{"id":698,"date":"2025-10-08T07:45:00","date_gmt":"2025-10-08T07:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=698"},"modified":"2025-10-07T14:50:05","modified_gmt":"2025-10-07T14:50:05","slug":"diferenciacion-economica-de-los-cultivos-industriales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/diferenciacion-economica-de-los-cultivos-industriales\/","title":{"rendered":"Diferenciaci\u00f3n econ\u00f3mica de los cultivos industriales"},"content":{"rendered":"<p>Los cultivos industriales iniciaban en la Argentina una era que requer\u00eda su base t\u00e9cnica apropiada para alcanzar el mercado interior. Y esta base no era otra que el camino. Pero el camino supon\u00eda la existencia del motor a explosi\u00f3n y en consecuencia del petr\u00f3leo. La incorporaci\u00f3n al pa\u00eds de estos nuevos recursos t\u00e9cnicos ni se realiz\u00f3 en forma serena ni este aspecto constituy\u00f3 una excepci\u00f3n en las formas ya habituales de la exportaci\u00f3n de capital. Porque debe recordarse que, si bien la entrada al pa\u00eds del capital norteamericano se hab\u00eda iniciado algunos a\u00f1os antes de la primera guerra mundial, fue despu\u00e9s de ella, al pasar los Estados Unidos a la condici\u00f3n de gran potencia mundial, que impulsaron en\u00e9rgicamente esa nueva expresi\u00f3n del capitalismo que consiste en acordar preeminencia a la exportaci\u00f3n de capitales. En base a ella comenzaron a llegar los automotores, los aparatos el\u00e9ctricos, el cinemat\u00f3grafo, etc., pero a la vez las f\u00e1bricas de armado de coches y camiones, las destiler\u00edas de petr\u00f3leo, las f\u00e1bricas de cemento, de aceite, etc. Este tipo de cultivo, el de plantas industriales, que necesitaba para prosperar el establecimiento industrializador y el camino pod\u00eda comenzar su desarrollo bajo nuevas formas mucho m\u00e1s apropiadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cereales hab\u00edan reiniciado a partir del a\u00f1o agr\u00edcola 1922\/23, un per\u00edodo de expansi\u00f3n que comenzar\u00eda a detenerse reci\u00e9n ante la gran crisis. Luego de la primera guerra mundial, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de los peque\u00f1os y medianos campesinos hab\u00eda mejorado sensiblemente; los precios durante la contienda hab\u00edan sido bastante remuneradores y por su parte la sanci\u00f3n de la ley 11.170 sobre locaci\u00f3n agraria, hab\u00eda permitido eliminar de los contratos numerosas cl\u00e1usulas que los convert\u00edan en verdaderas expresiones feudales. Una de ellas era la referente a la duraci\u00f3n del arrendamiento en el cual el propietario de la tierra acordaba preferencia al plazo m\u00e1s breve. Si durante ese tiempo el colono efectuaba inversiones suplementarias de capital, la renta de la tierra aumentaba, pero sus excedentes quedaban en manos del locatario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras m\u00e1s breve fuera el t\u00e9rmino del arrendamiento, el locatario ten\u00eda menos inter\u00e9s en realizar inversiones suplementarias de capital que elevan el rendimiento de sus cosechas, porque el capital que invert\u00eda en la tierra durante el t\u00e9rmino del contrato quedaba en poder del propietario. Pero aquella inversi\u00f3n suplementaria se refer\u00eda exclusivamente a la capacidad de producci\u00f3n de la parcela arrendada. Pod\u00eda aplicarse tambi\u00e9n a las condiciones de vida del colono. Impulsado a aceptar contratos de plazo breve, el colono evitar\u00e1 realizar gastos e invertir jornales en una vivienda aproximadamente habitable y menos a\u00fan rodeada de arboleda, frutales y legumbres, aun suponiendo que \u00e9stos le fueran permitidas. Debiendo quedar todo ello a beneficio del propietario, aunque este abone una cantidad, muy inferior al gasto en que incurri\u00f3 el colono, este \u00faltimo acepta vivir, o se ve forzado a ello, en las condiciones inferiores que son tan comunes en la zona del cereal. En la imposibilidad de recurrir a cifras inmediatamente anteriores a 1930, citaremos las del censo de 1937; ellas expresan que las viviendas rurales de barro y zine, eran entonces el 18,7% del total, que sumaban 450 mil viviendas; las de barro y paja eran el 17,1 y las de adobe el 14%.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se recuerda por fin que durante el desarrollo de la guerra hab\u00edan escaseado numerosos art\u00edculos de consumo no imprescindibles se puede hallar explicaci\u00f3n a las cifras que miden el ahorro realizado durante esos a\u00f1os. Los 400 millones de pesos que exist\u00edan por ese concepto en 1915 en los bancos nacionales y extranjeros y en la Caja de Ahorro Postal, llegaba a fines de 1920 a mil millones. Esa suma se refer\u00eda por supuesto, al peque\u00f1o y mediano ahorrista. Tambi\u00e9n el Estado y las clases superiores hab\u00edan acumulado sumas voluminosas por los mismos conceptos. El quinquenio 1915\/20 dej\u00f3 en concepto de saldo comercial favorable la suma de 1.300 millones de pesos oro; pero si se computa el saldo de los a\u00f1os que transcurren entre 1915 y 1929, esa suma se eleva a 1.850 millones de pesos oro.