Portugal, Emiratos y Uruguay: los nuevos polos para patrimonios móviles, análisis de Fernando Boudourian

Lisboa, Dubái y Montevideo, destinos elegidos para patrimonios móviles.

Tres nuevos destinos se posicionan como los más elegidos para la movilidad patrimonial. Un punteo sobre las características de cada uno. 

Lisboa, Dubai y Montevideo se consolidan como destinos claves para una relocalización de grandes patrimonios, debido a que tiene marcos regulatorios atractivos, incentivos fiscales, estabilidad política y acceso a redes internacionales de inversión.

Actualmente, el escenario mundial se cuenta con una  mayor fiscalización de la riqueza, el endurecimiento normativo en economías desarrolladas y una creciente demanda por estructuras flexibles de planificación patrimonial, coloca a países como Portugal, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Uruguay como destinos estratégicos para los denominados “patrimonios móviles”.

Inversores están en búsqueda de  jurisdicciones que ofrezcan  marcos regulatorios más favorables para su preservación, crecimiento y transmisión intergeneracional. En este escenario, Portugal, Emiratos y Uruguay se llevan toda la atención por tener realidades geopolíticas que benefician en la gestión de patrimonios. 

Además, comparten una característica en común: tienen sistemas legales y financieros orientados a atraer capital internacional mediante la oferta de seguridad jurídica, beneficios impositivos y estructuras de residencia adaptadas a las necesidades de individuos de alto valor neto (HNWI).

Tres países, nuevas oportunidades: características 

Portugal se convirtió en el refugio europeo que tiene ventajas fiscales en revisión. Desde la crisis de la eurozona, este territorio transformó su modelo económico, apostando por atraer talento y capital extranjero. 

Lanzando programas como el Régimen de Residentes No Habituales (NHR) y las visas doradas lograron posicionar al  país como un hub europeo para la relocalización patrimonial. Estas medidas permitieron a nuevos residentes acceder a una tasa fija del 20% sobre ingresos de origen portugués por trabajo altamente calificado y exenciones fiscales sobre la mayoría de los ingresos obtenidos en el extranjero por un período de 10 años.

Este lanzamiento, acompañado de un entorno fiscal predecible y acceso pleno al sistema financiero de la Unión Europea, convirtió a Lisboa y a ciudades como Oporto en destinos ideales para empresarios, jubilados de alto patrimonio y family offices.

Pero en los últimos años, la presión política interna y desde Bruselas llevó al gobierno portugués a replantear parte de estos incentivos. En 2023, anunciaron la suspensión del programa de visas doradas para inversiones inmobiliarias y modificó progresivamente el régimen NHR.

Sin embargo, Portugal mantiene una reputación sólida como jurisdicción segura, transparente y con una calidad de vida en alza, factores que siguen atrayendo capital europeo y latinoamericano.

Emiratos Árabes Unidos también es uno de los territorios que promete neutralidad fiscal y apertura financiera. Este territorio reforzó su estatus como paraíso de movilidad patrimonial. 

Puntualmente, Dubái, se convirtió en uno de los epicentros mundiales para individuos de alto patrimonio que buscan un entorno impositivo positivo sin renunciar a una plataforma financiera sofisticada.

Con la ausencia de impuestos sobre la renta personal, la posibilidad de establecer estructuras societarias offshore y un marco regulatorio adaptado a la inversión internacional, este territorio logró captar la atención de empresarios provenientes de Asia, Rusia, África y América Latina. 

Con el lanzamiento de reformas para permitir la residencia permanente, la titularidad extranjera de empresas y la creación de free zones especializadas en servicios financieros, este proceso de apertura avanza a pasos agigantados. 

Por ello, muchos gestores indican que es el ligar que tiene  un equilibrio entre optimización fiscal, acceso a mercados emergentes y neutralidad geopolítica. 

Por su parte, Uruguay también forma parte de esta lista ya que brinda estabilidad institucional y sofisticación fiduciaria. Este país se afianzó como uno de los destinos más confiables para la relocalización de patrimonios familiares. 

Con una economía con apertura, un sistema bancario sólido y una democracia estable, Uruguay es un lugar financiero favorable tanto para la residencia fiscal como para la planificación sucesoria.

Además, a diferencia de otras economías regionales marcadas por la volatilidad política, este país latinoamericano mantiene políticas fiscales predecibles y una administración tributaria eficiente. Su régimen fiscal territorial permite a muchos extranjeros residir en el país sin tributar por ingresos generados fuera de sus fronteras. 

También el país desarrolló un marco jurídico robusto para la administración fiduciaria, con normas claras sobre trusts, fundaciones y vehículos de inversión orientados a la planificación patrimonial. 

En 2020, el gobierno flexibilizó más las condiciones para acceder a la residencia fiscal, reduciendo requisitos de inversión inmobiliaria y permanencia física, lo cual potenció una nueva ola de relocalizaciones en plena pandemia. 

Ante este panorama, la relocalización de patrimonios ya no responde exclusivamente a incentivos fiscales. La seguridad jurídica, la protección de activos, la posibilidad de acceder a estructuras fiduciarias modernas y la estabilidad política son factores determinantes para muchos HNWI. 

Para el especialista financiero Fernando Boudourian, es de suma importancia el análisis de tendencias económicas para realizar una  toma de decisiones estratégicas conociendo el panorama integral. 

Portugal, Emiratos y Uruguay se adecuaron a esta necesidad y desde diferentes perspectivas lograron posicionarse como polos atractivos para la movilidad patrimonial.