{"id":747,"date":"2025-11-03T06:42:00","date_gmt":"2025-11-03T06:42:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=747"},"modified":"2025-11-04T20:46:36","modified_gmt":"2025-11-04T20:46:36","slug":"los-cultivos-industriales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/los-cultivos-industriales\/","title":{"rendered":"Los cultivos industriales"},"content":{"rendered":"<p>La agricultura se hab\u00eda desarrollado pues en estricta dependencia de la ganader\u00eda, sujeta a sus intereses y limitada a sus necesidades. La exigencia de mejores pastos condujo originariamente a los ganaderos de Buenos Aires al cultivo de sus campos y de este prop\u00f3sito deriva la idiosincrasia de la agricultura; sus formas extensivas concuerdan, en efecto, con el empe\u00f1o en lograr por el camino m\u00e1s r\u00e1pido y directo el cultivo de las mayores superficies. Su finalidad consist\u00eda fundamentalmente en difundir los alfalfares y una forma inmediata, directa y econ\u00f3mica, consist\u00eda en acordar sus campos al agricultor con el compromiso de dejarlos al cabo de su contrato sembrado con la forrajera.<\/p>\n\n\n\n<p>La agricultura constitu\u00eda el recurso necesario para impulsar el refinamiento de los ganados, para lograr un estado de preparaci\u00f3n impuesto por el frigor\u00edfico, y este objetivo la orientaba y le dictaba normas; la agricultura, o mejor dicho, los cereales, era una suerte de materia prima utilizable y transformable por el ganado en una nueva mercanc\u00eda, la carne. Esta vinculaci\u00f3n ganadero agr\u00edcola, es una forma t\u00edpica de la zona litoral.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera de ella surgi\u00f3 un tipo especial de cultivo, cuya producci\u00f3n antes de ser destinada al consumo debe ser sometida a una transformaci\u00f3n t\u00e9cnica, los denominados cultivos industriales. El crecimiento de ellos constituye una de las formas de desarrollo de la agricultura mercantil y precisamente aquella que acuerda esencial relieve a la transformaci\u00f3n de la agricultura en una rama de la industria. El desarrollo de la transformaci\u00f3n t\u00e9cnica de los productos del campo, al imponer el progreso t\u00e9cnico de la agricultura, crea entre \u00e9sta y la industria una efectiva interdependencia; promueve desde luego, la divisi\u00f3n de los trabajos productivos que transforman mutuamente sus productos en mercanc\u00edas. La separaci\u00f3n de las industrias extractivas y de transformaci\u00f3n convierte a la agricultura en industria; es decir, en una rama de la econom\u00eda que produce mercanc\u00edas en cierto grado de elaboraci\u00f3n. Este proceso de especializaci\u00f3n que tiende a separar unas de otras las diferentes clases de transformaci\u00f3n de los productos extendiendo el n\u00famero de ramas de la industria interact\u00faa a su vez sobre la agricultura, crea zonas agr\u00edcolas, genera el cambio de los diversos productos agr\u00edcolas entre s\u00ed, y de \u00e9stos con la industria.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cultivos industriales se han desarrollado en el pa\u00eds paralelamente a los cereales y las forrajeras; en efecto en 1900, con 130 mil hect\u00e1reas, representaban el 1,8% del total sembrado; en 1929, con m\u00e1s de medio mill\u00f3n de hect\u00e1reas, eran a\u00fan el 2 %. Su prosperidad se realiza trabajosamente durante el per\u00edodo que va de 1900 a 1930; a\u00f1o a a\u00f1o, en efecto, dichos cultivos, logran un crecimiento cuya regularidad es su caracter\u00edstica m\u00e1s firme. Posteriormente a 1930 el aumento del \u00e1rea bajo cultivo se realiza a saltos, logrando triplicarse en s\u00f3lo un decenio. La era de los cultivos industriales excede pues el marco en que nos hemos propuesto desenvolvernos en este estudio, pero las ra\u00edces del acontecimiento, que adquiri\u00f3 perfiles relevantes m\u00e1s all\u00e1 de 1930, se nutren en hechos ocurridos durante todo el per\u00edodo precedente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las zonas creadas para el cultivo de las diversas plantas industriales son, fundamentalmente, la de Mendoza, San Juan y R\u00edo Negro; la de Tucum\u00e1n, Salta y Jujuy y la de Chaco, Corrientes y Misiones. La primera, cultiva con preferencia la vi\u00f1a; a principios de este siglo dispon\u00eda ya de 43 mil hect\u00e1reas cultivadas, superficie que, mediante el desarrollo de la inmigraci\u00f3n, la