{"id":643,"date":"2025-09-08T08:10:00","date_gmt":"2025-09-08T08:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=643"},"modified":"2025-09-23T03:21:04","modified_gmt":"2025-09-23T03:21:04","slug":"trascendencia-interna-de-la-lucha-por-el-refrigerado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/trascendencia-interna-de-la-lucha-por-el-refrigerado\/","title":{"rendered":"Trascendencia interna de la lucha por el refrigerado"},"content":{"rendered":"<p>La Argentina de los 1920 presentaba sin embargo una variedad en su estructura econ\u00f3mico social que no se aven\u00eda con las soluciones transitorias. Durante esos a\u00f1os hab\u00eda caminado velozmente en procura de la intervenci\u00f3n del Estado, sin perjuicio de las f\u00f3rmulas liberales que aparentaron orientarla. La guerra mundial hab\u00eda contribuido a crear las bases de una industria manufacturera que no pod\u00eda prosperar sin contar con un m\u00ednimo de protecci\u00f3n; las fuentes de riqueza nacional y los servicios p\u00fablicos requirieron frecuentemente la acci\u00f3n estatal para conseguir defenderse de los excesos del capital privado; a difusi\u00f3n de las sociedades an\u00f3nimas y del capital extranjero que se encubr\u00eda en ellas, era motivo m\u00e1s que suficiente para invocar la acci\u00f3n defensiva del Estado. Ella lleg\u00f3 por intermedio del organismo que realizaba la mayor aglutinaci\u00f3n de fuerzas, el pool de los ganaderos terratenientes de la zona central.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos estaban nacionalmente vinculados a la rama industrial que hab\u00eda logrado el mayor desarrollo e internacionalmente representaban la m\u00e1s vasta proporci\u00f3n de la cuota con que el pa\u00eds integraba el mercado mundial. El r\u00e9gimen legal de la tierra era el cord\u00f3n que establec\u00eda o anudaba esa relaci\u00f3n de dependencia, y en la base de su mantenimiento se hallaba la tarea de contener el pasaje de la manufactura a la f\u00e1brica. El desarrollo del capitalismo se realizaba en la Argentina mediante expresiones absolutamente desiguales. En las otras ramas sus posibilidades de impulsar el desenvolvimiento de la econom\u00eda nacional se cumpl\u00edan en la medida en que ellas pod\u00edan superar la situaci\u00f3n de dependencia de la ganader\u00eda: ferrocarriles, manufacturas de diversa especie, industrias agr\u00edcolas, todas aparec\u00edan como incrustadas al esquema en el que la ganader\u00eda hab\u00eda encerrado al pa\u00eds: el ineludible ascenso de la producci\u00f3n mercantil y las nuevas formas de la explotaci\u00f3n ganadera hab\u00edan provocado la destrucci\u00f3n de las peque\u00f1as unidades econ\u00f3micas y las hab\u00eda integrado gradualmente en el vasto mercado nacional. Este proceso anula las formas de dependencia personal propias de la econom\u00eda agropecuaria en sus etapas precedentes; en oposici\u00f3n al trabajo del campesino dependiente hab\u00eda comenzado a sustituir la del obrero asalariado; hab\u00eda reducido la parte de la poblaci\u00f3n ocupada en el campo y aumentado la de los centros industriales. Todos esos cambios, ruptura de los grupos locales, recomposici\u00f3n de los agrupamientos en concordancia con la nueva situaci\u00f3n de sus elementos en el proceso de la producci\u00f3n, determin\u00f3 ciertamente una modificaci\u00f3n en la modalidad espiritual de la poblaci\u00f3n. La concentraci\u00f3n de la producci\u00f3n y la desaparici\u00f3n de todas las formas de dependencia personal; la movilidad extrema que suele ser la caracter\u00edstica del pasaje de una norma de vida a otra; del cambio fundamental del escenario en el cual se desenvuelve; de la posici\u00f3n de los distintos sectores en el desarrollo de la producci\u00f3n; tiene sin duda una influencia decidida sobre el propio car\u00e1cter de los productores y sobre su manera de actuar pol\u00edticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso se desarroll\u00f3 velozmente a partir de 1900. La turbulencia de la primera decena de este siglo era un \u00edndice m\u00e1s que elocuente de los cambios sociales que el desarrollo del proceso econ\u00f3mico estaba imponiendo. La democratizaci\u00f3n que experiment\u00f3 el proceso electoral y la modificaci\u00f3n en el panorama pol\u00edtico ocurrido como consecuencia de aqu\u00e9lla, no fue ciertamente una concesi\u00f3n voluntaria realizada por la oligarqu\u00eda ganadera; ella se debi\u00f3 a la presi\u00f3n de las nuevas fuerzas que surg\u00edan y se organizaban al amparo de la etapa que cubr\u00eda el desarrollo econ\u00f3mico social. En ese grado avanzado de recomposici\u00f3n en que se hallaban los grupos sociales a causa de la relativa violencia de los cambios, el grupo de los ganaderos que, sin perjuicio de su organizaci\u00f3n tradicional conservada en base al mantenimiento del factor esencial de la producci\u00f3n, la tierra, experimentaba un principio de fraccionamiento provocado por las nuevas formas de la explotaci\u00f3n ganadera y ello contribuy\u00f3 a decidir la sanci\u00f3n de la ley electoral de 1912.