{"id":955,"date":"2026-03-20T06:38:00","date_gmt":"2026-03-20T06:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/?p=955"},"modified":"2026-03-17T20:44:08","modified_gmt":"2026-03-17T20:44:08","slug":"el-negocio-de-las-importaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/en\/el-negocio-de-las-importaciones\/","title":{"rendered":"El negocio de las importaciones"},"content":{"rendered":"<p>Las importaciones desde Norteam\u00e9rica, que hab\u00edan llegado a 165 millones en 1913, decayeron en 1914 hasta menos de 100, pero aumentaron desde el a\u00f1o siguiente en tal proporci\u00f3n que en 1919 eran 529 millones, igual al 85,5 %o y en 1920,720 millones. A partir de ese a\u00f1o hasta 1930, las importaciones desde Estados Unidos fueron alternativamente similares y superiores a las procedentes de Gran Breta\u00f1a. Los 720 millones de 1920 descendieron hasta un m\u00ednimo de 350 tres a\u00f1os despu\u00e9s, y crecieron desde ah\u00ed hasta los 520 de 1929. Las importaciones norteamericanas representaron, pues, desde 1920 hasta 1929 alrededor del 25 % del total. En cuanto a sus inversiones, ellas eran de 85 millones en 1920; crecieron en 1924 a 550 millones y a 1.150 millones en 1927. La composici\u00f3n de estas inversiones denotaba 850 millones colocados en empr\u00e9stitos, 200 en frigor\u00edficos, 60 en diversas empresas industriales y 30 en petr\u00f3leo. Queda impl\u00edcitamente expresado que Gran Breta\u00f1a, luego de la primera guerra mundial, no volvi\u00f3 a las posiciones relativas que detentaba hasta 1914. Durante el transcurso de ella, descendi\u00f3 el volumen de sus importaciones hasta un m\u00ednimo, absoluto entonces, de 19 %; las acrecent\u00f3 luego hasta el 23,4%en 1920, cifra que representaba casi 500 millones de pesos, y la redujo luego sistem\u00e1ticamente hasta el 17,6 % en 1929.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El crecimiento impresionante de las importaciones norteamericanas y el no menos caudaloso de las alemanas, fue, pues, seguido de un descenso de las brit\u00e1nicas. En la decena de los 1920, no solamente las importaciones norteamericanas pugnaron por arrebatarle el mercado argentino; las de Francia retornaron a su ritmo de antes de la guerra y durante el a\u00f1o 1922 se elevaron a 130 millones y se mantuvieron en esa cifra hasta 1929.An\u00e1logamente, las de Italia, que nunca hab\u00edan logrado alcanzar los 100 millones, llegaron en este \u00faltimo a\u00f1o a marcar 200 millones; las de B\u00e9lgica, menos regulares, superaron ampliamente las cifras de antes de la guerra y lo propio ocurri\u00f3 con Jap\u00f3n y los Pa\u00edses Bajos. Esa lucha desesperada por lograr ubicaci\u00f3n en el mercado argentino no fue evidentemente favorable, ni a su desenvolvimiento ni a su equilibrio pol\u00edtico ni menos a\u00fan al crecimiento de su capacidad manufacturera. Cada pa\u00eds inversor empujaba hacia el consumo de sus propias mercanc\u00edas, y esa multiplicidad de presiones tendientes a lograr fines parciales, y con frecuencia contradictorios. Hemos se\u00f1alado que mientras los vol\u00famenes de las importaciones val\u00edan en 1910 unos 750 millones, en 1929 hab\u00eda crecido hasta 1950. En el an\u00e1lisis de sus rubros parciales, es posible hallar realizaciones altamente positivas, como el de m\u00e1quinas y veh\u00edculos, que alcanzaba a fines del per\u00edodo mencionado a 350 millones de pesos; el de hierro y sus artefactos, que hab\u00eda pasado de 140 a 170; el de maderas, de 50 a 110; el de papel, cart\u00f3n, etc., de 20 a 50. Muchos otros denotaban, sin embargo, una influencia negativa: las substancias alimenticias importadas val\u00edan 150 millones en 1910 y 255 millones en 1929; los textiles, 145 y 465 millones, respectivamente; y por \u00faltimo el rubro de combustibles que hab\u00eda aumentado hasta situarse en casi 200 millones de