incorporaci\u00f3n de la t\u00e9cnica europea y el aumento de poblaci\u00f3n, hab\u00eda logrado en 1914\/15 cubrir una extensi\u00f3n de 124 mil hect\u00e1reas. Esa superficie se reduce levemente durante el desarrollo de la guerra y retoma su ritmo a partir de 1920 alcanzando en 1929\/30 a 140.000 hect\u00e1reas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La producci\u00f3n vin\u00edcola a que ella da lugar, era en 1908 de 3 millones de hectolitros; en 1920, supera los 4 millones y en 1929, los 8 millones. Esa cifra, cubierto el consumo interior, deja a\u00fan una peque\u00f1a cuota no superior a 5.000 hectolitros que logra colocaci\u00f3n en los pa\u00edses lim\u00edtrofes. Su materia prima, enriquecida por una variedad destinada al consumo directo, es objeto de exportaci\u00f3n. Hasta poco despu\u00e9s de finalizada la primera guerra mundial, la zona vit\u00edcola produc\u00eda exclusivamente para el consumo interior; la superaci\u00f3n de la calidad de sus productos la condujo a competir en los mercados exteriores en la proporci\u00f3n de 100.000 kilogramos en 1920, acrecentada hasta 5 millones en 1929; el consumo interior era entonces de 1 mill\u00f3n de toneladas.<\/p>\n\n\n\n<p>La zona noroeste, en la que se hallan emplazados los cultivos de ca\u00f1a de az\u00facar, produce para el mercado interior; el crecimiento de la superficie sembrada y en consecuencia de la fabricaci\u00f3n de az\u00facar, ha seguido pues el ritmo de crecimiento de la poblaci\u00f3n. En 1899\/1900, las plantaciones cubr\u00edan 50 mil hect\u00e1reas; en 1914\/15, ellas eran 133 mil. Se redujeron entre 1915 y 1920, hasta quedar debajo de las 100 mil y retomaron luego su crecimiento normal logrando cubrir en 1929\/30, 140 mil hect\u00e1reas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"755\" height=\"503\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/industriales1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-749\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/industriales1.jpg 755w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/industriales1-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/industriales1-18x12.jpg 18w\" sizes=\"auto, (max-width: 755px) 100vw, 755px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En la zona noreste se hallan los cultivos de oleaginosas, t\u00e1rtago y man\u00ed; textiles, como el algod\u00f3n; tuberosas, como la mandioca; narc\u00f3ticas, como el tabaco; y seudo alimenticias, como la yerba mate. En el cultivo de las primeras sobresale el man\u00ed, que ya ten\u00eda en 1900,22 mil hect\u00e1reas cultivadas; reducida gradualmente hasta superar apenas diez mil, comienza a partir de ah\u00ed a desarrollarse de manera muy amplia a tal punto que al finalizar la guerra exist\u00edan bajo cultivo cuarenta mil y casi sesenta mil en 1929\/30. El desarrollo del t\u00e1rtago ofrece dentro del per\u00edodo a que aludimos, menos alternativas, pero a costa de mantener un reducido nivel no superior nunca a 5.000 hect\u00e1reas. Si se agrega no obstante el aporte de la semilla de algod\u00f3n, incorporada durante la d\u00e9cada de los 1920 a la fabricaci\u00f3n de aceite, resulta que al final de la misma, la producci\u00f3n de aceites comestibles supera apenas las 25 mil toneladas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las superficies destinadas a las plantaciones de algod\u00f3n en 1900 no eran superiores a 1.500 hect\u00e1reas. Esa peque\u00f1a superficie ven\u00eda manteni\u00e9ndose desde 1890, pero en menor escala ya en 1862 pod\u00edan localizarse plantaciones de algod\u00f3n en la zona en que posteriormente constituir\u00e1 su m\u00e1s incesante actividad. En esta \u00faltima fecha, con motivo de la guerra civil norteamericana, la &#8220;Cotton Supply Association&#8221; de Manchester, en previsi\u00f3n de que el resultado de la contienda decidiera una reducci\u00f3n en la importaci\u00f3n del producto que se obten\u00eda en el sur de Estados Unidos, hab\u00eda enviado observadores a estudiar las condiciones del Chaco para la plantaci\u00f3n del algod\u00f3n. Normalizada la situaci\u00f3n en Estados Unidos y aun cuando triunfaron los industriales de la zona norte, el algod\u00f3n norteamericano no experiment\u00f3 mermas capaces de impulsar a los fabricantes de Manchester a crear zonas destinadas a sustituirlas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Chaco permaneci\u00f3 pues en