{"id":720,"date":"2025-10-20T07:25:00","date_gmt":"2025-10-20T07:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=720"},"modified":"2025-10-21T19:40:23","modified_gmt":"2025-10-21T19:40:23","slug":"la-extension-de-la-chacra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/la-extension-de-la-chacra\/","title":{"rendered":"La extensi\u00f3n de la chacra"},"content":{"rendered":"<p>Ambos censos designan con el t\u00e9rmino gen\u00e9rico de establecimientos agropecuarios al conjunto de los instalados con el prop\u00f3sito de explotar las tierras, ya sea mediante el trabajo agr\u00edcola o el ganadero. El de 1908 alude a 222 mil establecimientos destinados a la explotaci\u00f3n de 117 millones de hect\u00e1reas. La superficie media es de 530hs.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En 1914 ese conjunto hab\u00eda aumentado hasta 306 mil incluyendo poco m\u00e1s de 30 parcelas disponibles: la superficie total ocupada por dichos establecimientos era de 162 millones de hs.; la superficie media era pues nuevamente de 530hs. A partir de aquella fecha las estimaciones peri\u00f3dicas realizadas por el Ministerio de Agricultura, asumieron un car\u00e1cter sumamente parcial, de tal modo que hasta 1930 no es posible hallar una estimaci\u00f3n que permita compararla con las cifras mencionadas. El desarrollo de las industrias agropecuarias, independientemente de las influencias que interact\u00faan entre la ganader\u00eda y la agricultura, y del conjunto de factores que pueden haber ejercido una incidencia parcial, permite advertir una etapa transcurrida desde principios del siglo hasta el comienzo de la primera guerra mundial, una segunda desarrollada desde esa fecha hasta el a\u00f1o agr\u00edcola 1921\/22, y la tercera desde ah\u00ed hasta la gran crisis de 1929.<\/p>\n\n\n\n<p>Las etapas de referencia constituyen otros tantos escalones que permiten elevar continuamente el volumen de producci\u00f3n y aun extender las \u00e1reas bajo cultivo: desde el punto de vista del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n, se puede expresar que particularmente la \u00faltima de ellas se caracteriza porque el n\u00famero de propietarios creci\u00f3 en forma considerable. A partir de la gran crisis, comienza un proceso involutivo, no tanto en lo que afecta al r\u00e9gimen de producci\u00f3n, como en lo referente al n\u00famero de propietarios, que comenz\u00f3 a descender en forma muy pronunciada en cuanto los efectos de la crisis empezaron a ser m\u00e1s acentuados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es por esa circunstancia muy lamentable no disponer m\u00e1s que de cifras que miden estos efectos en alguno de sus aspectos y que, a fin de considerar ese acontecimiento en su integridad, sea preciso extrapolar y recurrir al censo de 1937. Con ello se obtendr\u00e1 tan s\u00f3lo una estimaci\u00f3n de tipo muy general, porque sus indicaciones suponen ignorar totalmente el desarrollo de la crisis y percibir de ella tan s\u00f3lo sus efectos. Considerando pues, las indicaciones del censo de 1937, se puede expresar que \u00e9l hall\u00f3 en actividad 452 mil establecimientos agropecuarios que se desempe\u00f1aban en una superficie total de 172 millones de hect\u00e1reas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En ese a\u00f1o la superficie media por establecimiento se hab\u00eda reducido pues hasta 360 hect\u00e1reas.Entre 1908 y 1914 los establecimientos agropecuarios hab\u00edan aumentado en 84 mil, logrando acrecentar la superficie ocupada en 45 millones de hect\u00e1reas; en tanto que entre 1914 y 1937, los establecimientos han aumentado en 146 mil, pero la superficie total hab\u00eda permanecido constante: de ah\u00ed la reducci\u00f3n que acusa la dimensi\u00f3n media del establecimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede expresar pues que en 1914 termina la etapa iniciada inmediatamente de la campa\u00f1a de 1879 que llev\u00f3 las fronteras hasta las m\u00e1rgenes del r\u00edo Negro y que pr\u00e1cticamente signific\u00f3 el comienzo de ocupaci\u00f3n de la Patagonia. Los antiguos establecimientos de la provincia de Buenos Aires, del sur de Santa Fe y de Entre R\u00edos, empezaron a disgregarse descargando sus campos de los lanares que avanzaron sobre La Pampa y posteriormente sobre la Patagonia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El refinamiento de los vacunos contribu\u00eda gradualmente a valorizar los campos cercanos a los puertos y el