{"id":729,"date":"2025-10-24T07:59:00","date_gmt":"2025-10-24T07:59:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=729"},"modified":"2025-10-21T20:11:30","modified_gmt":"2025-10-21T20:11:30","slug":"la-industria-harinera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/la-industria-harinera\/","title":{"rendered":"La industria harinera"},"content":{"rendered":"<p>Ninguna de ellas ha logrado dentro del per\u00edodo que consideramos un volumen mayor que la harinera. Es presumible, y lo hemos expresado m\u00e1s arriba, que esta industria exist\u00eda en un estado apropiado al nivel t\u00e9cnico de cada regi\u00f3n en proximidad de todas las masas de poblaci\u00f3n que conten\u00eda el pa\u00eds. El censo de 1895 hab\u00eda localizado 659 establecimientos molineros, cuya producci\u00f3n anual era de 337 mil toneladas de harina. La capacidad de dichos establecimientos acordaba a la zona litoral el 92% de la producci\u00f3n, pero tan s\u00f3lo la Capital Federal, Buenos Aires y Santa Fe, produc\u00edan el 77 % del total obtenido en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Las instalaciones de poderosos establecimientos en la Ciudad de Buenos Aires hab\u00edan trasladado prontamente esa capacidad, ampli\u00e1ndose, hasta localizarla dentro de sus l\u00edmites. \u00c9l censo de 1914 hall\u00f3 reducidos el n\u00famero de molinos harineros a 408, pero aumentada la capacidad m\u00e1xima de producci\u00f3n desde 4.100tn. por d\u00eda que ten\u00edan en 1895, a 7.200 tn.; consecuentemente, la cifra de producci\u00f3n anual se hab\u00eda elevado hasta un mill\u00f3n de tn. Comparativamente con las cifras del recuento anterior las de 1914, en lo referente a la producci\u00f3n de cada provincia, Concurrentemente la mayor potencialidad de los establecimientos instalados en la Capital Federal y las tarifas ferroviarias, hab\u00edan propiciado la centralizaci\u00f3n de esta industria, desde luego l\u00f3gicamente, porque la zona en que esa centralizaci\u00f3n se hab\u00eda logrado, era la que produc\u00eda la materia prima.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ocurre sin embargo que la Capital Federal ha acrecentado su potencia relativa de elaboraci\u00f3n en un 13 % entre ambas fechas mientras Buenos Aires, Santa Fe y Entre R\u00edos han visto reducir la suya y esa reducci\u00f3n se ha realizado justamente en las zonas m\u00e1s pr\u00f3xima al sitio de producci\u00f3n; Buenos Aires ha mantenido los molinos pr\u00f3ximos a la Capital Federal y Santa Fe ha hecho lo propio en Rosario y las zonas occidentales, en donde concordantemente con los de C\u00f3rdoba, comenz\u00f3 a producir harina y derivados. La concentraci\u00f3n de referencia supuso el aumento del capital invertido en los molinos desde 10 millones de pesos oro que acusaba en 1895 hasta los 38 de 1914; la fuerza motriz de los establecimientos fue paulatinamente especializ\u00e1ndose en la originada por el empleo de vapor, reduciendo el uso de la energ\u00eda hidr\u00e1ulica y eliminando, ya en 1914, la producida por tracci\u00f3n animal.<\/p>\n\n\n\n<p>El transporte ferroviario hab\u00eda contribuido eficazmente en la tarea de eliminaci\u00f3n de los peque\u00f1os molinos diseminados en el interior del pa\u00eds. Nos hemos referido al hecho que la tarifa vigente para el transporte de una bolsa de harina, desde C\u00f3rdoba hasta Salta, era superior a la que hubiera correspondido a la misma bolsa desde Buenos Aires hasta Salta; en tales condiciones el molino que pretendiera satisfacer las exigencias del mercado interior m\u00e1s all\u00e1 de su inmediato consumo, no habr\u00eda podido resistir la competencia de los de Buenos Aires. El ferrocarril afianzaba con ello la productividad de los molinos igualmente innecesarios, el del cereal hasta Buenos Aires y el molino, ahora inactivos. Ambas circunstancias decidieron el consumo de harina sumamente elocuente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 95% de la producci\u00f3n de harina realizada en la zona litoral hab\u00eda facilitado un crecimiento en el consumo de la misma, pero hab\u00eda reducido sensiblemente el del resto del pa\u00eds; en el cual no se excluyen las provincias de Mendoza, San Juan y Tucum\u00e1n, antes productoras de una discreta cantidad de harina destinada al consumo propio; la producci\u00f3n enviada desde el litoral decid\u00eda al agricultor a sustituir sus plantaciones de trigo por las de vi\u00f1as o ca\u00f1a de az\u00facar.