Los recursos del mar y de los ríos

Llamará la atención al lector que siendo el mar el más formidable receptáculo de una inconmensurable fauna y también de una insospechada riqueza vegetal, no hayamos incluido su estudio en el capítulo correspondiente a la fauna y la flora. La razón reside en que el mar como medio biológico y como fuente de producción presenta características totalmente diferentes, muy particulares, a las que gobiernan la vida sobre la tierra emergida, tanto en lo que se refiere a los aspectos naturales, como económicos, técnicos y hasta jurídicos. En este último caso, nos referimos al dominio de un recurso cuyos límites, como en ningún otro caso, son imprecisos, discutidos y codiciados internacionalmente.

Le corresponde al mar posiblemente dar la respuesta al tremendo interrogante que se formula la humanidad respecto de su futuro alimentario. Si bien la extensión de nuestro territorio. Si bien la extensión de nuestro territorio continental, en la medida que lo explotemos bien, nos releva por tiempo insospechado de la preocupación de nuestro abastecimiento alimentario, ello no significa que debamos de preocuparnos o no debamos preocuparnos por la riqueza que encierran los mares y ríos que pertenecen a nuestra soberanía. También el Perú es demasiado extenso para su actual población (tiene una densidad de 10 habitantes por kilómetro cuadrado) y sin embargo ha pasado a ser uno de los principales abastecedores del mundo en productos de su mar adyacente.

Bioeconomía del mar. Los peces proliferan en las zonas de mezcla de aguas de temperaturas diferentes y a relativamente poca profundidad. El grueso de la vida marina se concentra en los mares epicontinental, en los que cubren las plataformas submarinas que son algo así como la prolongación del zócalo continental por debajo del mar hasta la profundidad a la cual lleguen los rayos solares, que permitan la fotosíntesis de la microflora. Esta y la micro fauna, constituyen el plancton, que es el alimento de los peces más pequeños en el extremo de la cadena alimentaria (fitoplancton zooplancton, pez chico, pez grande, hombre). Importancia del recurso para la Argentina. Se trata de un recurso típicamente autorrenovable siempre que sea racionalmente explotado; es decir toda vez que no se extraiga indiscriminadamente en cuanto a las edades de los peces. Además, puede considerarse como un recurso acrecentarla como el bosque cuando el hombre hace piscicultura, es decir cría peces en escala industrial en lagos y lagunas naturales y artificiales (embalses). No hay dudas respecto de que es la fuente más barata de esos elementos nutritivos, puesto que todo su costo se reduce a la operación de extraerlo y conservarlo. Tiene, además, la ventaja de que el medio en que son capturados proporciona el sistema de transporte más barato hasta los mercados. La superficie del Mar Argentino es cercana a 1,000.000 de kilómetros cuadrados. Su longitud es de 2.800 km. Otra de las características de la plataforma del Mar Argentino la constituye su inclinación, que es apenas de 1 por mil (1 metro de declive cada kilómetro) frente a Mar del Plata y de 1.4 por mil a la altura de la Isla de los Estados. 

El Mar Argentino ha sido estudiado desde principios del siglo pasado por importantes expediciones. Últimamente los buques del Servicio de Hidrografía Naval, conjuntamente con el Proyecto de Desarrollo Pesquero de la FAO2 realizaron interesantes investigaciones; pero como señala un conocido especialista argentino, “sus aguas nunca fueron barridas en exploraciones·pesqueras tan intensas como las efectuadas en 1966 y 1971 por el buque de investigaciones alemán ‘Walther Herwig” y en 1970 por el buque de investigaciones pesqueras japonés “Kaiyo Maru”, los cuales hicieron un incalculable aporte de investigación científica y material biológico. En cuanto a la exploración pesquera en sí, para tratar de evaluar los recursos con criterio económico, en el período 1966/71 se concretó un gran número de campañas empleando al principio buques comerciales alquilados y, a partir de 1969, el buque de investigación “Cruz del Sur”. La exploración y los estudios se concretaron, principalmente, en el sector bonaerense del Mar Argentino por ser la zona de mayor interés para el desarrollo pesquero detrás. Como resultado de esas exploraciones ya se dispone de abundante información para variadas especies comerciales (castañeta, pescadilla, bonito, anchoa de banco, pez limón, besugo, cabalga, langostino, camarón, almeja, mejillón y vieira, pero en especial para las dos especies que por su abundancia y características son las que revisten mayor interés comercial, es decir la merluza y la anchoveta, conforme a lo expresado en un reciente estudio.

En el mismo trabajo se indica la abundancia de recursos y la magnitud de las capturas que no afectaría esos recursos:

1) En el sector bonaerense del Mar Argentino el stock de anchoíta evaluado en la primavera de 1970 es de una abundancia media mínima de 2.000.000 de toneladas, de la que puede pescarse anualmente 900.000 toneladas sin peligro de afectar la estabilidad del stock.

2) En el sector comprendido entre los paralelos 35° S y 44° S se determinó a la misma fecha una existencia media de merluza de 3 millones de toneladas. La captura máxima que toleraría este stock sería de 700.000 toneladas.

3) Entre las latitudes 32° S y 56° S se estimó un stock mixto de merluza, polaca, corvina blanca, pargo blanco y pescadilla, del orden global de 7.800.000 toneladas, de las cuales podrían extraerse 2.400.000 anuales, sin alterar el equilibrio.

4) Entre los paralelos 48° S y 56° S (sector patagónico) se encuentran en abundancia dos especies de gran porvenir para la industria de la harina de pescado (reducción): la polaca y la merluza de cola. En conjunto se podrían extraer anualmente 1.300.000 toneladas.

En el capítulo correspondiente a los sectores productivos se examina la evolución de la actividad pesquera, la flota, la investigación y el futuro del sector.