<\/p>\n\n\n\n<p>La ascensi\u00f3n en forma harto precaria del nuevo partido gobernante en 1916 y su permanente divisi\u00f3n en tantos sectores como grupos econ\u00f3micos se constitu\u00edan en el pa\u00eds, es un s\u00edntoma de la escasa fijaci\u00f3n de las clases sociales. Ella estuvo por supuesto acentuada por la lucha interimperialista que no se limit\u00f3 al plano ganadero. A pesar de la teor\u00eda aislacionista que el partido republicano impuso a los Estados Unidos luego de la guerra mundial, entre 1920 y 1930 se incorporaron al pa\u00eds 44 sociedades an\u00f3nimas de esa procedencia con un capital de casi 440 millones de pesos invertidos en frigor\u00edficos, petr\u00f3leo, automotores, electricidad, tel\u00e9fonos, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin mencionar la acci\u00f3n presumible de las empresas incorporadas en las dos decenas anteriores y la que debi\u00f3 necesariamente realizar en las innumerables sociedades ya establecidas bajo otra insignia en las que logr\u00f3 su parcial incorporaci\u00f3n, se debe recordar que esta decena se caracteriza por la violenta competencia en el campo petrol\u00edfero y en el de los transportes. La entrada del automotor implicaba para el ferrocarril el comienzo de la ruptura del monopolio: su acci\u00f3n romp\u00eda tambi\u00e9n la vieja estructura acordada al pa\u00eds por el ferrocarril; pon\u00eda al campo en el camino de la ciudad, propiciaba la reestructuraci\u00f3n de los antiguos distritos econ\u00f3micos; provocaba el fraccionamiento de los grandes latifundios cercanos a las ciudades y abr\u00eda horizontes insospechados a la transformaci\u00f3n de la manufactura. Desde un doble punto de vista, el que se refiere al consumo de un nuevo combustible, y en consecuencia al tipo de mecanizaci\u00f3n de la industria; y \u00e9l que ata\u00f1e a la posibilidad de alcanzar el mercado interior, posibilidad tenazmente negada por el ferrocarril, la incorporaci\u00f3n del automotor trajo una verdadera revoluci\u00f3n en la t\u00e9cnica y desde luego en la econom\u00eda nacional. La continua modificaci\u00f3n provocada por estos factores comunic\u00f3 a las clases sociales una permanente inestabilidad que apenas logr\u00f3 transitoriamente neutralizar el planteo de algunos de los grandes problemas que agitaron a esa decena, como el del petr\u00f3leo, y que derivan de la presi\u00f3n imperialista. Esa caracter\u00edstica movilidad s\u00f3lo pudo ser superada por el grupo de los invernaderos, polarizados alrededor del frigor\u00edfico; en la base de su proceso de formaci\u00f3n permanec\u00eda inconmovible el r\u00e9gimen legal de la tierra que les acordaba total gravitaci\u00f3n en el plano econ\u00f3mico y que pod\u00eda recordarle a\u00fan la posibilidad de equilibrar sus concesiones a ambos grupos del capital extranjero. Con tales recursos, el asalto a la conquista del poder pol\u00edtico no suele ser una empresa inaccesible. El m\u00ednimo de intervenci\u00f3n negado a las fuerzas productoras fue sustituido por el m\u00e1ximo de intervenci\u00f3n en beneficio de ambos pools. En 1930 se cierra, en efecto, el ciclo del liberalismo abierto luego de Caseros, y cuyo punto culminante en materia de acalorada adhesi\u00f3n a la teor\u00eda y decidida compenetraci\u00f3n en los hechos, tuvo lugar bajo la responsabilidad de la generaci\u00f3n del 80.