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cifras correspondientes a los a\u00f1os centrales de la decena de los 1920 indican que la producci\u00f3n de harina dentro de la zona litoral es el 99,8% de \u00cda total producci\u00f3n del pa\u00eds, y que se halla concentrada en los dos n\u00facleos que ya en 1914 aparec\u00edan constituidos, la Capital Federal y la zona colindante entre C\u00f3rdoba y Santa Fe. Desde el punto de vista de la capacidad de producci\u00f3n, la falta de un censo intermedio entre el de 1914 y el de 1935 que pudo ilustrar acerca del proceso que experimentaba el pa\u00eds a consecuencia de la primera guerra mundial, determina que sea necesario recurrir al relevamiento efectuado en esta \u00faltima fecha. Este censo no traduce con fidelidad el proceso desarrollado durante la d\u00e9cada de los 1920 porque los primeros efectos de la crisis iniciada en 1929 tuvieron una importancia decisiva en lo referente a la industrializaci\u00f3n que ven\u00eda realiz\u00e1ndose en el pa\u00eds.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos la impulsaron desde un m\u00faltiple punto de vista. Desde luego difundieron un nacionalismo agresivo, cuya primera consecuencia fue el cierre de las fronteras nacionales mediante tarifas pr\u00e1cticamente insalvables; propiciaron el r\u00e9gimen de las cuotas, cuyo objeto consist\u00eda en graduar de manera rigurosa la entrada o salida de los productos a fin de mantener los precios a un determinado nivel; y finalmente ocasionaron en la Argentina el descenso de precios de los productos agr\u00edcolas a extremos tales que el abandono del campo fue una consecuencia ineludible. Todas esas circunstancias impulsaron a la fabricaci\u00f3n dom\u00e9stica. La imposibilidad de importar algunos productos a\u00fan esenciales y la abundancia de mano de obra barata, a causa del abandono del campo, que propiciaba descenso del precio de su producci\u00f3n, condujeron a acrecentar el mercado interior, creando un ambiente favorable a la transformaci\u00f3n manufacturera. Si se advierte que durante esa decena la emigraci\u00f3n de capitales desde pa\u00edses europeos y desde los E. Unidos contribuy\u00f3 a acrecentar las posibilidades formales de la industria, se puede abarcar la velocidad que caracteriz\u00f3 los primeros pasos de ese hecho. La enumeraci\u00f3n de las causas originarias de este proceso no implica desconocer las trabas que le opuso la clase gobernante y que esas trabas fueron permanentemente adaptadas a las exigencias de la rama del capital extranjero que se beneficiaba con ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Resumiendo, pues las cifras del recuento de 1935, se puede advertir que el n\u00famero de establecimientos ha sido reducido desde los 408 de 1914 a 233, pero la capacidad total de molienda ha aumentado hasta 9.500 toneladas por d\u00eda. De esta \u00faltima, la zona litoral contin\u00faa reserv\u00e1ndose el 95%. En ella, 176 establecimientos producen 140 millones de pesos sobre los 145 millones en que se valoraba la elaboraci\u00f3n total de su producci\u00f3n; pero los 18 establecimientos instalados en la Capital Federal elaboraban el 25% de la producci\u00f3n total del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1914,256 establecimientos productores de harina operaban a vapor; en 1935 lo hacen solamente 28; la electricidad, los motores de combusti\u00f3n interna y la turbina han despojado al vapor de su predominio de 1914. Repartido el valor de la producci\u00f3n de acuerdo al tipo de fuerza motriz empleada se puede expresar que los molinos a vapor representaban el 13,5%; los a electricidad el 40,3; los a combusti\u00f3n interna el 44,8; los a turbina el 1,2 y los a rueda el 0,2.