{"id":783,"date":"2025-11-26T18:09:41","date_gmt":"2025-11-26T18:09:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=783"},"modified":"2025-11-26T18:09:41","modified_gmt":"2025-11-26T18:09:41","slug":"el-crecimiento-vegetativo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/el-crecimiento-vegetativo\/","title":{"rendered":"El crecimiento vegetativo"},"content":{"rendered":"<p>En cuanto ata\u00f1e al crecimiento vegetativo realizado entre 1910 y 1929, se debe expresar qu\u00e9 parte del \u00edndice 2,06% y desciende de manera gradual hasta 1,68% en 1929, luego de haber pasado por los valores extremos 2,15, que ofreci\u00f3 en promedio el trienio 1912-14, y por el m\u00ednimo de 1,48 en 1919.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien de los dos factores que determinan el crecimiento vegetativo, la natalidad hab\u00eda descendido considerablemente tambi\u00e9n lo hab\u00eda hecho la mortalidad. La primera acusaba un \u00edndice de 4,21 en 1900, de 3,83 en 1910 y mediante un descenso paulatino llegaba a 1930 con 2,95 %. Se sabe que el descenso de este \u00edndice fue un acontecimiento com\u00fan a todos los pa\u00edses integrantes de la civilizaci\u00f3n occidental no solamente durante los a\u00f1os comprendidos entre 1900 y 1930, sino aun a lo largo de casi todo el siglo xix. Entre aquellos a\u00f1os, Francia hab\u00eda descendido desde el 1,96 % hasta 1,8 en 1930,luego de haber acusado \u00edndices explicablemente bajos en 1914\/18; Estados Unidos part\u00eda a principios de este siglo del 2,99 % y en 1930 acusaba 1,89; v Alemania, cuya natalidad se expresaba por el \u00edndice 3,6 en 1910, en 1930 aqu\u00e9l era de 2,27. Pero si bien las curvas por las que se traduce la natalidad en los pa\u00edses mencionados son paralelas a las que traduce el mismo hecho en la Argentina, la de mortalidad desciende con an\u00e1loga velocidad, habi\u00e9ndose reducido entre 1900 y 1930, desde 1,84 hasta 1.28, en concordancia con fuertes y progresivas rebajas registradas en la mayor\u00eda de los pa\u00edses europeos, americanos del norte, australianos, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>El de la Argentina se ha producido y acentuado a medida que introduc\u00eda a sus costumbres las mismas causas que produjeron an\u00e1logo resultado en el resto del mundo. La aparici\u00f3n y empleo de la m\u00e1quina y la adopci\u00f3n de un sistema de transporte r\u00e1pido y barato ha ejercido en la Argentina, en la medida de su gradual incorporaci\u00f3n. un efecto sumamente favorable a la preservaci\u00f3n de la salud; por su parte la diversificaci\u00f3n y ampliaci\u00f3n de la dieta alimenticia y los progresos de la higiene y la elevaci\u00f3n general del nivel de vida, han constituido sin duda los elementos sobre los que descansa la mayor extensi\u00f3n de la vida humana. Todo ello ha sido realizado, sin embargo, con excesiva cautela. La dieta alimenticia del argentino, no obstante la abundancia de trigo, de leche y de carne, que caracteriza la zona litoral, ha sido frecuentemente objetada dentro y fuera de ella a causa de su deficiente diversificaci\u00f3n y de la pobreza de elementos indispensables para la conservaci\u00f3n de la salud; no se trata por cierto de referencias acerca de la composici\u00f3n cualitativa y cuantitativa de la dieta de las llamadas provincias pobres y de otras como Santiago del Estero (que sin serlo ellas mismas sino sus habitantes, constituyen fuentes de enriquecimiento para los numerosos propietarios que no viven en ella),sino de la propia Capital Federal, en la cual seg\u00fan los Anuarios Estad\u00edsticos del Departamento Nacional del Trabajo elaborados entre 1913 y 1929, el n\u00famero \u00edndice de los salarios cuya base correspond\u00eda al a\u00f1o \u00faltimamente mencionado, estuvo siempre debajo de esa base y aun debajo de su mitad, mientras el correspondiente al costo de la vida, fue inferior a la base durante los a\u00f1os de la guerra, pero en los dem\u00e1s super\u00f3 a aqu\u00e9lla siempre