La expansión de los establecimientos frigoríficos

A partir de los primeros años del siglo actual, se inicia la etapa de expansión y afianzamiento del frigorífico. El período de instalación abarcó los años comprendidos entre 1883 y 1886 en cuyo transcurso se instalaron los establecimientos de Sansinena en Avellaneda y los ingleses de Campana y Las Palmas en esas respectivas localidades. Desde ahí será necesario esperar hasta el año 1902 en el cual se inicia el nuevo período. Los casi veinte años de vacilaciones y de tanteos, que constituyen el período de preparación, se habían destinado a la congelación del ovino, cuyo grado de mestización era entonces apto para esa faena. Mientras transcurría la del vacuno y se incorporaba a las costumbres alimenticias de Gran Bretaña el procedimiento del congelado, fue insistentemente realizado el embarque en pie. La complicación de las condiciones exigidas se supone realizada cabalmente hacia 1900 y entonces Gran Bretaña puede cerrar sus puertos al ganado vivo. No sería ciertamente arriesgado suponer que a la obra de protección de sus capitales invertidos en la industria frigorífica y sus colaterales los ferrocarriles y los barcos, la prohibición de introducir ganado en pie, en cuanto ella se refiere a la sanidad de ese ganado, no constituía más que una incitación a Ias autoridades argentinas a extremar el empleo de recursos capaces de asegurar esas condiciones. El Ministerio de Agricultura recientemente creado por la reforma constitucional de 1898, había captado en efecto la sugestión e iniciado desde el instante mismo de su puesta en marcha la tarea de certificar la sanidad de los productos animales enviados al consumo europeo.

Hacia 1900 el grado de mestización del vacuno estaba todavía debajo del 50 % de la total existencia ganadera, pero la del ovino estaba sobre el 80%. La incidencia del Shorthorn que constituía casi el 40 % de la existencia total y del Lincoln entre los segundos, cuya densidad se medía también por el 40% del total, indica claramente que, si hasta ese momento se podía acordar preferencia en las tareas del frigorífico al ovino, la hora del vacuno se aproximaba en forma veloz. La intensificación en las tareas del frigorífico iría creando un conjunto de cláusulas a regir la admisión de las unidades destinadas a la faena y ello habría de introducir rigurosamente la costumbre del transporte del vacuno por ferrocarril. Y en cuanto se refiere al transporte marítimo, Gran Bretaña poseía ya una flota compuesta por 40 unidades cuya capacidad de bodega era de casi 7 millones de pies cúbicos y cuya obtención había sido pacientemente realizada con motivo del transporte de carne congelada, iniciado desde Australia primeramente y desde Estados Unidos luego. El gráfico N° 2 que traduce Ias cifras de exportación de carnes en sus diversas formas y especies explica que entre 1885 y 1902 en que transcurrió la etapa mencionada esos volúmenes pasaron de 2.800 tn. a 150.000. Se observa en el desarrollo del gráfico el progreso firme, aunque lento de Ia exportación de ovinos congelados y el ascenso igualmente pausado del de bovinos ocurrido entre los años 1888 y 1899, período en el cual debió superar la competencia de la exportación en pie.