{"id":676,"date":"2025-09-22T07:23:00","date_gmt":"2025-09-22T07:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=676"},"modified":"2025-09-24T02:28:56","modified_gmt":"2025-09-24T02:28:56","slug":"el-equino-en-la-economia-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/el-equino-en-la-economia-argentina\/","title":{"rendered":"El equino en la econom\u00eda Argentina"},"content":{"rendered":"<p>El ganado equino ha constituido dentro de las labores agropecuarias la doble funci\u00f3n de actuar como motor de velocidad y como motor de fuerza. Las condiciones naturales del pa\u00eds, su extensi\u00f3n y el propio tipo extensivo de su cultivo, hac\u00eda que las distancias a recorrer se midieran por cifras elevadas. El empleo del equino fue pues un recurso indispensable en diversas \u00e9pocas y en variadas tareas, pero el mismo se acentu\u00f3 a medida que el trabajo en el campo adquiri\u00f3 proporciones cada vez mayores. Desde luego su desempe\u00f1o, si bien es com\u00fan a todo el pa\u00eds, es m\u00e1s asiduamente reclamado en la zona cerealera en donde sus condiciones ya sea como elemento de velocidad o como instrumento de fuerza son relevantes.<\/p>\n\n\n\n<p>La existencia y refinamiento del equino se realiz\u00f3 pues paralela al desarrollo de las industrias agropecuarias y no acus\u00f3 hasta 1930 un decrecimiento de su n\u00famero. Constituy\u00f3 el motor imprescindible, en el campo y solamente ha podido advertirse una reducci\u00f3n en su valor t\u00e9cnico y econ\u00f3mico a campo argentino el tractor; el transporte de la cosecha no ten\u00eda en la zona cereal no quedaba nunca m\u00e1s de 20 km del primero bajo la forma del automotor de velocidad y reci\u00e9n cami\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El caballo era el motor apropiado al bajo costo de producci\u00f3n, pero lo era ante todo porque con su empleo las tareas agr\u00edcolas utilizaban extensamente la mano de obra, cuyo costo reducido permit\u00eda producir a los precios de esa \u00e9poca. La crisis y su secuela indirecta, la manufactura en las ciudades, produjeron la evasi\u00f3n de campo y con ello la falta de brazos, la elevaci\u00f3n de los jornales, la necesidad de la mecanizaci\u00f3n y en definitiva, la eliminaci\u00f3n gradual o parcial del caballo. Por supuesto que este acontecimiento no es exclusivo del pa\u00eds, pero s\u00ed de la \u00e9poca en que aqu\u00ed ocurri\u00f3. Otros pa\u00edses lo han resuelto de manera m\u00e1s cabal, m\u00e1s definitiva, con un empe\u00f1oso prop\u00f3sito de equiparar las comodidades del campo a las de la ciudad, mecanizando todas las etapas del proceso agr\u00edcola y ganadero, electrificando inclusive esos trabajos: pero dichas tentativas, a\u00f1os m\u00e1s o menos, son todas propias de la d\u00e9cada de los 1930 en la cual el trabajo en el campo adquiri\u00f3 una amplitud de esfuerzo social, muy similar a la que vivi\u00f3 la ciudad cuando la revoluci\u00f3n industrial empez\u00f3 a conmover las bases mismas de su estructura.<\/p>\n\n\n\n<p>El prop\u00f3sito de equiparar la vida del campo y la de la ciudad mediante la sustituci\u00f3n gradual del esfuerzo humano por la m\u00e1quina, y la atribuci\u00f3n a aqu\u00e9lla de la mayor cantidad de recursos propios antes de la ciudad, es sin duda un esfuerzo que reviste relativa modernidad y que acuerda a la \u00e9poca que se inicia en los 1920 su car\u00e1cter m\u00e1s saliente. Es notorio que todo el desarrollo de la revoluci\u00f3n industrial se particulariza por el hecho de que la poblaci\u00f3n campesina reclamada en las ciudades con la promesa de mejores condiciones de vida, troc\u00f3 sus tareas por las de la producci\u00f3n fabril, abandonando o precipitando