Fernando Boudourian describe qué debe saber un “next gen” antes de asumir el liderazgo patrimonial

Joven empresario o empresaria revisando documentos financieros en una oficina moderna, simbolizando la nueva generación al frente del liderazgo patrimonial familiar.

Los herederos de grandes patrimonios se enfrentan a un panorama de complejidad al ocupar el rol de estar al frente. Un punteo sobre cómo deben prepararse. 

La transferencia generacional de la riqueza no es solo un proceso financiero, sino una transición cultural, emocional y estratégica que puede marcar el éxito o el fracaso de un legado familiar. 

Contando con activos diversificados y un entorno económico más volátil, los herederos de grandes patrimonios, llamados next gen, deben asumir el liderazgo en un entorno donde la gestión del patrimonio familiar requiere no solo conocimientos técnicos, sino también habilidades blandas y visión de largo plazo.

Por este motivo, es necesario estar preparado para que los miembros más jóvenes asuman los papeles protagónicos. Por ello, hay una serie de saberes que tiene que tener un next gen antes de asumir este importante rol. 

Qué debe saber un next gen 

La herencia de la riqueza es uno de los momentos cruciales en la cuestión del patrimonio familiar. Se trata de la transferencia tanto de un capital como del legado construido. Lo cierto es que este importante hecho sucesorio tiene muchas chances de ser un fracaso, y eso se da por falta de saberes tanto técnicos como informativos. 

En este escenario, es de suma importancia que quien asuma el rol denominado next gen, tenga conocimientos para que su gestión sea un éxito. Se debe partir de la base de entender el propósito del legado. 

Más allá de balances y gestión de bienes, el liderazgo patrimonial se debe dar inicio con una comprensión integral del propósito que da sentido a la riqueza familiar. Algunas familias priorizan la conservación del patrimonio, otras buscan expandirlo mediante inversiones activas, y  otras más enfocan su energía en la filantropía o el impacto social.

Es de gran importancia que los next gen sean parte de conversaciones familiares estructuradas sobre valores, visión a futuro y objetivos intergeneracionales desde tiempos tempranos, con anticipación. 

Para ello, una formación financiera integral es clave. Aunque muchos next gen pertenecen a entornos privilegiados y acceden a educación de primer nivel, no todos tienen conocimiento en planificación patrimonial, fiscalidad internacional, gobierno corporativo o estrategias de inversión alternativa.

La educación financiera es clave para ellos.  Esto incluye comprender sobre herramientas financieras, riesgo y retorno, diversificación, estructuras fiduciarias, planificación sucesoria y conceptos como ESG (ambiental, social y gobernanza) e impacto sostenible.

Otro de los factores de gran relevancia es tener que contar con las habilidades para construir relaciones con asesores clave, ya que ningún líder puede accionar solo, sino que necesita de una red de asesores financieros, fiscales, legales y fiduciarios que ofrecen perspectivas especializadas.

Para el next gen, establecer relaciones con estos  profesionales no solo facilita el traspaso de conocimientos, sino que fortalece la confianza necesaria para una gestión efectiva. Si se hace previo a la asunción del cargo, es aún mejor. 

En esta línea, cabe destacar que cobra gran importancia tener participación en decisiones con anterioridad de asumir el cargo. De esta forma, el  traspaso de mando puede no ser abrupto. 

Además, las nuevas generaciones suelen traer consigo una mirada fresca, emprendedora y orientada a la innovación que puede ser de aporte previo a la transición. Desde la digitalización de procesos hasta la inversión en tecnologías emergentes o criptoactivos, el next gen tiene la capacidad de transformar la gestión patrimonial.

El especialista financiero Fernando Boudourian destaca que es de gran importancia entender a fondo las necesidades antes de definir una estrategia. 

Un último aspecto importante es poder prepararse emocionalmente para el rol, ya que la gestión del patrimonio familiar requiere contar con dinámicas complejas como son  tensiones entre hermanos, expectativas de los fundadores, lealtades cruzadas, y la presión de mantener un estándar de vida o reputación familiar. 

Poder estar al nivel que requiere este tipo de liderazgo se necesita tanto madurez emocional, como autoconocimiento y capacidad de manejar conflictos. Por ello, el apoyo de profesionales y familiares es muy valioso en estas situaciones, como así también poder prepararse emocionalmente. 

Por ello, la transición generacional debe tratarse como un proceso,  que puede tardar años. Un next gen que va a asumir el liderazgo patrimonial debe hacerlo con una visión amplia, educación rigurosa, habilidades relacionales y, sobre todo, compromiso.