En la dĆ©cada de los 1920 alcanza su mĆ”ximo en 1929, luego de haberse duplicado en 1920 las cifras de 1916. A partir de 1930, comienza un proceso de descapitalización que lleva la riqueza individual a un mĆnimo en 1933 para retomar su ritmo anterior y colocarse hacia el final de esa dĆ©cada casi en la cifra de 1929.Se debe advertir que en el monto del ahorro las cifras correspondientes al Banco de la Nación, quedan constantemente sobre el 50%del total. El censo de 1925 habĆa hallado que la proporción del referido banco en caja de ahorros era del 52,4%.
Las finanzas pĆŗblicas
El crecimiento de los gastos públicos y desde luego de las recaudaciones es un acontecimiento de amplitud universal y ellos derivan de la mayor extensión que cubren las funciones del Estado. El régimen democrÔtico, que en su afianzamiento gradual tiende a procurar el bienestar colectivo, a hacerse cargo de actividades dejadas antes en manos de las empresas privadas, es una de las razones de ese crecimiento: el aumento de la riqueza nacional y de la prosperidad colectiva es aún un motivo que impulsa hacia las mayores inversiones del Estado; los progresivos aumentos de población contribuyen por su parte, no sólo en razón del crecimiento cuantitativo sino porque a una mayor masa de población corresponde en general la realización de servicios y gastos vedados en caso contrario. Los progresos técnicos, al facilitar la satisfacción de algunas necesidades colectivas vinculadas con la salud y el bienestar de la población, han impulsado pues al Estado hacia los mayores gastos. El crecimiento histórico de los gastos del Estado argentino obedece a una ley del tipo exponencial, cuyo aumento durante los cuarenta años que transcurren a partir de 1860, lleva los gastos públicos desde 7 millones de pesos fuertes hasta 310.A partir de 1900 y medidos entonces en pesos moneda nacional, ellos se elevan desde 160 millones hasta 400 en 1910, a 500 en 1920 y a 1.000 millones en 1930.
Referidas esas cifras al nĆŗmero de habitantes es posible comprobar que los gastos unitarios de la Nación a partir de 1873 se cumplen de acuerdo a cuatro ciclos: el primero se inicia con 33 pesos moneda nacional por habitante, desciende hasta su punto mĆnimo, que ocurre en 1876 y marca 19 pesos; ya superada la crisis iniciada el aƱo antes mencionado,1873, comienza a crecer y llega a su lĆmite con 51 pesos en 1882.El segundo ciclo comienza entonces decreciendo los gastos luego de alternativas de diversa magnitud hasta llegar a su mĆnimo en 1892 que marca 20 pesos; este punto se harĆa en concordancia con el instante de mayor agudeza de la crisis iniciada en 1889. Luego de superada esta Ćŗltima, los gastos crecen de nuevo hasta lograr un mĆ”ximo relativo de 62 pesos en 1898.A partir de ese aƱo los gastos descienden de nuevo hasta valores próximos a 30 pesos y crecen hasta 1910 que acusa 58 pesos. El ciclo que se abre en este aƱo y termina en 1928, tiene una rama descendente que se desarrolla entre 1910 y 1915, en que acusa 40 pesos por habitante; en ese aƱo se inicia la rama ascendente, que en 1928 logra su mĆ”ximo absoluto de 85 pesos. Se puede comprobar que la amplitud de los sucesivos ciclos que traducen este acontecimiento dependen de la magnitud de la crisis que se define por su punto mĆnimo; es igualmente notorio el proceso de rehabilitación y el hecho que cada mĆ”ximo sucesivo alcanza valores mayores.

Entre 1876 y 1882 se produce un gran movimiento en favor de la instrucción pĆŗblica; la conquista del desierto provoca a su vez la modernización del ejĆ©rcito y la marina y ambos acontecimientos hallan su traducción en el aumento de los gastos que tienen lugar en esos aƱos; a un perĆodo de relativa contención de gastos que ocurre luego hasta el aƱo 1886, comienza el perĆodo que termina en 1899 y en el cual se hicieron construcciones costosas, como las obras sanitarias y el puerto de la capital; adquisiciones navales y gastos militares como consecuencia de la situación internacional llevaron los gastos per cĆ”pita a 65 pesos en los Ćŗltimos aƱos del siglo xix; los aƱos que siguen hasta 1910 definen un ciclo de menor amplitud que los anteriores pero en el que los gastos unitarios se mantienen elevados. Por Ćŗltimo, a partir de 1916, el gobierno entró en una senda de grandes construcciones de puertos, de provisión de agua, de ferrocarriles, de grandes y numerosos edificios; en consecuencia, los gastos crecieron continuamente en la proporción antes mencionada.
No corresponde a la Ćndole de este trabajo sino dar una idea general de la incidencia que los gastos pĆŗblicos tuvieron sobre la economĆa de la Nación; expresaremos pues que la tendencia al crecimiento de los gastos no ha sido reducida de manera muy evidente y que en consecuencia constantemente ellos quedaban sobre las rentas ocasionando el aumento gradual de la deuda. Las rentas, entre 1900 y 1910, crecieron hasta 46 pesos por habitante, pero los gastos lo hicieron desde 30 hasta 58 y en consecuencia la deuda pĆŗblica se elevaba hasta 156 pesos por habitante. En correspondencia a la rama descendente de los gastos, las rentas bajan tambiĆ©n hasta su mĆnimo de 31 pesos en 1915 y lo propio ocurre con la deuda que desciende hasta 152.Desde ese aƱo hasta el de 1930, los gastos crecieron en la forma ya indicada pero lo propio ocurrió con las rentas; sin perjuicio de ello la deuda se elevaba en ese aƱo a 206 pesos por habitante. Tanto una cifra como otra, expresadas aisladamente, carecen de elocuencia en lo que se refiere a su gravitación sobre la economĆa; se sabe que dentro de la economĆa del crĆ©dito y mĆ”s aĆŗn dentro de una economĆa que integraba cada paĆs en el conjunto mundial, la contratación de emprĆ©stitos no constituĆa en sĆ un hecho repudiable. Desde luego, el monto de los emprĆ©stitos debĆa hallarse dentro de la capacidad productiva de la Nación, carecer de trascendencia polĆtica, es decir quedar fuera de todo compromiso que pudiera embarcar al paĆs en corrientes inconvenientes y ser aplicados a bienes productivos. A medida que la economĆa liberal perdĆa terreno y era sustituida por una tendencia decidida a la autarquĆa, es lógico que cada paĆs pensara lograr sus propósitos de aislamiento cortando con los demĆ”s el mayor nĆŗmero de vĆnculos y entre ellos la deuda pĆŗblica. Las corrientes favorables a la nacionalización de todo lo que significara intromisión del exterior involucrarĆa por supuesto la de la deuda.

