera norteamericana; no era com\u00fanmente f\u00e1cil establecer esa vinculaci\u00f3n por-que entre la Argentina y los Estados Unidos no exist\u00edan l\u00edneas regulares de vapores; la comunicaci\u00f3n entre ambos pa\u00edses hasta 1918 era preciso realizarla por intermedio de Europa. Pero a partir de los primeros a\u00f1os de este siglo el capital norteamericano comenz\u00f3 a superar sus fronteras; invadi\u00f3 pr\u00e1cticamente Cuba y Venezuela en demanda de az\u00facar y petr\u00f3leo; afianz\u00f3 sus posesiones en M\u00e9jico y al amparo del canal de Panam\u00e1 avanz\u00f3 decididamente sobre la costa Oeste del continente sud-americano. La salida de sus cauces de ese capital y su consecuente entrada en la Argentina no fue pues una secuela de la ley antitrust Sherman; fue una necesidad vital de la expansi\u00f3n capitalista. Ni la ley Sherman tuvo mayor intervenci\u00f3n ni la sensibilidad legalista del Congreso norteamericano influy\u00f3 de manera positiva en esa expansi\u00f3n. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s de esos acontecimientos, la ley Webb empujaba al capital imperialista en la obra de penetraci\u00f3n hacia zonas colonizables. La ley Webb se opon\u00eda en efecto a la formaci\u00f3n de trusts destinados a desempe\u00f1arse en el mercado interior norteamericano, pero admit\u00eda su existencia si ellos estaban destinados a la explotaci\u00f3n del mercado exterior. La legalizaci\u00f3n del imperialismo que virtualmente realiza la ley Webb llegaba por supuesto en tiempo necesario para afianzar el desempe\u00f1o de un hecho cumplido. La entrada del capital norteamericano en la Argentina tuvo pues una caracter\u00edstica apropiada al objeto. Desde luego su prop\u00f3sito inmediato, que consist\u00eda en aprovechar la aceptaci\u00f3n que ten\u00eda en el mercado de Londres la materia prima argentina y en transformarla mediante la utilizaci\u00f3n del trabajador local notoriamente m\u00e1s barato que el norteamericano, fue realizado de manera paulatina durante los primeros 8 o 10 a\u00f1os de desempe\u00f1o en el pa\u00eds. El Ministro de Agricultura, en el debate mencionado, cita en efecto las cifras de la exportaci\u00f3n de carnes norteamericana y argentina hacia Gran Breta\u00f1a ocurrida entre los a\u00f1os 1901 y 1912; puede comprobarse, por esas cifras, que van a continuaci\u00f3n, que en la misma medida en que Estados Unidos reduc\u00eda el volumen de su exportaci\u00f3n lo aumentaba la Argentina; esos a\u00f1os coinciden por supuesto, con los de instalaci\u00f3n y primeras expansiones de los frigor\u00edficos norteamericanos en la Argentina. Las cifras que siguen expresan pues, cuartos bovinos destinados a Gran Breta\u00f1a: Los efectos de esta transferencia en la preparaci\u00f3n de la carne congelada fueron evidentemente, una mayor demanda de materia prima y niveles de precios inusitados. Ambas circunstancias favorecieron extraordinariamente al desempe\u00f1o del nuevo monopolio. Es claro que la flamante combinaci\u00f3n llegaba al pa\u00eds en momentos en que el acuerdo monopolista, que actuaba a discreci\u00f3n y lo hac\u00eda bajo la apariencia de capital anglo argentino, hab\u00eda deprimido tremendamente las industrias rurales. Al amparo de la mestizaci\u00f3n que no pod\u00eda utilizarse sino para satisfacer al mercado exterior, porque las exigencias normales del mercado interior no llegaban a la absorci\u00f3n de una materia prima costosa, y a la prohibici\u00f3n por parte del gobierno brit\u00e1nico de importar animales en pie, la actividad de los frigor\u00edficos se realizaba en un terreno de absoluta discrecionalidad. La eliminaci\u00f3n efectiva, como en el caso del establecimiento Terrass\u00f3n, o virtual, como fue la supeditaci\u00f3n al consorcio brit\u00e1nico del establecimiento Sansinena, colocaba al capital nacional, que hab\u00eda expresado vehementes deseos de participar en la tarea de elaboraci\u00f3n, en un plano inferior. El consorcio hab\u00eda establecido por lo dem\u00e1s un precio tope para los novillos que seg\u00fan fue expresado en el debate de 1913 no alcanzaba sino a 80 o 90 pesos, excepcionalmente a 100. Este conjunto de hechos y los derivados de la propia explotaci\u00f3n, en cuyo beneficio se impon\u00edan al proveedor de carne condiciones destinadas a rebajar a\u00fan su intervenci\u00f3n y sus rendimientos, hab\u00edan