la declinaci\u00f3n de los trabajos agr\u00edcolas y ganaderos en vastas zonas de Europa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El acceso de la poblaci\u00f3n a los grandes centros manufactureros se hab\u00eda acentuado a medida que transcurr\u00eda el siglo xix y con ello se acentuaba tambi\u00e9n la reducci\u00f3n de las materias primas alimenticias y necesarias al funcionamiento de las industrias. Europa fue pues gradualmente sustituida en estos \u00faltimos trabajos, a favor de la colonizaci\u00f3n intentada y planeada durante la primera mitad de ese siglo, y realizada a partir del \u00faltimo tercio del mismo. En las zonas coloniales o dependientes de ambas Am\u00e9ricas, del Asia y de ciertas regiones del \u00c1frica y de Ocean\u00eda, la poblaci\u00f3n y la industria europeas hallaban los mayores recursos para la satisfacci\u00f3n de sus necesidades: materias primas abundantes, producidas a bajo costo, a causa de las condiciones sociales imperantes en esos lugares y a la feracidad de las tierras que hac\u00eda innecesario el uso de abonos. La extracci\u00f3n y transporte de esos alimentos y materias primas industriales, significaba pues un m\u00faltiple recurso para el m\u00e1s alto rendimiento de los capitales invertidos en ellos al par que creaba mercados consumidores para los productos de la industria europea. Europa hab\u00eda desarraigado \u00e9l r\u00e9gimen feudal en parte de sus campos y lo hab\u00eda extendido en las regiones apropiadas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese equilibrio, cuando menos en lo que ata\u00f1e a nuestro pa\u00eds, comenz\u00f3 a ceder, en concordancia con la primera guerra mundial. Sin perjuicio del mantenimiento de las coyunturas que ligaban a Europa y la Argentina, y por medio de las cuales pod\u00eda mantenerse la vigencia de ese r\u00e9gimen, la estructura interna del pa\u00eds acusaba s\u00edntomas inequ\u00edvocos de fractura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El latifundio que ataba el pa\u00eds al comprador europeo, era evidentemente incapaz de continuar exprimiendo. Ni las condiciones de vida y de trabajo que ofrec\u00eda al productor agr\u00edcola ni sus jornales ni las formas contractuales que reg\u00edan su desempe\u00f1o, pod\u00edan resistir por m\u00e1s tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El per\u00edodo de la guerra, con la reducci\u00f3n de las \u00e1reas bajo cultivo a causa de la dificultad de embarcar sus productos, hab\u00eda acentuado el malestar del que fue un s\u00edntoma muy elocuente el \u201cgrito de Alcorta\u201d. La producci\u00f3n a bajo costo, es decir, los jornales situados en proximidad del \u201cprecio natural\u201d no ser\u00edan viables por mucho tiempo y en consecuencia era preciso pensar en el sustituto del brazo humano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La d\u00e9cada siguiente, la de los 1920, con su rehabilitaci\u00f3n parcial se constituy\u00f3 en un momento de respiro. Las \u00e1reas bajo cultivo se extendieron inusitadamente mientras Europa restauraba sus sembrad\u00edos, pero en tanto ello ocurr\u00eda, los sectores del latifundio en posesi\u00f3n del poder pol\u00edtico ensayaron todos los recursos para retener al trabajador agr\u00edcola en el camino, porque transformaban al peque\u00f1o chacarero en aparente de remedios transitorios; la Argentina hab\u00eda superado o se hallaba en trance de hacerlo, la funci\u00f3n que le fue acordada en la pen\u00faltima d\u00e9cada del siglo anterior: producir a cambio de jornales que se confunden frecuentemente con el \u201cprecio natural&#8221;, es decir que permit\u00edan al trabajador satisfacer apenas sus necesidades y las de su familia. Y