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede expresar que gran parte de esa enorme masa de dinero fue en realidad malversada. Con ella pudo el pa\u00eds obtener beneficios incalculables. De no trabajar nuestras clases gobernantes en un liberalismo decididamente inactual es evidente que pudo, y debi\u00f3 intentar el monopolio del comercio exterior. Si hubiese polarizado su hondo arraigo popular en la realizaci\u00f3n de una pol\u00edtica nacional profundamente constructiva, al amparo de la bonanza de esos a\u00f1os, ese apoyo popular pudo sugerirle orientar la importaci\u00f3n, impidiendo que el pa\u00eds malgastara el oro obtenido durante la contienda y los primeros a\u00f1os de la rehabilitaci\u00f3n, en art\u00edculos, desde luego suntuarios, y adem\u00e1s de posible fabricaci\u00f3n en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El Gobierno pudo, introduciendo modificaciones de fondo al r\u00e9gimen impositivo, iniciar durante esos a\u00f1os la electrificaci\u00f3n, formular y realizar un extenso programa de construcciones de viviendas, de transportes, de riego. Aun sin abandonar sus ra\u00edces liberales, las clases gobernantes de esa decena de los 1920 debieron comprender que el pa\u00eds estaba a punto para realizar un salto en su r\u00e9gimen de producci\u00f3n: sin renunciar totalmente a sus labores pastoriles era el momento de echar las bases de la transformaci\u00f3n manufacturera. Y para ello necesitaba fundamentalmente sustituir o ampliar con recursos propios los del carb\u00f3n brit\u00e1nico y extender con iguales prop\u00f3sitos la zona de dominio del ferrocarril brit\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ensanchar las reducidas bases energ\u00e9ticas sobre las que se apoyaba el pa\u00eds, atender las exigencias del automotor y desarrollar un vasto programa de riego, la Argentina habr\u00eda capitalizado apropiadamente sus ganancias inesperadas y de seguro habr\u00eda enfrentado la crisis con una cabal vitalidad. Desde luego la crisis interna: porque de su planteo y de su soluci\u00f3n no debe eliminarse la posibilidad de que, siendo todo ello necesario, los sectores afectados prefirieron realizarlo por s\u00ed mismos y de manera que su ejecuci\u00f3n interfiriera en la forma m\u00e1s leve a sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco los peque\u00f1os y medianos chacareros pudieron eludir la fuerte tendencia de esa \u00e9poca hacia la especulaci\u00f3n. Los trabajadores del campo, alentados por las disposiciones y facilidades de la ley 10.676, recurrieron a la adquisici\u00f3n de tierras mediante sus econom\u00edas. Estas adquisiciones no afectaron profundamente a los partidos m\u00e1s importantes de la provincia de Buenos Aires, de Santa Fe y de C\u00f3rdoba; ella tuvo lugar sin duda en muchas zonas de dichas provincias, pero donde la venta alcanz\u00f3 vastas proporciones fue en las regiones lim\u00edtrofes de la provincia de Buenos Aires con La Pampa y en este. \u00daltimo territorio. Ese proceso, que no se limit\u00f3 a las regiones estrictamente agr\u00edcolas, sino que tuvo la mayor generalidad, llev\u00f3 el precio de las tierras a cifras realmente inveros\u00edmiles y elev\u00f3 el monto de las hipotecas a niveles insospechados. La deuda hipotecaria imputable a la propiedad rural era de 1800 millones en 1925 al practicarse el censo bancario: pero la de 1929 ha sido calculada en 3500 millones. Con respecto al precio de la tierra, Boglich incluye en su libro &#8220;La cuesti\u00f3n agraria&#8221;, una lista de valores comparativos en las diversas zonas del pa\u00eds entre los a\u00f1os 1886 y 1929; el resultado de la comparaci\u00f3n es realmente sorprendente. En la provincia de Buenos Aires por ejemplo, aparecen aumentos de precios desde 8,80 por hs. hasta 550 en el partido de Jun\u00edn: de 10,80 a 320 en el de Azul; de 9,50 a 360 en Lincoln; de 9,10 a 331 en Pehuaj\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"767\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/12335099-1024x767.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-700\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/12335099-1024x767.jpg 1024w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/12335099-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/12335099-768x575.jpg 768w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/12335099-16x12.jpg 16w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/12335099.