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de los 1920, y preferentemente en sus \u00faltimos a\u00f1os, Am\u00e9rica Latina experiment\u00f3 modificaciones profundas en su r\u00e9gimen pol\u00edtico. A parte de la coincidencia cronol\u00f3gica existe una de car\u00e1cter cualitativo. Am\u00e9rica Latina hab\u00eda llegado en los comienzos de la primera guerra mundial a los extremos admisibles de la especializaci\u00f3n. La influencia ejercida por las cuatro potencias que se repartieron el comercio latinoamericano, tuvo por finalidad estrechar hasta l\u00edmites incre\u00edbles sus posibilidades manufactureras y ampliar hasta lo inveros\u00edmil sus facultades productoras de materia prima. Ese r\u00e9gimen pudo mantenerse en raz\u00f3n de que la estructura social latinoamericana descansaba sobre la base del latifundio. Los sectores que agrupan a los poseedores de la tierra ejerc\u00edan sobre la vida econ\u00f3mica, sin perjuicio de su reducida amplitud, una gravitaci\u00f3n sofocante. La primera guerra sacudi\u00f3 violentamente esa estructura y modific\u00f3 de manera profunda las coyunturas que vinculan a Am\u00e9rica Latina con el resto del mundo; redujo sensiblemente el volumen de sus importaciones: le impuso el cambio de procedencia de esas mercanc\u00edas y en definitiva le indujo a realizar ganancias estimadas en m\u00e1s de mil millones de d\u00f3lares. El efecto de todos esos hechos consisti\u00f3 en que los pueblos de los pa\u00edses latinoamericanos debieron enfrentarse con su estructura econ\u00f3mica y pugnar por su modificaci\u00f3n de manera de adaptarla a las nuevas corrientes industrialistas surgidas ante las necesidades creadas por la guerra y a las sugestiones que conten\u00eda el panorama dibujado por ellas. En definitiva, esas nuevas corrientes chocaban con las bases feudales en que se hallaban asentadas la mayor parte de las econom\u00edas del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>La necesidad planteada a los antiguos proveedores de art\u00edculos manufacturados de reconquistar los tradicionales mercados latinoamericanos, suscit\u00f3 una lucha Inter imperialista que por momentos alcanz\u00f3 tonalidades altamente dram\u00e1ticas. Los contactos y las relaciones comerciales de antes de la guerra hab\u00edan quedado destruidas o se hab\u00edan debilitado; los flamantes y poderosos monopolios surgidos de la contienda no expresaban el menor prop\u00f3sito de renunciar a la nueva distribuci\u00f3n del comercio continental, ni los antiguos, remozados y fortalecidos, lo expresaban en el sentido de renunciar a sus pasados intereses. La lucha entre los grandes bloques por la reconquista de Am\u00e9rica y la ineludible trascendencia interna que ella tuvo en los pa\u00edses americanos, ocup\u00f3 con sus agitaciones, sus violencias y sus anhelos toda la decena de los 1920.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"667\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/freepik__fotografa-documental-estilo-aos-1920-en-latinoamri__72407-1024x667.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-646\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/freepik__fotografa-documental-estilo-aos-1920-en-latinoamri__72407-1024x667.jpeg 1024w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/freepik__fotografa-documental-estilo-aos-1920-en-latinoamri__72407-300x195.jpeg 300w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/freepik__fotografa-documental-estilo-aos-1920-en-latinoamri__72407-768x500.jpeg 768w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/freepik__fotografa-documental-estilo-aos-1920-en-latinoamri__72407.jpeg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Esa lucha desemboc\u00f3 en la crisis mundial. Su desenlace no supone m\u00e1s que una derrota, en apariencia definitiva, de la econom\u00eda liberal; cuando menos en la extensi\u00f3n y en los prop\u00f3sitos con que el capital extranjero la hab\u00eda impuesto en Am\u00e9rica Latina. La crisis mundial dio en tierra con todos los equipos pol\u00edticos latinoamericanos que reconoc\u00edan alguna ascendencia liberal. Ya se tratar\u00e1 de pa\u00edses, la mayor\u00eda, en los cuales las fuerzas del latifundio conservaban el poder; ya de aqu\u00e9llos como Argentina, Uruguay, Chile, en los que su grado de desarrollo hab\u00eda impuesto formas pol\u00edticas mucho m\u00e1s depuradas, el problema de solucionar la crisis, es decir de mantener la estructura colonial de Am\u00e9rica, reconoci\u00f3 id\u00e9ntica soluci\u00f3n: allanar las libertades pol\u00edticas y por extensi\u00f3n econ\u00f3micas, en una amplitud inusitada. En los primeros, mediante el desplazamiento de los sectores no suficientemente imbuidos de la violencia necesaria para neutralizar la presi\u00f3n popular; en el segundo grupo de pa\u00edses, mediante los golpes de estado que eliminan de ra\u00edz la incidencia popular. En realidad, los pa\u00edses alineados en la primera zona ejecutaban un cambio de mano entre elementos del mismo sector, pero confiaban la direcci\u00f3n a los que, a causa de su definida base latifundista, pod\u00edan realizar el acuerdo con los capitales monopolistas prescindiendo de todo escr\u00fapulo liberal; en los segundos, era una sustituci\u00f3n lisa y llana de los equipos incapaces por sus concepciones y sus compromisos populares de imponer las nuevas normas.