desarrollo de la alfalfa y dem\u00e1s forrajeras permit\u00edan criar el mismo n\u00famero de animales en cada vez menor superficie. Por otra parte, el valor de los alambrados y dem\u00e1s instalaciones fijas y el de m\u00e1quinas y \u00fatiles modificaban gradualmente la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital agropecuario elevando el valor del capital constante; ello impulsaba a reducir discretamente la dimensi\u00f3n de los campos de Buenos Aires, del sur de C\u00f3rdoba y Santa Fe y trasladar el latifundio hacia los campos de La Pampa, del R\u00edo Negro y de Santa Cruz. Ya avanzado este proceso el censo de 1895 permiti\u00f3 localizar 180 mil establecimientos: es decir que aun sin que sea posible expresar en qu\u00e9 medida ellos aumentaron desde 1880, se puede, s\u00ed, decir que entre 1895, bajo el r\u00e9gimen del embarque en pie, hasta el censo de 1908, ya con el frigor\u00edfico en plena marcha y con el enfriado como promesa muy factible, el aumento de establecimientos agropecuarios se realiz\u00f3 en n\u00famero de 42 mil.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/105584-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-722\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/105584-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/105584-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/105584-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/105584-18x12.jpg 18w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/105584.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La zona ocupada posteriormente a 1895, implica un crecimiento sobre la de ese a\u00f1o de 26 millones de hect\u00e1reas.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de 1914 diversos acontecimientos contribuyeron a acrecentar el n\u00famero de establecimientos sin producir el mismo conjunto de hechos ha sido enumerado ya.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos son, en primer t\u00e9rmino, el extraordinario desarrollo de los transportes ferroviarios y la construcci\u00f3n de puertos: los primeros con sus numerosos ramales hicieron posible el aumento en densidad de las zonas bajo cultivo; y los puertos, reduciendo la distancia media de transporte, facilitaron as\u00ed mismo el poblamiento de numerosas regiones antes destinadas a menesteres de menor rendimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La divisi\u00f3n de la tierra fue pues un acontecimiento derivado de esos hechos y desde luego de las mejores condiciones en que se desenvuelven ciertas capas de campesinos que el empleo ya frecuente del proletariado agr\u00edcola hab\u00eda contribuido a enriquecer. Los efectos de la ley 10.676 fueron por lo dem\u00e1s decisivos en lo referente al aumento del n\u00famero de propietarios que ocurri\u00f3 entre 1921 y 1930.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello hab\u00eda llevado, seg\u00fan lo hemos expresado ya, los precios de la tierra a cifras sumamente elevadas y desemboc\u00f3 en la preferencia ostensible del capitalista por los cultivos industriales que se realizaban en zonas en las que la tierra ten\u00eda menor valor y que por esa circunstancia permit\u00eda acordar una suma mayor a la adquisici\u00f3n de instrumentos y mano de obra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1914 se puede decir, pues, que termina la etapa pobladora, dentro de las actividades agropecuarias, y que posteriormente a esa fecha el fen\u00f3meno de la explotaci\u00f3n agropecuaria entra en su fase de mejoramiento cualitativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los establecimientos mencionados incluyen las chacras, huertas, quintas, etc., dentro de las actividades agr\u00edcolas y los emplazados en campos de cr\u00eda, de pastoreo, caba\u00f1as, tambos, etc., dentro de las ganaderas. Debe admitirse que los comprendidos entre 0 y 50 hect\u00e1reas incluyen a las peque\u00f1as quintas suburbanas cuya superficie no suele ser mayor de 25 hs. y los destinados a tambos, carnicer\u00edas, plantaciones frutales, de legumbres, vi\u00f1as, ca\u00f1a de az\u00facar, etc. Corresponde pues a las peque\u00f1as propiedades situadas en proximidad de las poblaciones; su importancia relativa es tanto mayor cuanto en la provincia de que se trate exista un mayor n\u00famero de ciudades. Esas chacras constituyen el v\u00ednculo inmediato entre la ciudad y el campo, y de ellas extrae la ciudad la mano de obra que requiere el regular progreso del campo inmediato. En 1908, el n\u00famero de poseedores de fracciones inferiores a 50 hs., era en la provincia de Buenos Aires, el 39.5 % del total de propietarios; en Santa Fe el 34,5%; en Entre R\u00edos el 39% y en C\u00f3rdoba el 34,5%. En 1914 esa proporci\u00f3n era de 36,8 en Buenos Aires,30,5 en Santa Fe, 41 en Entre R\u00edos y 35 en C\u00f3rdoba. En el otro extremo y desde luego por otras razones que derivan de la extremada divisi\u00f3n de la propiedad era del 81%, en Tucum\u00e1n; en Mendoza el 76 y en San Juan el 79.