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En la provincia de Santa Fe, el departamento de Las Colonias registra aumentos desde 4,90 hasta 239; en Rosario, desde 9,15 hasta 650 y en San Urbano, desde 6,70 hasta 537. En la de C\u00f3rdoba el departamento de Bell Ville, acusa aumentos desde 4,70 hasta 309; en R\u00edo IV desde 3,35 hasta 205. Esos aumentos reducidos a cifras relativas est\u00e1n sobre los 4.000, los 6.000 y los 8.000 %. Toda esa masa de dinero es por supuesto reservada a las inversiones productivas; con ella el colono habr\u00eda podido comprar m\u00e1s fuerza de trabajo, mejores medios de producci\u00f3n y superar los procedimientos de cultivo. Pero adem\u00e1s esos precios elevados alejan a los probables inversores de los lugares en que ocurren y los impulsan hacia aquellos otros en los que los precios insumen menores vol\u00famenes de dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto que la pr\u00e1ctica continuada de la ley 10.676 ha contribuido muy eficazmente al encarecimiento de la tierra. No a causa de las facilidades otorgadas sino a las altas tasaciones que sirvieron de base a sus pr\u00e9stamos. Ella ha producido diversos resultados concordes todos con la idiosincrasia de la producci\u00f3n: ha facilitado en primer t\u00e9rmino a los terratenientes de zonas marginales desprenderse de esas tierras a buen precio y mantenerlas a\u00fan en producci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No estaba evidentemente en los c\u00e1lculos de los propietarios de la \u201czona central&#8221;, solicitados cada vez con mayor apremio por las exigencias del frigor\u00edfico, excluir esas tierras del proceso de la producci\u00f3n: todas ellas podr\u00edan perfectamente servir a los fines de la cr\u00eda y engrosar el volumen del ganado destinado a la \u00faltima preparaci\u00f3n concordante con las imposiciones del frigor\u00edfico. Las tierras enajenadas al amparo de la ley 10.676, se constituyeron es verdad, como hemos dicho en otro lugar, en f\u00e1brica de erosi\u00f3n, pero devueltas a la ganader\u00eda, resultaron excelentes campos de cr\u00eda Y ensancharon la zona de la que el invernado obtiene su materia prima.<\/p>\n\n\n\n<p>El elevado precio de la tierra en la zona cereal fue uno de los factores predominantes en el desarrollo de los cultivos industriales. A medida que avanzaba la d\u00e9cada de los 1920 el precio de aqu\u00e9lla crec\u00eda en forma considerable. El peque\u00f1o productor se hallaba colocado en situaci\u00f3n cada vez m\u00e1s precaria porque las exportaciones mayores podr\u00edan mejorar los m\u00e9todos de producci\u00f3n, incorporar maquinaria, obtener cr\u00e9dito m\u00e1s f\u00e1cilmente: aquel fue en consecuencia desplazado primero hacia las zonas menos valiosas y luego hacia las que comenzaban a desarrollarse y en donde el precio de la tierra era m\u00e1s bajo. El algod\u00f3n, el tanino, la yerba mate, las frutas, la ca\u00f1a de az\u00facar, etc., encontraron en ello su elemento propicio. Lo encontraron tambi\u00e9n en las empresas capitalistas cuyo inter\u00e9s por la explotaci\u00f3n de productos rudimentarios como los cereales, se reduc\u00eda a medida que la valorizaci\u00f3n del suelo tocaba l\u00edmites muy elevados. Desplazaba entonces ese inter\u00e9s, hacia las regiones en que el escaso valor de la tierra les permit\u00eda realizar, en mayor proporci\u00f3n, las inversiones productivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de cultivo seg\u00fan lo hemos expresado, requiere fundamentalmente la existencia de la usina de transformaci\u00f3n y la \u00e9poca era francamente propicia para su instalaci\u00f3n o su desarrollo. Como quiera que los factores determinantes surgieran con mayor vitalidad a causa de la gran crisis, el desarrollo de estos cultivos en forma extensa ocurri\u00f3 posteriormente a 1930. Las caracter\u00edsticas que lograron previamente a esa fecha eran en primer t\u00e9rmino la peque\u00f1ez de la explotaci\u00f3n relativamente a la que caracterizaba a las de la zona del cereal y lo referente al r\u00e9gimen de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Los censos de 1908 y 1914 y las informaciones peri\u00f3dicas proporcionadas por el Ministerio de Agricultura de la Naci\u00f3n permiten reconstruir con cierta aproximaci\u00f3n el desarrollo de ambos acontecimientos decididamente solidarios: la extensi\u00f3n de la chacra o del establecimiento agropecuario y el r\u00e9gimen de propiedad de la tierra. Desde luego que la diferenciaci\u00f3n respecto a la dimensi\u00f3n de la chacra en ambas zonas, la cereal y la de cultivos industriales, except\u00faan de la misma consideraci\u00f3n a las explotaciones ganaderas; en \u00e9stas la distinci\u00f3n es preciso realizarla entre las que se hallaban ubicadas en la zona del vacuno y las que situadas en los territorios patag\u00f3nicos est\u00e1n destinadas a la cr\u00eda del ovino.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cultivos industriales iniciaban en la Argentina una era que requer\u00eda su base t\u00e9cnica apropiada para alcanzar el mercado interior. Y esta base no era otra que el camino. Pero el camino supon\u00eda la existencia del motor a explosi\u00f3n y en consecuencia del petr\u00f3leo. 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