De la mano de la diversificación, esta herramienta propone una nueva estrategia de inversión. Un punteo sobre sus usos y funciones.
En un escenario económico volátil, las estrategias financieras son de gran relevancia para minimizar futuras pérdidas para los inversores. La diversificación es una de las herramientas de planificación más utilizadas por parte de los inversionistas, y a partir de ella surgió otra alternativa: la propiedad fraccional.
Qué es la propiedad fraccional y cómo se ejecuta
La propiedad fraccional es un modelo de inversión que permite la división de un activo en múltiples fracciones o participaciones, las cuales pueden ser adquiridas por diferentes inversores. Su característica diferencial de un modelo tradicional es que posee una estructura organizacional legal, la cual delega la administración del activo a una entidad gestora profesional.
Para su funcionamiento, se utilizan diversas tecnologías como blockchain, que transforman la forma en que se registran y gestionan estas fracciones o participaciones, asegurando que sean más seguras y accesibles.
La popularidad y adaptación de esta herramienta está atravesada por una serie de ventajas para los inversores, como es la posibilidad de participar en activos de lujo y alto rendimiento sin necesidad de adquirirlos en su totalidad; poder diversificar su portafolio; poder liquidar su posición con facilidad en comparación con la propiedad tradicional; reducción de costos y transparencia y seguridad.
El auge de la propiedad fraccional no sería posible sin el uso de tecnologías que además de brindar transparencia, ofrecen información puntual y en tiempo real para la toma de decisiones.
El blockchain tiene un papel fundamental al facilitar la tokenización de activos, debido a que tiene la capacidad de convertir un activo en una serie de tokens digitales que representan sus fracciones, que pueden ser intercambiados en plataformas descentralizadas.
También, para este modelo se utilizan contratos inteligentes para garantizar que los términos de propiedad y distribución de ingresos se ejecuten de manera automática, sin la necesidad de la intervención de intermediarios.
Si bien la adaptación de innovaciones tecnológicas está en ejecución, para que este modelo continúe en desarrollo deberá fortalecer este aspecto, como así también proseguir con la diversificación de inversiones y la demanda de activos tangibles en un entorno financiero marcado por la volatilidad.
En esta línea, cabe destacar que esta herramienta tiene diversos desafíos que afrontar como es la falta de un marco regulatorio a nivel global, lo que puede generar incertidumbre jurídica y operacional.
También si bien se habla de costos bajos en las operaciones, los inversores deben abonar honorarios administrativos y otros gastos asociados, que podrían impactar los rendimientos. Asimismo, la sobreoferta puede ser otra barrera por la proliferación de activos fraccionados.
La propiedad fraccional está redefiniendo el panorama de las inversiones con su potencial para transformar la forma en que se accede a los activos de lujo es innegable con este modelo. Además, de maximizar la inclusión financiera y la tecnología, este modelo podría convertirse en una pieza clave en las inversiones del futuro.