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el desarrollo de esta decena de los 1920, y desde luego, en la soluci\u00f3n de la crisis mundial de 1929, s\u00e9 puede constatar, adem\u00e1s, la acci\u00f3n de una causa de origen pol\u00edtico, pero de marcada trascendencia econ\u00f3mica: la revoluci\u00f3n rusa de 1917. El mundo, al surgir de la guerra de 1914, hab\u00eda dejado en su transcurso la unidad funcional que pose\u00eda en su comienzo y aparec\u00eda diferenciado en un sector capitalista y en uno que tra\u00eda a la experiencia hist\u00f3rica la organizaci\u00f3n del socialismo. La relaci\u00f3n de fuerzas previa a la guerra hab\u00eda experimentado una sensible modificaci\u00f3n. De un lado se hallaban los monopolios brit\u00e1nicos y norteamericanos, pugnando por una re-distribuci\u00f3n de las potencias productoras mundiales, y, en sitio menos evidente, los franceses, los alemanes, los japoneses, reclamando una adecuada participaci\u00f3n en ese reparto; y de otro, el ensayo de organizaci\u00f3n de la econom\u00eda socialista, comenzada en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, con la nueva econom\u00eda pol\u00edtica, hacia 1921, e impulsada fuertemente hacia 1928, al implantar la econom\u00eda planificada. Previamente a 1917, el Estado socialista no era m\u00e1s que un anhelo o una abstracci\u00f3n por el que las masas populares hab\u00edan concretado, a veces vagamente, sus luchas de casi un siglo. Concebirlo, exig\u00eda un potente esfuerzo imaginativo. Luego de 1921, \u00e9l se iniciaba como una categor\u00eda hist\u00f3rica que prestaba a esa decena de los 1920 los destellos de su propia realidad. \u201cLa revoluci\u00f3n rusa, dice Birnie en su \u201cHistoria Econ\u00f3mica de Europa&#8221;, ha tenido pol\u00edticamente resultados m\u00e1s decisivos. Ha convertido al proletariado en la clase dirigente. Ha establecido por primera vez en la historia un estado de trabajadores. Este acontecimiento es de importancia capital. La existencia de una rep\u00fablica de obreros y campesinos en la Europa oriental no puede dejar de producir reacciones y repercusiones en las sociedades capitalistas de occidente&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas reacciones tuvieron lugar, en efecto, y la causa originaria contribuye a explicar las caracter\u00edsticas que asumieron los sucesos ocurridos en Am\u00e9rica Latina como consecuencia, y como antecedente previo de la crisis mundial. Ese nuevo estado aportaba, adem\u00e1s de sus particulares concepciones sociales, una estructura o una forma de expresi\u00f3n que se propon\u00eda eliminar el azar en la conducci\u00f3n de la econom\u00eda, y superar los m\u00e9todos usuales en el \u00e1mbito de la producci\u00f3n. Su influencia, voluntaria o no, deb\u00eda ejercerse de manera apremiante, porque todas aquellas innovaciones constitu\u00edan las premisas de una superior consideraci\u00f3n del hombre. Ellas se desenvuelven, no ya fuera del marco del sistema capitalista, sino aun en su contraposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo alineamiento mundial sugerido por esos hechos, ir\u00e1 expres\u00e1ndose por una violencia creciente y tendr\u00e1 en Am\u00e9rica Latina una trascendencia econ\u00f3mico pol\u00edtica proporcionada a la organizaci\u00f3n y a la capacidad de demanda de los pueblos de sus diversos estados. Porque, en efecto, sin perjuicio del desarrollo de la oposici\u00f3n indiscriminada a dicha influencia, ella fue complementada por un proceso de absorci\u00f3n de sus principios econ\u00f3micos y sociales, convenientemente adaptados (y frecuentemente desfigurados) a las circunstancias de lugar y de tiempo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Argentina de los 1920 presentaba sin embargo una variedad en su estructura econ\u00f3mico social que no se aven\u00eda con las soluciones transitorias. 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