en efecto, en cuanto fue intentada la reposici\u00f3n de este r\u00e9gimen, el trabajador agr\u00edcola hizo abandono del campo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta actitud ven\u00eda cumpli\u00e9ndose durante toda la d\u00e9cada del 1920 pero se cumpl\u00eda en la medida de las circunstancias, vale decir, cuando ellas sonre\u00edan nuevamente el agricultor reduc\u00eda el volumen de la emigraci\u00f3n. Durante toda esa decena y sin duda en concordancia con la introducci\u00f3n del motor a explosi\u00f3n y la explotaci\u00f3n del petr\u00f3leo, la mecanizaci\u00f3n del campo se constituy\u00f3 en el acontecimiento novedoso; no debe considerarse por \u00faltimo extra\u00f1o a todo ello el hecho que surgieran entonces los primeros y m\u00e1s ambiciosos proyectos de captaci\u00f3n de la energ\u00eda hidr\u00e1ulica para fabricar electricidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho categ\u00f3rico es que la substituci\u00f3n del hombre por la m\u00e1quina en el trabajo agr\u00edcola es la incorporaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n industrial en el campo; ella pone un l\u00edmite visible a la divisi\u00f3n del trabajo iniciada durante el siglo xix y en cuyo cumplimiento la Argentina ser\u00eda \u201cla cesta de pan y de carne\u201d del mundo. Sin perjuicio de continuar si\u00e9ndolo, esa funci\u00f3n no le impondr\u00eda ni prescindir de otras ni mantener el r\u00e9gimen colonial cuya caracter\u00edstica t\u00e9cnica es el trabajo manual.<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad que la mecanizaci\u00f3n es la primera etapa de la remodelaci\u00f3n de la vida del campo. La mecanizaci\u00f3n contiene todas las premisas necesarias para la reforma agraria; ella impide caer, so pretexto de mantener el concepto jur\u00eddico acerca de la propiedad de la tierra, en el minifundio, porque es evidente que ning\u00fan chacarero poseedor de la superficie dotada del m\u00ednimo vital, podr\u00eda adquirir y si acaso ni arrendar maquinaria. Esta \u00faltima, ya sean tractores, cosechadoras, etc. solamente pueden concebirse para ser utilizadas en com\u00fan; y, en consecuencia, la funci\u00f3n de la m\u00e1quina consiste en estrechar los lazos sociales, en precipitar y extender la solidaridad, en propender a la formaci\u00f3n de un tipo de comunidad que ofrezca todos los beneficios de la vida ciudadana.<\/p>\n\n\n\n<p>La mecanizaci\u00f3n de las industrias agropecuarias, aparece en cuanto las extensiones sembradas y las tareas propias de la ganader\u00eda lograron alguna amplitud y particularmente cuando los productos que ellas propician trascienden al mercado exterior; el volumen a manejar en un caso y el acondicionamiento del producto en otro, empuja a la mecanizaci\u00f3n, es decir, a la adopci\u00f3n de instrumentos cuyo funcionamiento depende de un conjunto de piezas coordinadas hacia un fin determinado. En esta primera etapa, la mecanizaci\u00f3n no elimina el esfuerzo humano o animal; ella precede en algunos a\u00f1os a la moto mecanizaci\u00f3n lograda posteriormente a 1930 a causa de un conjunto de factores concurrentes: posibilidad de usar extensamente el motor a explosi\u00f3n y falta de brazos para las tareas agr\u00edcolas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El censo de 1895 hab\u00eda localizado en el pa\u00eds el uso de 270 mil arados, 70 mil rastras y rastrillos, 35 mil segadoras y cortadoras de alfalfa, 2800 trilladoras y unas 5 mil unidades de otras m\u00e1quinas. El 64 % de los arados y el 95 % de los dem\u00e1s instrumentos se hallaba entonces en la zona cereal. El de 1908 encuentra acentuado todo ese conjunto de maquinarias; aparece ya entonces un cierto tipo de mecanismos, como los vagones de segadoras y trilladoras, las desgranadoras, la renovadora, cuya utilizaci\u00f3n y cuyo precio indica la constituci\u00f3n de una capa de campesinos m\u00e1s acomodados y la de empresas destinadas a realizar el trabajo agr\u00edcola o parte de \u00e9l; la existencia de estas \u00faltimas, supone la formaci\u00f3n del proletariado agr\u00edcola cuya aparici\u00f3n en el censo de 1895 se traduc\u00eda por cifras bastante considerables.