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos establecimientos cuya superficie no excede de 50 alude en su mayor proporci\u00f3n a los que son atendidos por los peque\u00f1os chacareros y sus familias. En 1914, de los 233 mil establecimientos que en el pa\u00eds acusaban una inversi\u00f3n en \u00fatiles de trabajo, excluyendo la tierra y los ganados, inferior a 5.000pesos,78 mil estaban emplazados en superficies inferiores a 25 hs. y 28 mil en superficies inferiores a 50 hs.; en total pues,106 mil iguales al 92% del total de establecimientos con superficie inferior a 50 hs. contaban con un capital en \u00fatiles inferior a 5.000 pesos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre 50 y 500 hs. quedan comprendidos desde luego, la casi totalidad de las chacras destinadas al cultivo de cereales y lino y los medianos propietarios de ganado. Dentro de estas superficies se hallaban en 1914 de los 233 mil establecimientos cuyo capital no exceda de 5.000 pesos, 37 mil, que acusaban una superficie comprendida entre 50 y 100 hs. y 67 mil, con una comprendida entre 100 y 500; pero entre los primeros, unos 3.500 acusaban un capital comprendido entre 5.000 y 50.000pesos y entre los segundos, los que dispon\u00edan de ese capital eran 13.600 y aun cerca de 300 lo ten\u00edan superior a 100.000 pesos. Los 67 mil establecimientos cuyo capital en \u00fatiles de trabajo y maquinarias era inferior a 5.000 pesos y gran parte de los 37.000 aludidos en primer t\u00e9rmino, localizaban indiscutiblemente a los arrendatarios de tierras destinadas al cultivo agr\u00edcola; su conjunto, que suman 104,000, representaban el 86%del total de establecimientos emplazados en superficies comprendidas entre 50 y 500 hs.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre 500 y 5.000 hs. est\u00e1n comprendidos desde luego los m\u00e1s grandes lotes destinados al cultivo agr\u00edcola y las estancias aplicadas a la cr\u00eda del ganado. En esta categor\u00eda los establecimientos cuya inversi\u00f3n es inferior a 5.000 pesos suman 20.700 sobre un total de 32 mil: es decir son el 63%; pero unos 750 acusan un capital situado entre 50 y 100 mil pesos y 450 uno de m\u00e1s de 100 mil. Su conjunto est\u00e1 integrado pues por agricultores y estancieros ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los establecimientos cuya superficie es superior a 5.000hs. suman aproximadamente 5.000; poco m\u00e1s del 50% de ellos representan un capital invertido en m\u00e1quinas y \u00fatiles inferior a 5.000 pesos; pero unos 600 o sea el 12% acusan uno superior a 100 mil. Se puede expresar que ellos representan los sectores del latifundio y que no s\u00f3lo se hallan emplazados en los territorios nacionales sino tambi\u00e9n en las provincias del litoral. En Buenos Aires 230 establecimientos ten\u00edan una superficie superior a 10.000 hect\u00e1reas y 32 de ellos la ten\u00edan superior a 25 mil; en Santa Fe estos \u00faltimos eran 31; 10 en Entre R\u00edos y 16 en C\u00f3rdoba.<\/p>\n\n\n\n<p>Para sintetizar se puede expresar que los establecimientos ubicados en el primer grupo o sea en superficies comprendidas entre 0 y 50 hs. representan en promedio un capital invertido en m\u00e1quinas y \u00fatiles de 4.500 pesos; los de la segunda categor\u00eda, es decir los comprendidos entre 50 y 500 hs. representan uno de 9.100; los de la tercera uno de 13.000 y los de la cuarta uno de 35.000 pesos. Esas cifras indican que el nivel t\u00e9cnico de las industrias agropecuarias en esa \u00e9poca, era muy bajo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ambos censos designan con el t\u00e9rmino gen\u00e9rico de establecimientos agropecuarios al conjunto de los instalados con el prop\u00f3sito de explotar las tierras, ya sea mediante el trabajo agr\u00edcola o el ganadero. El de 1908 alude a 222 mil establecimientos destinados a la explotaci\u00f3n de 117 millones de hect\u00e1reas. 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