creado un clima de animadversi\u00f3n hacia el consorcio anglo argentino que la entrada del capital norteamericano fue acogida como una verdadera liberaci\u00f3n. Ninguno de los oradores que intervinieron en el debate de 1913, que fue el primero de los realizados con motivo del problema de las carnes, ocult\u00f3 su satisfacci\u00f3n y su total adhesi\u00f3n a este nuevo actor que entraba al mercado de carnes; ni a\u00fan Zeballos, que en su condici\u00f3n de ex ministro argentino en los Estados Unidos y de estudioso de los temas ganaderos hab\u00eda logrado penetrar en lo \u00edntimo del desempe\u00f1o de los trusts en aquel pa\u00eds, y que efectivamente pronunci\u00f3 frases punzantes, pudo ocultar su profunda satisfacci\u00f3n ante lo que todos cre\u00edan que involucra la vuelta a la libre competencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/97fc3d6e-0de4-4dc2-a41f-b05fc652b1a2-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-614\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/97fc3d6e-0de4-4dc2-a41f-b05fc652b1a2-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/97fc3d6e-0de4-4dc2-a41f-b05fc652b1a2-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/97fc3d6e-0de4-4dc2-a41f-b05fc652b1a2-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/97fc3d6e-0de4-4dc2-a41f-b05fc652b1a2-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/97fc3d6e-0de4-4dc2-a41f-b05fc652b1a2-1365x2048.jpg 1365w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/97fc3d6e-0de4-4dc2-a41f-b05fc652b1a2.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El Ministro de Agricultura expres\u00f3 en cierto momento: \u201cPor otra parte, hasta el momento actual la acci\u00f3n de los frigor\u00edficos norteamericanos, lejos de perjudicar los intereses de nuestra industria ganadera, los ha favorecido, desde que ha provocado una gran valorizaci\u00f3n en el precio de nuestras vacas y novillos; valorizaci\u00f3n que, desde un punto de vista general, es tambi\u00e9n ben\u00e9fica a los intereses del pa\u00eds&#8230;\u201dCiertamente esta opini\u00f3n fue compartida no s\u00f3lo por la mayor\u00eda de los diputados que intervinieron en el debate, sin excluir al entonces presidente de la Sociedad Rural Argentina que integraba la C\u00e1mara de Diputados. Pero lo verdaderamente sorprendente es que todos los oradores, ganaderos o con vinculaci\u00f3n directa con los intereses de la ganader\u00eda, fundamentaban su esperanza en que el capital brit\u00e1nico no habr\u00eda de dejarse dominar por el norteamericano y que, en esa lucha realmente dram\u00e1tica, ambos se despedazaron en beneficio del ganadero criollo. Imposible hallar mayor candidez, o si se prefiere mayor sordidez, que en este debate. Debe recordarse que uno de los oradores, asumiendo la responsabilidad de los ganaderos de Buenos Aires, amenaz\u00f3 al interpelante con negarle la reelecci\u00f3n a causa del planteamiento que hab\u00eda realizado y que a su juicio pod\u00eda ser considerado inamistoso por el nuevo monopolio.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese debate, que a nuestro juicio constituye un acabado y elocuente balance de la primera etapa de la lucha imperialista en la producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n de la carne, se puede leer que el prop\u00f3sito del trust habr\u00eda de concretarse mediante el gasto de 500 mil libras semanales a fin de dominar el mercado respecto de sus rivales ingleses, apoder\u00e1ndose de la plaza en 4 semanas; el trust calculaba invertir 2 millones de libras esterlinas para obtener ese resultado. Esta suma se reintegrar\u00e1 fijando luego a los ganados argentinos, y a los ganados de los diferentes pa\u00edses de producci\u00f3n, a un precio menor. No se inclu\u00eda sin embargo el mayor precio de venta del producto y la diferencia por cierto muy apreciable entre el costo de producci\u00f3n en Estados Unidos y en la Argentina.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por lo dem\u00e1s la industria norteamericana se hallaba hacia fines del siglo XIX madura para tentar la exportaci\u00f3n de capitales. El \u201dtrust beef\u201d, como se llamaba popularmente a la combinaci\u00f3n formada por los cuatro grandes de la producci\u00f3n de carne, hab\u00edan logrado un desarrollo extraordinario. 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