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se debe se\u00f1alar el encarecimiento de que ha sido objeto la tierra entre ambas fechas: en 1908 hab\u00eda destinadas a las tareas agropecuarias 116 millones de hect\u00e1reas; en 1914, esa superficie era de 162 millones. Referidas pues las cifras que miden sus respectivos precios a estas \u00faltimas, resulta que una hect\u00e1rea de tierra val\u00eda en 1908, $56 y en 1914, $75. En seis a\u00f1os el encarecimiento medio fue de 34 %. Las instalaciones fijas y las m\u00e1quinas y \u00fatiles igual que el valor de los ganados hab\u00eda experimentado notables aumentos. Si se observa no obstante que el capital variable hab\u00eda permanecido aproximadamente igual en ambas fechas, porque el n\u00famero de obreros utilizados en las tareas agropecuarias era siempre de unos 2 millones y los jornales no hab\u00edan variado mayormente, se deduce que la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, es decir la relaci\u00f3n del capital constante a la variable afectado a esas industrias, se ha acrecentado entre ambas fechas a causa de las adquisiciones realizadas en los medios de producci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/4467-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-678\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/4467-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/4467-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/4467-768x513.jpg 768w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/4467.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Se puede observar en las cifras. Que preceden que el aumento del n\u00famero de equinos en la zona cereal se ha realizado de manera permanente y siguiendo aproximadamente el ritmo que caracteriza aI desarrollo de las \u00e1reas sembradas; en efecto, entre 1895 y 1914, su crecimiento fue de 88,5 %, pero entre 1914 y 1922 fue de 13,2 % y entre 1922 y 1930 de 3,8 %. El primer crecimiento corresponde al per\u00edodo de mayor expansi\u00f3n de la zona cultivada; entre 1914 y 1922, el stock aparenta mantenerse, y en realidad intervienen en ello dos causas: la primera es el relativo detenimiento en el desarrollo de las \u00e1reas sembradas que ocurri\u00f3 durante esos a\u00f1os y el segundo es que ello coincide con el per\u00edodo de m\u00e1s intenso refinamiento de la especie. Independientemente del refinamiento obtenido con prop\u00f3sitos ajenos a los del trabajo, las labores agrarias exig\u00edan I empleo de un animal dotado de mayor fuerza que el caballo criollo y mayor velocidad que los bueyes; apoyaba este deseo de mejorar la especie en uso, el hecho que el chacarero no pod\u00eda disponer el mantenimiento de un n\u00famero muy crecido de animales que hubiera gravitando negativamente sobre la econom\u00eda de la chacra; el refinamiento con el objeto de lograr tipos dotados de velocidad, de fuerza y de ambas propiedades a la vez, constituy\u00f3 pues el mayor empe\u00f1o de esa \u00e9poca, de tal manera que los 7,8 millones de equinos que la zona cereal pose\u00eda en 1922, eran capaces de mayor trabajo que el que pod\u00eda sugerir su exceso sobre los 6,9 millones de 1914.Aun cuando se trate de una cifra puramente indicativa, si bien en definitiva cada chacarero dispone de un n\u00famero de caballos proporcionados al volumen de cereales que espera cosechar.