La primera etapa de la guerra de carnes

La primera etapa de la guerra de carnes transcurre pues entre el año 1902, en que se produjo la entrada del capital norteamericano, y el de 1911 en que tuvo lugar la primera Conferencia de Fletes. Durante el desarrollo de esta etapa los productores norteamericanos lograron adquirir el frigorífico La Blanca fundado como queda dicho por un conjunto de ganaderos; el Wilson, que originariamente fue el Frigorífico Argentino; el de La Plata adquirido por Swift a “La Plata Cold Storage” y finalmente los de San Julián y gallegos. En todos ellos la introducción de técnicas modernas y de procesos mecanizados, en alto grado ponían a la empresa de la que dependían en condiciones favorables para la competencia. Los establecimientos británicos eran los instalados en Campana, Zárate y Las Palmas, y los argentinos los de Sancionen en Avellaneda y Cuatreros. El forcejeo que supuso la adquisición y expansión de los establecimientos y la incorporación a las costumbres comerciales de un país con el que el sector norteamericano trabajaba recién sus vinculaciones, concluyeron a fines de 1911 en un acuerdo que atribuía los siguientes porcentajes: 41,35% de los embarques a los establecimientos norteamericanos: 40,15 a los británicos y 18,50% a los argentinos.

No cabe duda que la distribución de referencia constituyó un triunfo parcial del capital norteamericano; es verdad que el británico disponía además de sus establecimientos en Argentina del mercado de consumo y de la bodega necesaria para el transporte. La pujanza con que entró su oponente al mercado argentino significaba un sacudimiento enérgico en las modalidades comerciales de un país que mantenía un discreto equilibrio sobre la base del intercambio con Gran Bretaña. Sin aludir a la mejora técnica que supuso la incorporación del capital norteamericano en la industria de la carne, la venía apoyado por el prestigio de su deslumbrante progreso; por un conjunto de sociedades anónimas entradas juntamente con los frigoríficos, a tal punto que entre 1900 y 1910 lo hacen ocho de ellas con un capital de 140 millones de pesos, y desde luego y por, sobre todo, por los precios que abonaba al estanciero. El grupo británico tenía en su favor las crie de hechos mencionados, entre los cuales el más importante y sobre el que se estipulaba la actividad de cada grupo, la bodega necesaria para el transporte; pero la provisión de carne a Gran Bretaña no podía ser postergada: el grupo británico no podía hacer hincapié en su ventajosa situación para el transporte porque entre otras cosas la cuota de carne que Estados Unidos proporcionaba a Gran Bretaña había sido gradualmente transferida a los propios frigoríficos norteamericanos instalados en la Argentina.

Los porcentajes fijados en la primera conferencia tuvieron validez desde enero de 1912 hasta abril de 1913. La causa invocada por el grupo norteamericano para interrumpirla, no fue evidentemente la que decidió la ruptura. Durante los años 1911 y 1912 había iniciado sus actividades en la Patagonia, movilizando las unidades de San Julián y Río Gallegos; con ellas un extenso sector del mercado de ovinos pasaba a su absoluta influencia; y en 1914 inaugurará el establecimiento de La Plata; esos hechos colocaron al grupo en condiciones de mayor capacidad productiva, si bien también la capacidad del grupo británico había realizado algún progreso. La ruptura se mantuvo hasta 1915. Durante el período de vigencia del primer acuerdo, se había insinuado la posibilidad de apertura del mercado norteamericano para las carnes argentinas, y esta circunstancia, de ser exacta, colocaba a los establecimientos de esa procedencia en una situación de privilegio. El mercado norteamericano no fue abierto, y lo probable es que nunca se pensara en ello, no obstante que en diversas oportunidades esa esperanza ha sido manejada con el objeto de desviar la atención de los productores o mitigar algunos desasosiegos. Pero en la producción del frigorífico se había producido un acontecimiento que afectaba la técnica de fabricación y que estaba destinado a tener la mayor repercusión en la economía argentina: la carne refrigerada.