Las industrias durante el período 1914/18

La influencia de la primera guerra mundial fue decisiva en lo tocante al desarrollo de la industria argentina. La cesación en forma drástica de los artículos manufacturados que enviaba Europa, impuso la necesidad de sustituirlos de alguna manera con los de producción nacional. Los establecimientos que se hallaban en funcionamiento recibieron así un impulso enérgico hacia el incremento de la producción y surgieron paralelamente un sinnúmero de establecimientos de variada distinción, cuyo objeto era la substitución del producto europeo.

La interrupción del tráfico marítimo había repercutido, además, en la orientación del mercado exterior. Las importaciones desde Gran Bretaña, que eran el 34 % del total, en 1914, habían descendido en 1918 hasta el 19 %; las de Francia, desde el 9%hasta menos del 4; las de Alemania, desde el 17 hasta anularse en 1918; pero las de EE.UU. habían aumentado desde el 14hasta el 36 %; y en lo que se refiere a las exportaciones, si bien Gran Bretaña había mantenido el ritmo de sus compras en la Argentina y Francia las había aumentado, Alemania las eliminó EE.UU. las acrecentó desde el 5 hasta el 30 %. Es decir que la guerra mundial, al par que impulsaba la producción interna dando salida a su producción habitual y aun acrecentando la de algunos títulos, abría nuevos mercados e introducía usos y costumbres comerciales inusitados.

Desde el punto de vista de la producción interna, no podría traducirse este impulso en una mejora muy pronunciada de sus métodos ni en una diversificación de los rubros habituales, porque la Argentina no producía máquinas y tampoco podía recibirlas desde fuera. Pero, aun así, dentro de los medios a su alcance, logró un incremento de producción alimenticia y de vestido, de metalurgia liviana y de reparación, etc., que pro dujo efectos tonificantes momentáneos, sobre su proceso de industrialización.

Desde luego el virtual proteccionismo que gozaba la manufactura extranjera, quedaba de hecho eliminado y ello constituye de importación de carbón, que estuvo durante los años de la guerra debajo de la tercera parte de la habitual, comenzó por crear una verdadera industria del combustible vegetal 1,desarrollando en la zona de Santiago del Estero y el Chaco numerosos establecimientos destinados a industrializar la madera; no debe acordarse a esta circunstancia de la falta de carbón una importancia menor a la que tuvo en lo referente a la estructuración del organismo destinado a extraer e industrializar el petróleo, hallado poco antes en la Patagonia. La lección que suponía depender del exterior de manera total en un rubro de la economía que asume tan vasta importancia como el combustible, contribuyó sin duda, de manera muy eficaz a eliminar la displicencia con que siempre habían tratado este problema las clases dirigentes, sino aun a formar conciencia respecto al empleo que debía hacerse del petróleo. El hecho que durante la guerra tuviera tanta difusión el motor a explosión y que comenzará con ella el empeño de los trusts mundiales por cuanto yacimiento fuera localizado en los países económicamente débiles, fue un incentivo que, aunado a la circunstancia mencionada, contribuyó a modelar la conciencia nacional y ahondar las preocupaciones tendientes a acordar a ese yacimiento el más alto sentido social. Corresponde expresar que durante la década de 1920 las inquietudes del país en lo tocante al petróleo, orientaron, habitualmente por la buena senda, a los movimientos populares ocurridos en ella. No cabe duda, por ejemplo, que el resonante, triunfo que en 1928 las masas populares acordaron a la fórmula ungida en esos comicios, se debió preferentemente a la posición adoptada por sus integrantes y partidarios, durante la discusión parlamentaria de 1927, acerca del régimen legal del petróleo.

La incidencia del petróleo, durante la guerra, era muy leve; fue necesario llegar a 1920 para que la producción nacional excediera las 200 mil toneladas; de todos modos se puede expresar que la certeza de disponer de él fue un motivo muy tenido en cuenta al proyectar las ampliaciones y modificaciones que requería el aparato industrial nacional: el petróleo nacional hizo posible el planeamiento a favor del motor a explosión y el diésel, introduciendo con ello un factor de rejuvenecimiento en dicho aparato. La adopción de los procesos modernos fue una consecuencia de ese acontecimiento. La declinación del carbón como combustible esencial se iniciaba en el mundo con la incorporación del nuevo tipo de motores; en 1930, el consumo de carbón se hallaba en el 70 %; el petróleo supera el 20% y la energía hidráulica se aproximaba al 10%. Esta nueva relación de fuerzas que venía modificándose desde principios del siglo, época en que gracias a la incorporación del motor a explosión, él petróleo dejó de ser exclusivamente un proveedor de querosene, para transformarse gradualmente en el promotor de la industria mundial, marca decididamente el límite entre dos etapas de la revolución industrial: la primera de ellas, la del carbón, propició una agrupación de fuerzas económicas y políticas, realizadas sobre la base de su captación y distribución; la segunda, que se inicia hacia 1914 y recorre hasta 1930 una senda de violencias sin precedentes, permite presenciar la disgregación del monumental bloque del carbón y la estructuración del bloque del petróleo. La tremenda revolución mecánica que significa modificar profundamente el tipo de combustible, es evidente que queda limitada a los aspectos técnicos; al cambiar la composición de los bloques, y desde luego de las fuentes de provisión del combustible, ha desatado fuerzas cuya ubicación y desempeño dentro del mecanismo de la vida económica y social se halla aún en su proceso de adaptación.

La Argentina lo había hallado de manera casual hacia fines de 1907 mientras la perforadora buscaba agua. Luego de las naturales indecisiones, lograba en 1922 aproximarse a una producción de 200 mil tn. y en 1929 supera el millón. Ya hacia 1910 la importación de petróleo tenía alguna significación en la estadística del comercio exterior: en 1916 exceda de 120 mil tn. y aun cuando caía durante el desarrollo de la guerra, retoma luego de ella su ritmo y hacia fines de la década de los 1920 se aproximaba al millón de tn. Queda expresado que el consumo del país era entonces de 2 millones; en 1910·el consumo de carbón por habitante, alcanzaba a 530 kilos y el de petróleo a 30; en 1929, el primero había descendido a 300 y el segundo, crecido hasta 250 kg por habitante y año.

En la misma medida en que había variado el problema del combustible lo había hecho el de la energía eléctrica. El censo de 1895 había hallado 15 establecimientos productores de energía cuya potencia primaria era de 4.000 HP; en 1900, aquéllos eran 36, y 56 en 1908; correlativamente, la potencia había aumentado hasta 300 y su potencia hasta 300 mil H.P.