<\/p>\n\n\n\n<p>Teniendo presente que el volumen de cereales a lo largo de los a\u00f1os mencionados ha sido permanentemente creciente, el coeficiente obtenido puede ser indicativo de la mayor potencialidad del equino utilizado en las tareas agr\u00edcolas; ese coeficiente hubiese presentado una anomal\u00eda en caso de ocurrir una p\u00e9rdida de cosecha.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo que hace al aumento de potencia logrado al amparo de la mestizaci\u00f3n, se debe recordar que en ocasi\u00f3n del censo de 1930 y prescindiendo de considerar los 350 mil caballos de carrera hallados entonces, el 20 %del total antes mencionado corresponde a ejemplares de la raza Percher\u00f3n cuya caracter\u00edstica fortaleza es notoria y el 74 %lo constituyen mestizos comunes y sin especificar, es decir, ejemplares apropiados a los trabajos de rutina; el resto lo integran ejemplares variados de razas que proporcionan elementos de velocidad y de fuerza. Refiri\u00e9ndonos por \u00faltimo al aumento de equinos que ocurri\u00f3 entre 1922 y 1930, que es del 3,8 %, corresponde expresar que aun cuando entre esos a\u00f1os se produjo un aumento considerable en las \u00e1reas cultivadas, el de equinos no se realiz\u00f3 con la misma presteza. El proceso de mestizaci\u00f3n parece haber satisfecho las exigencias de los chacareros que no pod\u00edan a\u00fan prescindir del caballo; durante esos a\u00f1os se hab\u00eda impulsado adem\u00e1s la incorporaci\u00f3n de automotores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1920 exist\u00edan ya en el pa\u00eds unos 48 mil autom\u00f3viles; la incorporaci\u00f3n tumultuosa que se realiz\u00f3 durante esa decena hizo que la existencia a fines de 1929 llegara a 250 mil. En cuanto a los camiones, su importaci\u00f3n se inici\u00f3 en 1921 con la entrada de 425 unidades; en 1929 se hab\u00edan incorporado 80 mil. Por su parte la electrificaci\u00f3n de los servicios de los transportes urbanos contribuy\u00f3 a eliminar pr\u00e1cticamente al equino de numerosas labores reservadas antes a su actividad. Para apreciar en su inicial desarrollo este proceso de eliminaci\u00f3n o de reducci\u00f3n de las caballadas ser\u00eda preciso consultar las cifras del censo de 1937.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ellas se puede comprobar que, en conjunto, la existencia de equinos en el pa\u00eds hab\u00eda decrecido desde 1930 en que se contaba con un m\u00e1ximo de 9,9 millones hasta 8,3 en aquel a\u00f1o. La zona cereal hab\u00eda reducido los suyos desde 8,1 en 1930 hasta 7,0 en 1937. Debe presumirse finalmente que corresponde a las provincias m\u00e1s evolucionadas aun dentro de la zona litoral la m\u00e1s r\u00e1pida y en\u00e9rgica prescindencia del equino: Buenos Aires hab\u00eda iniciado la suya en 1922 en que contaba 3,2 millones hasta 2,9 en 1930 y 2,5 millones en 1937; Santa Fe, C\u00f3rdoba y Entre R\u00edos lo hab\u00edan iniciado en 1930 y lo practicaban en 1937 con firme empe\u00f1o; corresponde a\u00fan al resto del pa\u00eds, es decir, a la zona externa a la del cereal, una reducci\u00f3n de medio mill\u00f3n de cabezas entre los a\u00f1os 1930 y 1937.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El ganado equino ha constituido dentro de las labores agropecuarias la doble funci\u00f3n de actuar como motor de velocidad y como motor de fuerza. Las condiciones naturales del pa\u00eds, su extensi\u00f3n y el propio tipo extensivo de su cultivo, hac\u00eda que las distancias a recorrer se midieran por cifras elevadas. 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