pesos. Considerada la importaci\u00f3n en peso, el carb\u00f3n, que era el 40 % en 1910, en 1929 era el 25 % de aqu\u00e9lla y continuaba excediendo los 3 millones de toneladas, en tanto que el petr\u00f3leo que hab\u00eda partido de 150 mil toneladas en 1918, en 1929 estaba en 2 millones. Tanto en lo referente a la obtenci\u00f3n de una como otra de esas mercanc\u00edas, decididamente fundamentales en lo que ata\u00f1e al desarrollo industrial, no hab\u00eda impulsado a las clases gobernantes, comprometidas en exceso con los intereses de la ganader\u00eda a realizar un decidido esfuerzo hacia la independencia energ\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"580\" src=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/default-3.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-957\" srcset=\"https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/default-3.webp 800w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/default-3-300x218.webp 300w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/default-3-768x557.webp 768w, https:\/\/www.gestor-patrimonial.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/default-3-18x12.webp 18w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Contrariamente a lo que ocurri\u00f3 con las importaciones, las exportaciones hacia Gran Breta\u00f1a siguieron un curso ascendente, que fue desde el 20 % a principios del siglo, hasta 35 hacia 1930; en valor ese comercio hab\u00eda variado desde 200 hasta casi 700 millones de pesos. El mismo ritmo, aun cuando en otro plano, tuvieron las exportaciones a Alemania, que llegaron al 16 % del total; a Francia, a Italia y a B\u00e9lgica. En cuanto a las destinadas a Norteam\u00e9rica, que pasaron durante el desarrollo de la primera guerra desde 55 hasta 430 millones de pesos, es notorio que, aparte de la causa accidental que lo promovi\u00f3, Estados Unidos absorb\u00eda los excedentes argentinos a fin de distribuirlos posteriormente entre los consumidores impedidos de realizar la adquisici\u00f3n directa. Durante la d\u00e9cada de los 1920, es decir, apenas terminada la guerra, las importaciones norteamericanas de productos argentinos retornaron a sus cauces habituales que no permitieron nunca una corriente muy caudalosa a causa de la parcial similitud de la producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos aludido m\u00e1s arriba a la modalidad acordada a la exportaci\u00f3n de cereales por las firmas que la manejaban al amparo de su organizaci\u00f3n internacional, referente al embarque &#8216;a \u00f3rdenes\u201d. Ellos asumieron durante el per\u00edodo 1900 a 1930 una forma c\u00edclica; el primer ciclo se inicia en las proximidades de 1895, logra su m\u00e1ximo hacia 1908 y declina luego hasta su m\u00ednimo, ocurrido el a\u00f1o \u00e1lgido de la guerra. Terminada esta \u00faltima se inicia el segundo, cuyo m\u00e1ximo ocurre posteriormente a 1930, a\u00f1o que se halla ubicado en la rama ascendente de ese ciclo. La importancia de esos embarques debe medirse teniendo presente que el m\u00e1ximo relativo de 1908 representaba el 37 % del total de cereales exportados ese a\u00f1o, y cuyo valor pasaba de 830 millones de pesos. Independientemente de la exactitud que sustra\u00eda a la estad\u00edstica del intercambio, los embarques a \u00f3rdenes traducen evidentemente la reventa de los cereales argentinos adquiridos, no con un prop\u00f3sito exclusivamente alimenticio, sino con el de negociarlos m\u00e1s all\u00e1 de sus condiciones indispensables.&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las importaciones desde Norteam\u00e9rica, que hab\u00edan llegado a 165 millones en 1913, decayeron en 1914 hasta menos de 100, pero aumentaron desde el a\u00f1o siguiente en tal proporci\u00f3n que en 1919 eran 529 millones, igual al 85,5 %o y en 1920,720 millones. 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