y lleg\u00f3 a\u00fan a valer una vez y media. Concordantemente la jornada de trabajo, que en 1914 med\u00eda 53,6 horas por semana, luego de crecer hasta 55, durante los primeros a\u00f1os de la guerra comenz\u00f3 a descender a partir de 1917 en que alcanz\u00f3 a 54 horas; ese descenso fue practicado en forma tan absolutamente medrosa que en 1929 era todav\u00eda de 49,09 horas por semana. Se debe recordar, para proyectar estas causas sobre el panorama que ofrec\u00eda la salud del trabajador en la Argentina, que su desempe\u00f1o como tal lo realizaba en locales desprovistos de los elementos indispensables y que su vivienda no reun\u00eda condiciones apropiadas al mantenimiento de la salud.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"405\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Industrias_IKA_Argentina-1024x405.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-785\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Industrias_IKA_Argentina-1024x405.jpg 1024w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Industrias_IKA_Argentina-300x119.jpg 300w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Industrias_IKA_Argentina-768x304.jpg 768w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Industrias_IKA_Argentina-18x7.jpg 18w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Industrias_IKA_Argentina.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por lo que se refiere a los locales de trabajo, se sabe que las industrias comenzaron a desarrollarse en la primera decena de este siglo de manera tan absolutamente brusca que fue preciso ubicar los locales destinados a su funcionamiento donde era posible hallar las m\u00ednimas condiciones dentro de las medidas necesarias. No aluden estas referencias a los establecimientos situados en el interior del pa\u00eds, que por supuesto ofrec\u00edan aun condiciones m\u00e1s inferiores, sino a los de la Capital Federal, su zona circundante y la ciudad de Rosario. Desde luego, en punto a su mecanizaci\u00f3n, la industria tal como pudo localizarla el censo de 1908 s\u00f3lo acusaba 0,7 HP por obrero en el conjunto del pa\u00eds, si bien la de la Capital acusaba 0,88. El esfuerzo humano era en consecuencia predominante y \u00e9l se realizaba en galpones construidos habitualmente en cinco y carentes de piso firme. La permanencia en ellos durante los rigores de ambas estaciones, sumados sus efectos al polvo y al ruido mal reprimido o no reprimido de ninguna manera, constitu\u00eda un esfuerzo superior a la resistencia normal.<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes construcciones para uso de la industria demoraron mucho m\u00e1s que para la vivienda privada o para los edificios p\u00fablicos. Los capitales reducidos que se convert\u00edan por lo com\u00fan en los establecimientos industriales, hac\u00edan que el capital constante estuviera representado por cifras peque\u00f1as. Por lo dem\u00e1s la influencia del capital brit\u00e1nico y por lo tanto su incidencia sobre la cultura t\u00e9cnica, si bien hab\u00eda conseguido desplazar a la madera, que caracterizaba a la \u00e9poca precedente, por el hierro, hab\u00eda resistido la incorporaci\u00f3n del hormig\u00f3n que pudo emplearse en la construcci\u00f3n reci\u00e9n posteriormente a la guerra de 1914, con motivo de la entrada del capital norteamericano afectado a la fabricaci\u00f3n de cemento. Las construcciones met\u00e1licas preponderaron pues durante todo el per\u00edodo que media entre 1880, en que el pa\u00eds afront\u00f3 esa labor, hasta bastante entrada la decena de los 1920.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En cuanto ata\u00f1e al crecimiento vegetativo realizado entre 1910 y 1929, se debe expresar qu\u00e9 parte del \u00edndice 2,06% y desciende de manera gradual hasta 1,68% en 1929, luego de haber pasado por los valores extremos 2,15, que ofreci\u00f3 en promedio el trienio 1912-14, y por el m\u00ednimo de 1,48 en 1919. 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