<\/p>\n\n\n\n<p>La substituci\u00f3n del vapor por los motores el\u00e9ctricos y los motores a combusti\u00f3n interna implica la del carb\u00f3n por el petr\u00f3leo hecho que constituye el detalle t\u00e9cnico m\u00e1s caracter\u00edstico de la posguerra de 1914 y sugiere por eso mismo el grado de perfeccionamiento que lograba esta industria.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/11315-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-731\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/11315-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/11315-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/11315-768x513.jpg 768w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/11315-18x12.jpg 18w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/11315.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Este conjunto de establecimientos operaba anualmente hacia 1929, dos millones de tn de trigo; obten\u00eda con ello 1,4 millones de tn de harina y 0,6 millones de subproductos. Atendida la fracci\u00f3n de exportaci\u00f3n, que se hallaba alrededor de las 150mil tn, aqu\u00e9lla aseguraba al consumo interno 114 kg por habitante; la desproporci\u00f3n que hall\u00f3 el censo de 1914 entre el consumo del litoral y el del interior, por supuesto que se manten\u00eda hacia 1929 hasta el punto de acordar al habitante del litoral uno de 90 kg por a\u00f1o y al del interior algo menos de 15.Si se comparan estas cifras con las correspondientes al censo de 1914 se puede comprobar que la dieta del argentino no hab\u00eda experimentado modificaciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00eda correcto afirmar que el pa\u00eds se hallaba dividido en dos zonas cuya caracter\u00edstica fundamental, o cuya semejanza esencial, consist\u00eda en que una de ellas no com\u00eda pan porque no ten\u00eda trigo y la otra tampoco lo com\u00eda aun cuando lo ten\u00eda. No ser\u00eda correcto, porque un consumo medio de 100 kg, sin ser excesivo, no era habitual ni aun en los pa\u00edses productores de trigo; lo incorrecto consistir\u00eda en todo caso en acordar al promedio un valor representativo de que sin duda carece. Se puede expresar sin embargo que en poco m\u00e1s de 20 a\u00f1os, los que median entre 1870, en que comenz\u00f3 la agricultura extensiva y 1890, en que el pa\u00eds dej\u00f3 de ser tributario de la harina importada, la fabricaci\u00f3n de ella hab\u00eda pasado desde las peque\u00f1as moliendas familiares hasta la gran producci\u00f3n mecanizada, sin excluir los peque\u00f1os molinos locales manejados a rueda mediante tracci\u00f3n animal o fuerza hidr\u00e1ulica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es indiscutible que los factores determinantes fueron un incremento considerable de la producci\u00f3n de materia prima, un crecimiento igualmente importante de la poblaci\u00f3n y la incidencia de la inmigraci\u00f3n europea, que introdujo en las costumbres locales el consumo permanente y elevado de harina de trigo. La evoluci\u00f3n de la producci\u00f3n harinera se ha realizado pues en el sentido de extender el mercado interno; ha organizado la producci\u00f3n en vasta escala, reduciendo en consecuencia su costo y liberando gran cantidad de mano de obra que pudo hallar aplicaci\u00f3n en otros rubros de la producci\u00f3n. La fabricaci\u00f3n de harina sali\u00f3, pues, r\u00e1pidamente de la forma artesanal y entr\u00f3 en la circulaci\u00f3n mercantil; sin perjuicio de todas las circunstancias que limitaron o redujeron su valor social el perfeccionamiento logrado por la fabricaci\u00f3n esmerada de que es objeto en la usina capitalista ha permitido diversificar la producci\u00f3n y obtener innumerables subproductos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ninguna de ellas ha logrado dentro del per\u00edodo que consideramos un volumen mayor que la harinera. 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