condici\u00f3n de reserva s\u00f3lo alterada hacia 1890 cuando un conjunto de agricultores intent\u00f3, sin \u00e9xito, crear all\u00ed la zona algodonera. Las plantaciones de 1900 prosperaron tan lentamente que a comienzos de la guerra de 1914 eran apenas 2.200 hect\u00e1reas y 13.000 al finalizar aqu\u00e9lla. A partir de 1924 la instalaci\u00f3n de fuertes grupos capitalistas impulsaron las plantaciones que en 1925\/26 superan las 100 mil hect\u00e1reas y se manten\u00edan en ellas hasta el estallido de la gran crisis. El posterior desarrollo de las plantaciones y de la consecuente industria algodonera, es sin duda, un acontecimiento que al afectar a numerosos otros rubros que pueden incluirse entre los cultivos industriales, deriva de las condiciones econ\u00f3micas creadas por la crisis y proyectadas sobre hechos que ven\u00edan desarroll\u00e1ndose a medida que el mercado interior impulsaba a la separaci\u00f3n de las industrias agr\u00edcolas y agropecuarias, diferenciando en ellas el aspecto extractivo del de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El aspecto que fundamentalmente diferencia el cultivo de los cereales del de plantas industriales, en el sentido que estas \u00faltimas proporcionan productos que antes de ser consumidos deben someterse a un conjunto de labores de transformaci\u00f3n, implica la movilizaci\u00f3n de vastos capitales. La coexistencia y desde luego la proximidad de la zona de cultivo y la usina de transformaci\u00f3n constituye su aspecto caracter\u00edstico y define la modalidad de las diferentes regiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas zonas comenzaron a producir para el mercado interior en la misma medida en que su producci\u00f3n era reclamada y los medios de vinculaci\u00f3n facilitaban su desplazamiento. Lo con un sistema de transportes apropiado a su difusi\u00f3n; ella no utiliz\u00f3 m\u00e1s que peque\u00f1as extensiones de un sistema ferroviario Y como el objeto ostensible de esta producci\u00f3n era la de concurrir al consumo exterior, ella estuvo orientada hacia los puertos y entre \u00e9stos hacia Buenos Aires que aunaba a su condici\u00f3n de ciudad portuaria, su s\u00f3lido aparato comercial; los productos resultantes de los cultivos industriales carecieron as\u00ed de posibilidades de desarrollo; cada uno de ellos estaba vinculado a la capital, pero carec\u00eda de medios de acercamiento a otros mercados si no lo hac\u00eda por intermedio de Buenos Aires. Ocurr\u00eda as\u00ed, la extra\u00f1a e inveros\u00edmil circunstancia que, para servir una zona secundaria, aun cuando fuese pr\u00f3xima, deb\u00eda ir previamente a Buenos Aires y ser luego reexpedida a su destino ulterior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No se debe descartar de este hecho la incidencia que corresponde a la red ferroviaria, a su idiosincrasia \u00edntima y a su sistema de tarifas. La disposici\u00f3n de aquella hac\u00eda que el az\u00facar de Tucum\u00e1n fuese dif\u00edcilmente abordable al consumo de Cuyo por ejemplo, en raz\u00f3n de la falta de vinculaci\u00f3n directa: la diferencia de trochas, determinaba por su parte que los productos de Cuyo fuesen dif\u00edcilmente consumidos por la Mesopotamia o la zona del Chaco; y en cuanto ata\u00f1e al r\u00e9gimen tarifario, se debe expresar que adem\u00e1s de los obst\u00e1culos opuestos al tr\u00e1fico por la imposibilidad pr\u00e1ctica de utilizar los empalmes, la mayor parte de sus disposiciones no s\u00f3lo no estimulaban la vinculaci\u00f3n de las diversas zonas entre s\u00ed, sino que la imped\u00edan tenazmente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entre C\u00f3rdoba y Salta, por ejemplo, el transporte de una bolsa de harina costaba 2,53 pesos, mientras el de Buenos Aires a Salta solo costaba 2,06 pesos, no obstante tratarse de una distancia doble. Independientemente de otras causas, el lento desarrollo experimentado por los cultivos industriales durante los a\u00f1os que transcurren entre medios de transporte han opuesto a su difusi\u00f3n en el mercado posteriormente a aquella fecha, explica tambi\u00e9n parcialmente el desarrollo logrado despu\u00e9s de 1930.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La agricultura se hab\u00eda desarrollado pues en estricta dependencia de la ganader\u00eda, sujeta a sus intereses y limitada a sus necesidades. 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